Sentido y Sensibilidad, también conocida como Sensatez y Sentimientos, fue la primera obra de Jane Austen en ser publicada en 1811 bajo el seudónimo “A Lady”.
La obra es un gran clásico de la literatura inglesa, se dice que la autora en sus inicios la pensó como una novela epistolar para luego transformarla en una narración en tercera persona.
En la obra podemos ver la misma crítica social que en Orgullo y Prejuicio: la situación de dependencia de las mujeres respecto a los varones para poder sobrevivir, ya que ante la muerte del patriarca de la familia ellas no podían heredar su patrimonio, justamente, por ser mujeres. Las hermanas Dashwood, como las Bennet, dependen de la buena voluntad de un varón para no quedar en la miseria y de esta manera vemos cómo la ley de los hombres deja absolutamente de lado a las mujeres quienes en la época eran consideradas ciudadanas de segunda y primeramente una posesión del padre para luego pasar a serlo del marido. Jane Austen vuelve a criticar esta situación poniéndola como telón de fondo de la historia.
A su vez, la historia central, la de las hermanas Dashwood, supera la idea de que el libro es una historia de amor, e incluso podría decir que pensarlo así es reduccionista. ¿Por qué? simplemente porque la escritora crea una dicotomía de las personalidades de Elinor y Marianne tan profundamente narrada, que más que estar leyendo una historia de amor, estamos leyendo un retrato de las protagonistas en mayor medida y del resto de los personajes en un nivel de profundidad menor pero no menos interesante.
Hay estudios literarios que hallan en las personalidades dicotómicas de las hermanas una manera de personificar dos ideales contrarios de la época: el romántico y el positivista. La mayor, Elinor, es la razón, la madurez y la sensatez que predicaron los ideales positivistas, mientras que Marianne es el sentimiento, la rebeldía y el arrebato romántico. Las dos hermanas sufren la misma pena, pero cada una la transita y experimenta de manera diferente con base en sus personalidades romántica y positivista respectivamente.
Ambas hermanas tienen personalidades muy definidas y perfectamente construidas, podemos asistir a cada uno de sus pensamientos en profundidad, acá vemos que Jane Austen no solo fue excelente para retratar a la sociedad de su época sino también para describir perfectamente la psicología de sus personajes. Esta es una de las principales fortalezas de la novela: a pesar de ser ligera y entretenida, no deja de mostrar un análisis muy fino sobre las reflexiones y la conducta de las personas.
En este contexto podemos ver que las hermanas van evolucionando, sobre todo Marianne quien a lo largo de la novela crece enormemente y asistimos a su pasaje de adolescente ingenua y romántica a adulta hacia el final de la historia. Se podría decir que en esta evolución Marianne va adoptando rasgos de la personalidad adulta y sensata de Elinor, mientras que esta última también toma un carácter más sentimental y expresa sus emociones de la manera en que su hermana menor lo haría tiempo atrás.
Por otro lado, quiero destacar lo osada que me pareció esta novela al tocar temas delicados para la época como la decadencia moral de algunos personajes, la situación de los hijos naturales, la infidelidad como consecuencia de un matrimonio forzado, la cuestión de los hombres que se aprovechan de las mujeres jóvenes para deshonrarlas, la fuerte crítica hacia los padres de hijos nacidos por fuera del matrimonio y que no se hacen cargo de ellos, entre otras subtramas. No me esperaba leer sobre estos temas en una novela de Jane Austen y me sorprendió gratamente la destreza que tuvo para poder expresar su visión sobre situaciones que normalmente se querían ocultar en su época. Hasta me atrevo a decir que si bien no lo dice de manera directa, hasta escribió de manera sutil sobre la prostitución.
Por todo esto reafirmo mi idea de que no se trata solo de dos historias de amor, sino que tiene todos los condimentos necesarios para ser una novela realista y sobre todo muy rica en cuanto al análisis de la psicología de sus personajes y el contexto social contemporáneo a la autora. Aun así, no es un libro difícil de leer sino muy llevadero y recomiendo leerlo antes que Orgullo y prejuicio para interiorizarse con la escritura de Austen.
Cien Años de Soledad es sin dudas una de las obras más icónicas de la literatura latinoamericana. Es un libro que no solo narra la historia de toda una dinastía, sino la historia de Latinoamérica. Macondo es Latinoamérica nosotros, como latinoamericanos, también somos los Buendía.
Porque en este libro, más allá de leer una novela, también podemos leernos y entendernos como parte de una comunidad. Nuestra identidad latina puede leerse en esta obra, en las peripecias del patriarca de la familia para encontrar un lugar donde establecerse, en el falso progreso traído por la compañía bananera (¿cuántas empresas extranjeras llegan prometiendo el progreso y se van dejando nuestra tierra devastada?), las dictaduras, la miseria, la explotación de nuestros recursos y de nuestros cuerpos, el vaciamiento cultural, y tantos temas más.
Cien Años de Soledad atrapa porque está escrita en un lenguaje al que todos podemos acceder, porque nos interpela y porque es parte de nuestra historia.
Tal vez este libro sea nuestro génesis o una versión colombiana de El Quijote. Pero por sobre todo, es la reivindicación de nuestra cultura, de lo que somos y del sufrimiento de esta tierra a la que han atropellado desde la colonia y que no para de sufrir.
Si vamos a hablar del género, Cien años de soledad pertenece al Realismo mágico, pero ¿qué es? El término realismo mágico fue usado por primera vez, en 1925, por el crítico alemán Franz Roh, que se refirió a un estilo particular de Pintura. En cuanto a la literatura, la base son los mitos de la tierra incluidos en un contexto realista. Es decir, se presentan elementos mágicos no como si fueran normales, sino como si la normalidad fuese mágica. En palabras de Gabo, su realismo mágico se inspira en la manera de narrar de su abuela: "con cara de palo y una credibilidad imposible de debatir contaba historias de aparecidos". Como muy apaciblemente el narrador de Cien años cuenta el ascenso al cielo de Remedios la bella.
Otra de las características, es la naturaleza exacervada, pintada con una exuberancia casi violenta que puede dar vida y a la vez quitarla de un zarpazo. Los paisajes del Realismo mágico son la Latinoamérica salvaje, selvática y abundante que traga y escupe al hombre que la desafía. Es también la tierra adentro de Doña Bárbara y la pachamama que como nos pare también puede devorarnos.
Por otro lado, hay que estar bien atentos porque el autor nunca va a anunciar un suceso mágico, es trabajo del autor reconocerlos e intuirlos. Por eso es que no se trata de una lectura pasiva y muchas veces hay que releer, si te preguntás ¿es lo que yo creo? Vas por el buen camino.
A veces hay una distorsión del tiempo, en el caso de Cien años no es un tiempo lineal sino que está lleno de idas y venidas, recuerdos y a veces parece hasta cíclico.
Los temas del realismo mágico casi siempre son la historia latinoamericana, el mestizaje, elementos prehispánicos en su valor mitológico, la tierra, el falso progreso, la denuncia en algunos casos, el amor. García Márquez solía decir que Cien años de soledad es un vallenato, una especie de canción de gesta latinoamericana.
Para el ensayista colombiano Ernesto Volkening, Cien años de soledad es "un triunfo sobre el olvido" ya que G.G.M. Se las ingenió para compilar en un solo libro la historia de seis generaciones. El olvido es un tema que se presenta como la peor consecuencia de la peste del insomnio, es su síntoma más fatal: la falta de un pasado, de historia. El temor al olvido es un tópico muy importante en este capítulo, para Ernesto V., "en la integración de su pasado llega el hombre a conocerse a sí mismo". Es decir, sin una noción del pasado se pierde la propia identidad. En Cien años de soledad, la narración es una manera de perpetuar el pasado, de poseer una conciencia histórica.
El realismo mágico es sobre todo un desafío al lector para vencer la rigurosidad de una realidad sin magia, Gabo tenía la implacable habilidad de envolver al lector en las redes de una narrativa simple pero letal; en unas pocas páginas ya es imposible dudar de los acontecimientos por más descabellados que resulten. Es de una maestría espléndida la pluma de este autor, tanto que hizo de este género su marca personal.
Sí, hay otros autores de realismo mágico como Miguel Ángel Asturias, Isabel Allende y Laura Esquivel, entre otros. Pero Gabriel García Márquez es el más reconocido de todos, tal vez, porque hizo de esta literatura una manera de posicionarse mágicamente ante la realidad dolorosa que es la nuestra, la latinoamericana.
🚩A no confundir realismo mágico con el género fantástico o con el concepto de lo real maravilloso. Son patos y chanchos (¿o niños con cola de chancho? 😂)
Fuentes:
EcuRed, Enciclopedia Colaborativa en red cubana, https://www.ecured.cu/Gabriel_Garc%C3%ADa_M%C3%A1rquez
La opinión Coruña, "La mágica herencia gallega de Gabo”, https://www.laopinioncoruna.es/sociedad/2014/04/18/magica-herencia-gallega-gabo-24775578.html
Ernesto Volkening, Anotado al margen de Cien años de soledad.
Mucho se ha hablado sobre esta obra, tanto que parecería que no queda nada por decir. Pero me parece sensato rescatarla de muchos conceptos errados que se tienen sobre ella después de tantos años.
¿Es una historia de amor? Creo que esta es la idea más extendida sobre Romeo y Julieta, pero dejame decirte que primero que todo, es una obra de teatro, segundo, podemos pensarla como historia de amor pero reducirla a esto es un error. T.B.J. Spencer la define como “una experiencia humana". La complejidad de la obra nos deja ver el amor más inocente, pero también el odio más profundo, los valores morales, la belleza, la violencia, todo lo bueno y lo malo que nos define y nos hace humanos. Shakespeare se caracteriza por justamente, reunir en sus obras la mayor cantidad de experiencias humanas posibles, entonces, para resumirlo: no, no es solo una historia de amor. Muchas veces esta idea y el desdén hacia la obra provienen del prejuicio, para tener la idea completa, hay que leerla.
Por otro lado, existe cierto desdén hacia la obra en relación al tiempo en que se desarrollan los hechos: “todo pasa muy rápido”, “se enamoran enseguida”, etc. Dejame decirte que esto también es una pavada, sí. Retomemos lo que dije antes: es una obra de teatro, eso significa que está pensada para representarse en un tiempo determinado que no permite un desarrollo lento de los hechos. Para ser más específica, RyJ se compone de 5 actos y fue escrita para una duración de 2 h. El error está en pensar un texto dramático como una novela.
“Romeo y Julieta son dos niños y se enamoran al toque”
Hay ciertas objeciones sobre las edades de los protagonistas, y mi respuesta es la de siempre: contexto histórico. Se aclara muy bien en uno de los diálogos que Julieta ya estaba en edad de casarse. Por otro lado, sí, se enamoran muy rápido y ya sabemos que es para ahorrar tiempo de escena, pero que tire la primera piedra quien no se haya enamorado a primera vista de adolescente y no haya pensado que iba a morir de amor, para olvidarse al otro día. Por otro lado, pensemos que en la tragedia todo tiene que exagerarse un poco para lograr un efecto, valga la redundancia, trágico.
¿Basado en hechos reales?
Otro de los mitos acerca de RyJ es que fue una historia real, pero la verdad es que no hay registros de que haya sido así. Sabemos que el autor se inspiraba mucho en mitos, en otras obras y en hechos reales, pero en este caso solo utilizó algunos relatos trágicos como el de Príamo y Tisbe de Ovidio, otros de El Decamerón de Bocaccio y Giullieta e Romeo de Luigi da Porto (quén lo conoce, no sé, pero bueno). Luigi dice que se basó en una historia verídica pero esto es inchequeable.
A su vez, se cree que las familias Montesco y Capuletto podrían haber existido. En el siglo XIII las dos familias aparecerían como dos facciones políticas, (representando la disputa entre güelfos y gibelinos) aunque solo interactúan en uno de los cantos de La divina comedia como rivales. No hay nada que documente esta rivalidad.
Resumiendo, para 1597 que fue la fecha de publicación de RyJ, la historia ya había recorrido un largo camino antes de llegar a las manos de Shakespeare. Si bien, no se puede confiar en que haya pasado realmente esta tragedia, sí se sabe que fue escrita y reescrita hasta por la tía de Shakespeare antes de llegar a él. Pero por algo, es la versión que más conocemos, creo que eso se llama talento.
Creo que el tema de la adolescencia no es para dejar de lado. Para la época de RyJ no existían ni los conceptos de adolescencia ni de infancia como tales. Estas son concepciones culturales mucho más moderna, desde la antigüedad se criaba a los niños para dejar de depender lo más rápido posible de los padres. Pero no podemos negar, que hoy Romeo y Julieta entrarían en la categoría de preadolescente y adolescente respectivamente, de hecho si Romeo hablase en un tono menos solemne, podría ser un alumno mío.
INTRODUCCIÓN:
Macbeth es una obra dramática dividida en cinco actos y es la tragedia más breve del dramaturgo. Se cree que fue representada por primera vez en 1606, pero no hay seguridad en cuanto a la fecha de su publicación.
La obra tiene como tema central la ambición de poder de Macbeth y su esposa, Lady Macbeth. Ambos ambicionan ser reyes de Escocia y van a cometer actos atroces para lograrlo.
SHAKESPEARE COMO HISTORIADOR:
Félix Calero Sánchez (Universidad de Alcalá) resalta el interés del dramaturgo por la historia, añade que dentro de la obra de WS hay más de 20 textos dramáticos con temática histórica.
Como historiador, WS se limitó a exponer hechos pasados y extraer de ellos comportamientos humanos y reflexiones moralizantes. Si bien no hay un rigor científico en cuanto a la manera de historizar del autor, se ocupó muy bien de utilizar los elementos de los cuales disponía para hacer de la historia el marco de ambientación de sus obras.
El doctor en historia antigua Rafael Ballester Escalas clasifica las obras históricas de Shakespeare en varios ciclos e incluye a Macbeth en el tercero, denominado “Ciclo de la ambición”, el cual se sitúa entre la época antigua y la medieval. También anexa esta obra al cuarto, llamado “Ciclo celta” por la ubicación geográfica.
MACBETH EXISTIÓ PERO #nofuetanasi
Para crear la obra, WS se inspiró en la vida de Macbeth, quien reinó en Escocia desde el 1040 al 1057. Se dice que las fuentes del autor fueron Las crónicas de Holinshed, basadas en el Historia Gentis Scotorum (Historia de los escoceses) de Hector Boece.
El contexto histórico de la Escocia del verdadero Macbeth es de desunión. A partir del reinado del primer rey de Escocia, Kenneth I Mac Alpin, la unidad existía solo a nivel de la corte, ya que al tener una geografía tan intrincada el pueblo escocés estaba disperso y aislado. Por fuera de la corte la sociedad se organizaba en clanes autónomos a los que poco les importaba lo que pasaba por fuera de sus tierras. La sensación de patriotismo que leemos en la obra de WS es uno de los “no fue tan así” del texto.
La importancia del Macbeth histórico radica en que fue el último rey de la antigua Escocia, gaélico-parlante, en quien se fusionaban el antiguo reino Picto y el Escoto de su antepasado Kenneth I Mac Alpin. El suyo fue el último reinado escocés sin la influencia inglesa.
En cuanto al accionar de Macbeth y Lady Macbeth en la obra de Shakespeare, a pesar de ser cruel no era poco común en la Escocia de la época. El sistema de sucesión escocés, el “Tanistry” estaba basado en la sucesión alternativa de los descendientes del primer rey, Kenneth (ya charlamos de él, ¿se acuerdan?). Estos descendientes se dividían en dos ramas y al morir un rey de la primera heredaba el sucesor de la segunda, y viceversa por turno. Este sistema aseguraba siempre un rey adulto en el trono y evitaba los problemas de los “niñitos reyes”. Pero no todo era flores y unicornios (dato curioso: el unicornio es el animal nacional de Escocia, imaginate a Macbeth hoy, estaría chocho), esto implicaba que siempre había un rival adulto para el trono que no quería esperar la muerte natural de su pariente de similar edad para sucederlo. Esto llevaba a guerras y asesinatos, tal como sucede en la tragedia de Shakespeare.
Volviendo a la cuestión de las fuentes de WS, estas no eran fiables ya que en la época se rellenaban los vacíos de la historia con narraciones inventadas, incluían hasta leyendas, como la de las tres brujas que anuncian el futuro de Macbeth y Banquo. Es así que no solo no se puede culpar a WS de las imprecisiones históricas por no ser historiador, sino también porque no tenía acceso a #ladatadura. También hay que tener en cuenta las modificaciones que hizo para darle más dramatismo a la obra.
Otro de los “ni fue tan así” es el personaje de Duncan: ni tan bueno, ni tan buen rey. Duncan hereda el trono de su abuelo Malcom II en el 1034, rompiéndose así el sistema del Tanistry (ya arrancamos mal, Dun). Su reinado pasó sin pena ni gloria, sobre todo, sin gloria. A diferencia de la tragedia, Duncan fue vencido por los noruegos, invadió Northumbria en una campaña desastrosa y fue derrotado, sus caballeros se rebelaron, y básicamente como militar fue un fracaso.
A su vez, no está claro a quién le correspondía legalmente el trono, pero podría haber sido para Macbeth. Punto para Mac. De ser así, ya entendemos mejor sus razones.
Para el 1040 se pudre la momia y Macbeth se rebela contra Duncan, y este muere dejándole el trono a su primo. Cosas de familia normal, ¿no?
El tercer “no fue tan así” tiene que ver con nuestro protagonista. Ni fue tan malo, ni tan mal rey. De hecho solucionó dos de los problemas más complejos de Escocia: las fronteras y los disturbios del interior. Esto pacificó el reino y lo unificó. Punto para Mac.
Así es como a grandes rasgos, la muerte de Macbeth solo tenía un interés: la influencia de Inglaterra a Escocia. Ni Macbeth fue tan malo ni Malcom el salvador de Escocia #nofuetanasi.
DICOTOMÍA MAL vs. BIEN
Saliendo del panorama histórico, podemos analizar la tragedia en base a dos ejes muy conocidos en las obras de WS: el bien vs. el mal. El mal no solo se representa en la violencia, se puede decir que el origen del mal es la profecía de las brujas que despierta el ansia de poder en Macbeth y la ambición por ser reina de su esposa. Acá la pregunta que corresponde es: ¿habría pasado todo esto si no hubiese existido la profecía? Nuestro protagonista en un principio no parece inclinado al mal, sin embargo accede al regicidio. Lady Macbeth por otro lado, no tiene ningún problema en internarse en la oscuridad. Las mujeres principales de esta obra representan la maldad y la falta de escrúpulos, el resto son víctimas o apenas nombradas. Pero bueno, no podemos hacer una lectura en clave de género de esta obra, recordemos el contexto histórico.
Por otro lado, el bien es representado por el viejo Duncan que es el rey modelo.
En esta clásica lucha del bien contra el mal, refiriéndonos a la familia Macbeth, la profecía forma parte de las fuerzas malignas, junto con la ambición, la manipulación, el engaño y el asesinato. Las fuerzas del bien vistas en la pareja son la ética, la moral, el arrepentimiento. En Lady Macbeth podemos ver un pasaje del mal hacia el bien oficiado por su arrepentimiento, su culpa, su locura y su suicidio como redención. A la locura la vemos también en Macbeth, quien desbordado de culpa comienza a ver el espíritu de su amigo, sin embargo no estoy segura de que él haya podido redimirse.
Hacia el final de la obra, podemos resolver en que el bien acaba reinando de la mano de Malcom, el rey asesino y tirano es muerto, vuelve la paz al reino.
¿SHAKESPEARE NO ES TAN ORISHINAL?
Mucho se ha hablado sobre la originalidad de Shakespeare, no pocas veces se lo ha tildado de poco original o de copista por tomar leyendas, mitos, historias reales como en este caso, obras antiguas; también se ha puesto en duda si realmente había escrito alguna u otra obra y hasta se lo acusa de plagio.
Acá la realidad es que la originalidad de Shakespeare no radica en el acto creativo, en imaginar historias nuevas, sino en su manera única de transponer, adaptar al teatro toda narración que hallase en su camino. El genio del autor no siempre se ve en su capacidad de inventar una historia, sino en la manera de contarla, y no podemos negar que WS tenía la capacidad fabulosa de tomar la vida de un rey escocés del 1040 y transformarla en una tragedia intemporal, magnífica.
Existen casi 20 adaptaciones cinematográficas de esta tragedia, realizadas entre 1911 y 2015, seis adaptaciones literarias, siete musicales, e infinidad de representaciones.
Mi pregunta hacia todas las críticas referidas a la originalidad del dramaturgo es simple: ¿conoceríamos a Macbeth hoy de no existir la obra de Shakespeare?
FUENTES:
Beser Sastre, Victor & Calero Sánchez, Felix. (1988). “Macbeth y la historia”. Parole : revista de creación literaria y de filología, n. 1, p. 191-202. Ed. Universidad de Alcalá.
Arboleda Guirao, I. (2010). “La lucha entre el bien y el mal en Macbeth, de William Shakespeare”. Cartaphilus Revista de Investigación y Crítica Estética, 7-8, 59-65. Ed. Universidad de Murcia.
Macbeth. (s.f.). En Wikipedia. Recuperado el 2 de marzo de 2021 de https://es.wikipedia.org/wiki/Macbeth
👉🏻 La Crítica es una disciplina científica que se ocupa de analizar e interpretar los textos literarios. Esta se nutre de dos vertientes: el lector tipo, ese que no pone demasiada atención y solo está interesado en leer, y por otro lado, el lector enjuiciador. Este pretende revelar los múltiples significados del texto y lee con una actitud crítica; se nutre de la gramática, la lingüística textual, la teoría literaria, la historia de la literatura, entre otras, para analizar los textos que son el objeto científico del crítico literario.
👉🏻 Por otro lado, está la Teoría Literaria, que trata de establecer un sistema y generar una orientación práctica sobre los textos literarios. Se pueden ver dos tipos:
A) La que plantea el autor de la obra en forma de reflexiones, que conforman un conjunto de ideas y valores sobre su texto, dentro del texto. A esta la podemos encontrar en el prólogo, en el proemio, dentro del libro, etc.
B) Esta opción, es planteada y estudiada por un profesional, puede ser un filósofo, un retórico.
La teoría es un saber conceptual y universal, obedece a reglas y métodos y a diferentes vertientes: filosóficas, científicas, políticas.
👉🏻 La Poética de Aristóteles fue el primer tratado de Teoría Literaria, en ella esboza una teoría sobre los géneros literarios en base al concepto de mímesis.
Podría seguir dando definiciones sobre estas disciplinas hasta pasado mañana, pero me parece que esto es lo básico, acorde a lo que quiero lograr en este espacio que no es hacerlos a todos críticos y teóricos sino divulgar un poquito de este conocimiento que generalmente no parece accesible a todos.
👉🏻Varias teorías literarias abordan el concepto de géneros literarios. En su acepción más clásica, refiere a una taxonomía utilizada para clasificar a los diferentes tipos de obras literarias.
👉🏻Los géneros literarios son tres: el narrativo, el lírico y el dramático. A su vez, estos se dividen en subgéneros: el narrativo refiere a escritos ficcionales en prosa como cuentos, mitos, leyendas y la novela; el lírico se corresponde con la poesía y el dramático con las obras realizadas para ser representadas (teatro).
👉🏻Algunos teóricos hablan de un cuarto género, el didáctico, con subgéneros como el ensayo, la fábula, la biografía y las crónicas.
👉🏻 Para el crítico y teórico Boris Tomachevski, existe una gran complejidad para clasificar a la literatura por géneros, ya que va mutando a través de la historia. La única clasificación posible para él es la histórica.
👉🏻 También existen otras formas de clasificar a la literatura, ninguna está bien o mal, simplemente son diferentes perspectivas.
👉🏻¿Hay narrativa en verso? Sí, como hay poesía en prosa. Según otra clasificación la narración en verso tiene como subgéneros a la epopeya, el poema épico, el romance, entre otros; estas son narraciones en verso.
🌟 Como siempre aclaro, esto es una base para comprender mejor ciertos términos de la Teoría y la Crítica Literaria.
¿Cuál es la diferencia entre el cuento y la novela?
👉🏻 Jaime Rest dice que una novela es "toda obra literaria de carácter narrativo y de cierta longitud centrada en la exposición de sucesos ficticios".
👉🏻Como lo dice Vossler, a veces los términos novela y narrativa se usan como sinónimos. Pero la novela se distingue por poseer una extensión, que si bien no se sabe precisamente cuál es, debe ser la suficiente para no confundirla con el cuento. Aquí establecemos la primera diferencia: la longitud. Es por esto que la novela es ilimitada y el cuento limitado
👉🏻 Otra oposición se ve en la cantidad de historias y personajes que puede encerrar cada una. Mientras que la novela tiene la libertad de contar más de un hecho, sucedidos a más de una persona; el cuento solo puede abordar un conflicto y contar con muy pocos personajes.
👉🏻 Poe propuso un criterio temporal para establecer la duración de un cuento: debe poder leerse de un tirón para lograr un efecto unitario, dentro de lo que es posible para un lector promedio. Esto llevaría como máximo media hora o una hora. Para él, mientras que la novela va logrando un efecto acumulativo, el cuento tiene que mostrar sus objetivos de forma rápida e integral. Algo así como tirar toda la carne al asador, de una.
Esta fue la cuarta obra del escritor. Luego de que varias editoriales se negaron a publicarla, salió a la luz en 1976. Fue adaptada al cine, al teatro y también existió una comedia musical.
¿Hay que relacionar a la obra con el autor?
En este caso, el mismo autor admite que vuelca sus inquietudes en sus novelas. En el beso de la mujer araña Puig desarrolla varios tópicos y se va descubriendo a través de la escritura de la novela. Creo que la problemática más clara es la de la homosexualidad, que va indagando mediante el personaje de Molina y la analiza utilizando el recurso de los pies de página. Puig era un gran lector de las teorías sobre la homosexualidad y las transcribe en este libro como argumento, como defensa de su propia elección sexual y la de su personaje, quien es un reflejo de sí mismo.
Pero no se queda en lo obvio, también con Valentín le da voz a sus ideas sobre el matrimonio, el rol de las mujeres en la sociedad.
Manuel Puig vuelca en su obra lo que piensa, lo que no sabe y también sus certezas. Al final, logra resolver todas sus dudas en una crítica social y política más que contundente.
Los mitos modernos
Antonio Garrido Dominguez, de la Universidad Complutense de Madrid, dice en su tesis sobre la obra que a través de las películas, las canciones y los diálogos podemos rastrear dos aspectos argumentales: el sociológico y la dimensión antropológico-imaginaria o mítica. Yo de su análisis solo voy a tomar este segundo aspecto para situarme en la vertiente colectiva: las películas que narra Molina pertenecen al imaginario colectivo de otra época, pero que reproducen las inquietudes, deseos, frustraciones y miedos ancestrales. Estas películas muestran las preferencias de la cultura de masas por las historias melodramáticas de héroes y heroínas, no importa la época, seguimos consumiendo las mismas historias con diferente maquillaje. Este tipo de cine es el creador de los mitos modernos, esos que proyectan las emociones de la gente de una época determinada. Esas películas no están ahí al azar, sino que forman parte del imaginario interno de los personajes.
El escape:
Tal vez una de las fantasías más comunes de los presos es huir del encierro físicamente. Molina se inventa otra forma de evadir la prisión, mediante la narración de películas a su compañero y a sí mismo. A él no le interesa si Valentín quiere oírlo o no, él cuenta y cuenta como una Sherezade moderna y así quiebra los barrotes de la prisión sumergiéndose en historias de amor trágicas y melodramáticas. Arregui en un principio se niega, quiere mantenerse en la realidad, pero luego necesita de las películas de Molina para poder sobreponerse cuando la realidad golpea sin tregua.
La evasión no es algo nuevo, ya la practicaban los románticos y estos dos personajes hasta cumplen con las características de aquellos antihéroes del romanticismo: dos hombres que por distintas causas se sacrifican y sufren, pero que a su vez encuentran un escape.
Pero, ¿las películas son realmente un escape? A veces, las analogías entre la situación de los personajes de la novela y los de las películas son tan claras que diría que salen de la realidad para volver a entrar en ella. Una joven que traiciona a su país por amor, un joven guerrillero que se inmola, un periodista honesto con un final trágico… El escape se confunde con la realidad y terminan en el mismo nivel.
La evolución de Valentín:
En un principio vemos a este personaje tan comprometido con “la causa” que parecería un autómata que no para de repetir siempre lo mismo, se niega al goce, reprime cualquier tipo de emoción humana y parecería que su única finalidad en este mundo es la revolución.
En un principio ve en la relación con Molina algún tipo de ventaja (es mutuo), pero luego va aflojando. ¿Qué es lo que genera el cambio? Para mí, el cine, sí. Porque la narración de las películas de Molina no solo los sube y baja de la realidad, sino que también los acerca. Ya sea por el contenido, por la dedicación de Luis Alberto o por el ambiente que logra crear, afloran emociones, la relación crece y llega a su punto máximo cuando Molina se quiebra. Pero no solo él se quiebra, también lo hace Valentín, que se despoja totalmente de su automatismo y estrena su humanidad total.
La humanización del preso político, para mí, depende de Molina, que poco a poco, cuento a cuento va abriendo grietas en él por las que van saliendo sus emociones. Pero más allá de eso, hay algo que nos define como humanos y que Arregui en un principio no tenía y luego, en sus momentos más oscuros se despierta: la duda.
La búsqueda de Molina:
Una de las maneras en que podemos leer esta novela, es como la historia de una búsqueda, ¿qué busca Molina? En un primer momento podemos decir que busca el amor, ese amor que vio tantas veces en el cine y que el mundo le hizo creer que nunca podría alcanzar. “Porque a los hombres de verdad les gustan las mujeres de verdad”, le dice a Valentín.
¿Encuentra el amor Molina? Yo creo que sí, en la relación con Valentín cumple todas sus fantasías de servir al hombre amado, con su compañero logró ser quien siempre quiso ser. Y esto, no tiene por qué ser cursi, aclaro. No hay nada de malo en el deseo de sentirse amados, es lo más humano y natural.
Tal vez no era sana la idea de amor que tenía Molina en su cabeza, pero hay que pensar que es un personaje que pasó su vida consumiendo películas que reproducían este ideal romántico de mujer sumisa y hombre patriarcal como base de la familia tradicional.
Por otro lado, otra de las búsquedas de Molinita, es la de encontrar su espacio entre las grandes heroínas del cine clásico.
Acá se ven los dos sacrificios heroicos de los personajes: Molina, como una heroína de películas o una ama de casa de los años 50, se sacrifica por su amado; y Valentín, por su causa, aunque bueno, de su compromiso ya hablé.
Particularidades de la obra:
El beso de la mujer araña, como otras obras de Puig, no se construye de una manera convencional: no hay narrador, la narración se da mediante los diálogos de los presos, el diálogo interno de Molina, las conversaciones con el director que se construyen a modo de guión y los reportes de la comisaría. También están los pies de página donde agrega más información sobre la trama de alguna película o anexa teorías sobre la homosexualidad. Es sorprendente cómo, mezclando tantos tipos de discursos, logra una construcción narrativa espléndida y en la que nada sobra y nada falta.
La obra de Manuel Puig se suele circunscribir dentro de la Literatura menor, por la condición de marginado de su autor pero por sobre todas las cosas, porque esta literatura “desborda todas las categorías ideales y forma un ciclo que remite al deseo en tanto que principio inmanente” según Deleuze y Guattari.
Puig fue muy maltratado por sus colegas y la crítica, considerado de mal gusto, de baja calidad, “literatura para señoras”. La realidad es que Manu no la careteó, fue fiel a sus intereses, a sus inquietudes y sobre todo, logró que la literatura salga del espacio húmedo y mohoso de lo canónico y pueda combinarse con lo popular, con la plebe.
En mi humilde opinión, creo que una de las acciones más destacables del autor fue esa, la de habilitar espacios para las minorías del futuro.
Demostró que dentro de lo bajo, de lo popular, de la charla de señoras, de la relación de dos presos, también pueden haber emociones profundas, críticas certeras, debates filosóficos, políticos, desarrollos psicológicos, traiciones, inquietudes universales, mitos ancestrales, tragedias cotidianas y comedias, amores épicos. La cultura no solo se encuentra en el ámbito de “lo culto” y Puig, pudo demostrarlo.
Porque sus historias también fueron su historia.
¿QUÉ ES LA NOVELA?
Según Jaime Rest, hoy se denomina novela a “toda obra literaria de carácter narrativo y de cierta longitud centrada en la exposición de sucesos ficticios”.
Para György Lukács la novela es una representación de lo épico moderno y entre sus características podemos hallar héroes novelescos en continua búsqueda, esta búsqueda le da forma a la novela, así, la misma se presenta como un proceso. Otra característica es que la novela es la epopeya de un mundo sin dioses donde la ironía es una parte esencial y es la que hace que el autor se disocie entre su mundo interior y el mundo exterior.
Viaje hacia el origen
Si bien algunas formas narrativas difícilmente se circunscriben bajo el término novela, porque la idea que tenemos es de un texto escrito en prosa donde no entra la poesía épica, podemos identificar claramente a la Ilíada y a la Odisea como prefiguraciones novelísticas.
El término novela aparece en un principio para referir a un relato breve de la extensión de una anécdota.
Para finales de la época medieval, el término “novella” se incorpora a la nomenclatura literaria de Italia. El vocablo italiano “novella” refería a la índole noticiosa del relato, que se presentaba de manera escueta y novedosa en cuanto al argumento; esto se oponía a la tradición medieval que reelaboraba siempre los mismos temas.
La novella debía provenir de cualquier lugar, pero fundamentalmente debía ser novedosa, actual y verosímil. Rest la propone como una derivación del cuento popular medieval.
Este género evolucionó a través del tiempo y un ejemplo claro de esa evolución es el Decamerón de Giovanni Bocaccio, aunque para Harry Levin “la clave en la historia de la novela es la aparición del Quijote”, es la semilla, el inicio.
Entonces, podemos decir que el concepto de novela se ha transformado a través de la historia hasta llegar a ser una “estructura compleja y articulada que revela ya una plena madurez de posibilidades y recursos”.
Novela y burguesía: la pareja del siglo.
Ya pudimos definir (más o menos, ponele) lo que es la novela y cuáles fueron sus orígenes. Pero… ¿Cómo sigue la historia?
Este género no tomó popularidad hasta el ascenso de la burguesía europea, es decir, su despertar abarca desde fines del siglo XVII hasta todo el siglo XVIII.
Resumiendo: la expansión económica, el acceso a la alfabetización, el auge del comercio, la producción industrial y el acrecentamiento del ocio hicieron que este sector de la sociedad se acerque más a la lectura como una forma de pasatiempo. Entonces, el hobby de la burguesía en ascenso era leer, ¿qué leían? Novelas. Es por esto que muchos críticos consideraban al género de un valor popular más que literario.
Georg Luckács decía que la novela “es el género peculiar de la sociedad burguesa”.
Tal vez por esta estrecha relación con la burguesía, la novela no fue muy valorada en su momento de auge por el sector culto (oh la lá) pero para muestra, basta un botón: Stendhal, Flaubert y Balzac fueron los novelistas que documentaron el ascenso, predominio y decadencia de la burguesía. Y después, vienen los rusos. Tranqui.
La forma de la novela: ¿anarquía y desorden?
Si hay algo en que todos los autores coinciden, es en la dificultad de encasillarla dentro de un arquetipo formal. Según Jaime Rest (de pie, por favor) la novela trata de disimular su forma imaginaria y es por eso que puede “disfrazarse” de ensayo, de cartas, de memorias, biografías, noticias, etc. Harry Levin dice que “la novela es tan polimorfa, que llega a parecernos amorfa” y es tan variable en sus procedimientos narrativos que llega a parecernos anárquica.
Antonio Prieto, en Morfología de la novela, las distingue en dos categorías estructurales: la subjetiva y la objetiva. A partir de estas, logra diferenciar entre dos tipos, la cerrada donde el autor se enfrenta a sí mismo y la abierta donde se enfrenta a la realidad histórico social.
Para Mijaíl Bajtin, la complejidad para estudiar a la novela como género (es decir, a partir de su forma, en base a sus características) radica en que todavía está en proceso de formación; su estructura no está consolidada y eso no deja prever todas sus posibilidades. Mientras que otros géneros como la epopeya o la tragedia poseen una estructura fija y acabada, la novela es algo nuevo y en constante movimiento. Para el crítico, la novela anticipa la evolución de toda la literatura, ya que “al alcanzar la supremacía contribuye a la renovación de todos los demás géneros”.
La novela, es al final, el género más completo y multifacético: admite en sí a todos los demás géneros sin perder su propósito final: contar.
El lenguaje en la novela según Bajtin:
Mijaíl Bajtin nos dice que “la novela es la diversidad social, organizada artísticamente, del lenguaje”. Es a través del plurilingüismo social y del plurifonismo individual donde idea todos sus temas y el universo de sentidos que la acompaña. El plurilingüismo entra en la novela por medio del discurso del autor y del narrador, los géneros intercalados y los lenguajes de los personajes. Estas características permiten la diversidad de voces sociales y también, una variedad de relaciones y correlaciones entre ellas. Para Bajtin, estas relaciones y correlaciones conforman una de las características del estilo novelesco.
La nueva novela latinoamericana: bien de acá.
Ante el auge de la literatura latinoamericana que se dio con el (extrañamente llamado) “boom”, muchos salieron a preguntarse de qué se trataba esto de la nueva novela latinoamericana. Una de las respuestas fue simple y positiva: era un buen momento para los escritores y los lectores; la otra es un poco más realista y tiene que ver con el éxito de una maniobra publicitaria. La tercera respuesta es que ni una ni otra son correctas o lo son, a la vez junto con otras más. Y creo que ya, con estas respuestas, esta gama de grises, de síes y de noes, se define bastante a lo que fue el auge de la novela por este lado del charco.
Jorge Lafforgue en su ensayo “La nueva novela latinoamericana” hace un recorrido histórico por la literatura de estos lados, comenzando por la que se considera como primera novela de Latino América: El Periquillo Sarniento de José Joaquín Fernández de Lizardi, publicada en 1816 en México. Esto nos aclara bastante el panorama y nos lleva a una certeza: durante la época colonial no se escribieron novelas.
Luego, en la segunda mitad del siglo XX ya aparecen algunas de las que todos conocemos (pero de las que nadie habla): Amalia, María,y el resto de las que podemos encasillar dentro del ciclo romántico latinoamericano. Si me preguntan, no creo que estas obras sean poco populares porque “envejecieron mal”, sino que fueron aplastadas por lo que vino después.
Siguiendo el recorrido histórico de Lafforgue, el romanticismo fue desplazado por el naturalismo, donde vemos obras como la de Cambaceres. Sin embargo, estas novelas no alcanzan para comenzar a hablar de una tradición novelística sólida en estas tierras.
Esto va a cambiar y muy drásticamente con la aparición del primer movimiento íntegramente latinoamericano: el modernismo (del que Rubén Darío se quiso llevar todos los créditos, pero no mi ciela, su precursor fue José Martí). Este es el punto de partida, el sello distintivo y no solo porque renueva la literatura sino - y principalmente - porque, en palabras de Lafforgue, “altera el orden de nuestras relaciones habituales con lo europeo: ya no lo copia, el reflejo, el remedo, las inhábiles incorporaciones; por primera vez vamos a sacudirnos el tutelaje”.
A pesar de todo esto (sí, hay un “a pesar”), el modernismo se concentró en una poesía fabulosa y caudalosa, dejando las migajas para la novela -si alguien conoce una novela modernista, que tire la primera piedra-. Las novelas fusionaron el modernismo con naturalismo o nativismo sin lograr nada recordable. Este ambiente tan disperso dio lugar a un levantamiento ante el poco compromiso con la realidad del continente donde renacen el realismo y el naturalismo para denunciar los conflictos sociales e históricos. Aquí podemos encontrar obras monumentales como (de pie) Doña Bárbara de Rómulo Gallegos, Huasipungo de Jorge Icaza, La Maestra Normal de Manuel Gálvez, Las Lanzas Coloradas de Arturo Uslar Pietri, Los de Abajo de Mariano Azuela, entre muchas otras.
Acá es donde este género comienza a tomar la posta bajo la etiqueta del regionalismo (el cual se divide por “temas”, por ejemplo, el indigenismo, la Revolución Mexicana, la gauchesca, etc).
Sin embargo, la autonomía completa de novela en el continente es parte de un proceso de idas y vueltas. La renovación comienza a partir de 1940 para lograr consolidarse durante las siguientes dos décadas. Algunas de las obras que representan esta corriente son: La Invención de Morel (1940), Pedro Páramo (1955), La Muerte de Artemio Cruz (1962), Rayuela (1963), Cien Años de Soledad (1967), entre otras. En esta etapa no solo vemos títulos mucho más conocidos y reconocidos por el imaginario colectivo sino también una variedad y complejidad de estilos muy característicos de lo que se conoce como “La Nueva Narrativa Latinoamericana” en la que si bien encontramos una proliferación de otros géneros (casi todos fueron también grandes cuentistas), la novela fue la forma elegida para llevar a cabo este movimiento.
Carlos Fuentes, en La Gran Novela Latinoamericana, distingue diferentes etapas del ascenso de la narrativa latinoamericana (no distingue géneros) bajo los nombres de “Pre-boom”, donde sitúa a Rulfo, Carpentier, Asturias, Borges, Onetti y Lezama Lima. La siguiente etapa sería el “boom”, con los protagonistas que ya conocemos, para seguir con el “post-boom”.
Para el autor, uno de los fenómenos ligados a esta proliferación de la literatura de nuestro continente, fue la aparición de las mujeres escritoras y otro el desplazamiento del campo (regionalismo) hacia la ciudad.
Como nada puede definir a la nueva novela latinoamericana por su diversidad, o casi nada, se toman dos rasgos como característicos: la imaginación y el lenguaje. Circunscribirla a otras formalidades sería imposible: “el signo de la novela hispanoamericana es la variedad”.
Si bien hasta hoy en día se sigue debatiendo hasta si el “boom” debe llamarse “boom” (yo prefiero el término “Nueva narrativa latinoamericana”, aparte pega más con el título de este apartado 😉), uno de los debates más candentes tiene que ver con la siguiente pregunta: ¿fue casualidad o fue publicidad? La realidad es que nunca tendremos una respuesta a esto, y elijo creerle a Cortázar (otra vez, de pie) cuando decía que fue producto del azar, de muchas personas coincidiendo y despertando hacia esta nueva literatura.
Consideraciones finales:
Bueno, hicimos un recorrido por todas las aristas interesantes (que se me ocurrieron) en relación a este género hoy tan popular: la novela. Si bien tuvo sus detractores, hoy es el género más elegido tanto por lectores principiantes como por los que la tienen más clara. A pesar de haberte leído 10 carillas (sí, me pasé un poquito) sobre el tema que nos convoca, este género no deja de ser nuevo. Sigue en evolución como lo planteaba Bajtin hace tantos años y todavía (me atrevo a decir) sigue siendo tan polimorfa que sería imposible hablar de una forma acabada. Al contrario de muchos otros géneros, la novela es ese espacio de la literatura que se mantiene impredecible, libre y lleno de posibilidades. Me pregunto con qué nos sorprenderá en un futuro, porque sin dudas, la novela es la forma del futuro.
Fuentes:
Rest, Jaime. (1971). Novela, cuento, teatro: apogeo y crisis. Buenos Aires, Argentina: Centro Editor de América Latina.
Bajtin, Mijaíl. (1989). Teoría y estética de la novela: trabajos de investigación. Madrid, España: Altea, Taurus, Alfaguara S.A.
Delgado, J., Rama, A., Ludmer, I. J., Volkening, E., Lafforgue, J. Y otros. (1961). La nueva novela latinoamericana. En J. Lafforgue. (Ed.), La nueva novela latinoamericana 1 (pp. 13-29). Buenos Aires, Argentina: Paidos.
Fuentes, Carlos. (2011). La gran novela latinoamericana. Buenos Aires, Argentina: Alfaguara.
La historia que rodea a Las Primas es fascinante: Aurora Venturini, a los 85 años recibe el Premio Nueva Novela de Página/12 por esta novela. Nadie parecía recordarla, nadie esperaba una obra tan sencilla y a la vez tan compleja. Creo que el mayor premio que podría recibir este libro es el de la perplejidad, porque sí, Las Primas es una sucesión de hechos que nos dejan sin palabras.
Justamente con las palabras es que Yuna, su narradora y protagonista, tiene un dilema. Ella se considera “minusválida”, la dislalia complejiza su discurso pero no es ningún inconveniente para narrar la historia de su familia: una familia anormal según ella, ya que todas las mujeres tienen alguna discapacidad.
Las mujeres, otro tópico, son quienes protagonizan, padecen y llevan adelante esta novela. Los hombres son accesorios, a veces llaves y casi siempre la amenaza, el territorio inseguro. Hay padres abandónicos, abusadores, otros que aparecen como la salvación y muchos que solo están de paso (pero no demás).
Yuna es una narradora fresca, directa y adorable. La curiosidad es lo que mueve a este personaje, acepta sus limitaciones, nos las cuenta, pero siempre está preguntando, consultando al diccionario palabras que desconoce, rellenando los vacíos que la dislalia deja. Cuando no encuentra la respuesta para algún tema, lo resuelve de manera lógica, no siempre dando en el clavo, y esto es lo que hace fenomenal a la obra: Venturini usa el lenguaje, resignifica las palabras y los conceptos, juega, divierte, entristece, confunde; puede usar las palabras más crudas y las más hermosas.
Otro de los ejes es la época en relación a la sexualidad, en los años 40 la E.S.I. era algo impensado y esa falta -como hoy- llevaba a tragedias evitables. En este contexto es donde cobra importancia Petra, la prima enana, la única que se animaba a vivir su sexualidad y responder las incesantes dudas de Yuna, a veces de manera correcta y otras con la información que tenía a mano. Las dudas de la protagonista y las tragedias familiares acercan a estas primas y de pronto la historia de Yuna se convierte en la de Petra también.
Los demás personajes pueden ser gente que vemos todos los días, que reconocemos en el imaginario colectivo de nuestros pueblos y ciudades, pero esto no los hace menos interesantes: Betina, la hermana “más minusválida” que Yuna; Carina, la otra prima; la madre maestra que se ocupó sola de sus hijas; el profesor que le abre las puertas del arte (y de su independencia) a Yuna, la tía loca, la abuela, la otra tía que se casó con un primo.
A las mujeres de la familia parece unirlas la discapacidad, los cuerpos que se salen de la norma, las mentes que se salen de la norma; pero muchas veces lo que más las une es simplemente el hecho de pertenecer a una familia como todas, imperfecta, con secretos, con preguntas, con manías.
En suma, esta novela me parece fabulosa. No sé si se trata de su “sintaxis radical” como diría Enríquez en el prólogo, de la inocencia despiadada de Yuna, de sus ocurrencias, de la determinación de Petra, de la locura de la tía Nené, de Betina y su “rum rum”, de la perspectiva tragicómica con la que la protagonista afronta la vida y la dislalia, de su talento oculto, su superación personal (lejos de la romantización). La realidad es que la obra tiene cada uno de los condimentos que necesita para ser atrapante, ingeniosa y conmovedora.
La prosa de Julián López no puede ser menos que poética, ya me había deleitado con La ilusión de los mamíferos y con esta obra volvió a hacerlo. Su escritura es de las más hermosas que leí, maneja el lenguaje con una delicadeza que las palabras parecen flotar y acariciar en cada párrafo.
En esta historia, el narrador reconstruye la historia de su madre, una muchacha muy bella que lo marcó para siempre. Los retazos de recuerdos de la infancia arman un collage en el que podemos asistir a esos momentos cotidianos pero maravillosos en los que un niño observa a su mamá. Lo que leemos es eso: hasta el detalle más fino que pudo captar desde su perspectiva este niño, ahora adulto, sobre su mamá.
Entonces, sí, es una historia de amor. Cada descripción es narrada con un lenguaje tan amoroso que no podemos más que sentir en el cuerpo esa adoración, esa admiración, ese anhelo por el contacto físico, esa necesidad de aprovechar cada segundo junto a la persona amada, así ella esté fumando 43/70 o volviendo de una salida misteriosa. El amor se siente, porque el narrador nos ofrece ser partícipes de su enamoramiento. Ya lo dijo Freud: el primer amor es la madre, y en esta obra lo leemos.
La época que enmarca la historia es una de las más dolorosas (si no la más) de nuestro país, pero pocos indicios tenemos de lo que pasa fuera del departamento de la muchacha y su hijo: todo, o casi todo se da dentro. Las referencias a la literatura y la cultura pop abundan y enriquecen a la obra. ¡Qué hermoso es encontrar miles de referencias a Cien Años de Soledad! Personalmente, me entusiasma mucho que un libro me recomiende otros libros y más cuando se trata de mis favoritos. También se mencionan la novela del momento “Pobre diabla”, películas como “Un hombre y una mujer”, la imagen del Che (que habilita ciertas inferencias sobre la mamá) y ni hablar de la comida: merece un párrafo aparte.
Mientras leía la novela me surgió una inquietud: cuando somos chicos la comida parece más una obligación que un placer, pero extrañamente de grandes, rememoramos la infancia a través de los sabores. En esta obra, el niño casi nunca se ve interesado por la comida, pero esta atraviesa cada uno de los paisajes de su infancia: la tarta de manzanas de Elvira, las salchichas con puré, el Nesquik, el chocolatito Jack, los alfajores Suchard, las masas intocables de la Casa Suiza y el ritual del té que adquiere luego, siendo adulto. Esto, hace a la novela de una cantidad de imágenes sensoriales que deleitan a cada paso y conectan pasado y presente. El niño y el adulto, sus sabores y rituales: el del Nesquik y el del té.
Si hay un gran misterio en esta obra es la muchacha, toda ella está envuelta en un halo de misterio y sensualidad. Hay cosas que no sabemos, ausencias repentinas, retornos agazapados y con olor “azul” (las metáforas son preciosas). Lo no dicho ocupa un lugar importante en la obra, son espacios que tenemos que rellenar como podemos. Eso nos hace también un poco escritores de la novela: ¿a dónde fue? ¿quién llamó? A veces es mejor no decir, más en relación a temas sobre lo que todo ya fue dicho. Esta novela es sobre un niño y su madre. Sobre la situación del país en los 70, ya sabemos, ya tenemos las herramientas para descifrar los enigmas.
En Una Muchacha Muy Bella no vemos una realidad total, sino que somos partícipes de la realidad particular de este niño y su madre. Y no puede ser más maravillosa, delicada y dolorosa; como lo es la prosa de López.
Ya en la adultez podemos sentir el desamparo de ese hombre, esa ausencia desgarradora que nunca llegó a duelar, la gratitud hacia Elvira (un personaje hermoso) y la depresión. A partir de la pérdida, del final, es que se comprende en su totalidad la importancia de la reconstrucción de cada momento que el protagonista pasó junto a su mamá.
Siento que si sigo escribiendo, lo voy a arruinar y no puedo permitírmelo con semejante obra. Es de lo mejor que leí en este año junto a La ilusión de los Mamíferos y ya me declaro completamente fan de este autor. Más que recomendado, me parece obligatorio.