Autor: Yeliana Valencia Gómez (Jun 2024)
En la imagen de la izquierda podemos observar la disposición de las capas de la retina al revés, y en la imagen de la derecha, la disposición de la retina al derecho. Como sabemos, los ojos son estructuras complejas y altamente especializadas que han evolucionado de múltiples formas en diferentes linajes animales. En vertebrados, incluyendo los humanos, los ojos tienen lo que comúnmente se llama "retina al revés", mientras que en algunos invertebrados, como los cefalópodos (pulpos y calamares), la retina está "al derecho”.
La retina de los vertebrados está compuesta por varias capas de células, incluyendo los fotorreceptores. La luz tiene que pasar a través de varias capas de células nerviosas antes de llegar a los fotorreceptores. Los fotorreceptores están orientados hacia la parte posterior del ojo, con sus segmentos fotosensibles (los conos y bastones) apuntando hacia el interior del ojo, alejados de la luz. A pesar de que esta configuración podría parecer menos eficiente, ya que la luz debe atravesar varias capas de tejido antes de ser detectada, tiene ciertas ventajas evolutivas:
Protección y nutrición: Las células de la retina que están frente a los fotorreceptores proporcionan soporte estructural, nutricional y funcional. Además, esta configuración protege a los fotorreceptores del daño directo de la luz intensa.
Calidad de la imagen: A pesar de la aparente desventaja óptica, los vertebrados tienen mecanismos para reducir la dispersión de la luz y optimizar la calidad de la imagen, como la presencia de células de Müller que actúan como guías de luz hacia los fotorreceptores.
Por ultimo, la disposición de la retina al revés se debe a la manera en que el ojo y la retina se desarrollan embriológicamente en los vertebrados. La retina se forma a partir del tejido neural, específicamente del pliegue y extensión del tubo neural durante el desarrollo embrionario, lo que lleva a esta disposición particular de las células.
Los cefalópodos tienen una retina "al derecho", donde los fotorreceptores están orientados directamente hacia la luz y no hay otras células sobre ellos que interfieran con la trayectoria de la luz. Esto permite una detección de luz más directa y potencialmente una menor distorsión óptica. La evolución de este tipo de ojo tiene ventajas en el medio acuático, donde la claridad y la precisión en la detección visual son cruciales para la supervivencia.
Entonces, podríamos afirmar que evolución de los ojos con la retina "al revés" y "al derecho" muestra cómo diferentes soluciones pueden surgir en la naturaleza dependiendo de las condiciones ambientales y las limitaciones biológicas específicas de cada linaje. No son el resultado de un cambio evolutivo puntual, sino de un desarrollo y adaptación progresivos a lo largo de millones de años.
Muchos animales tienen visión panorámica, sobretodo aquellos que se han adaptado a ambientes abiertos o que tienen que estar alerta ante depredadores; lo que les permite detectar movimiento y cambios en su entorno desde múltiples direcciones.
Ahora, los ojos lateralmente situados están como su nombre lo indica a los lados de la cabeza, lo que maximiza su capacidad de detectar amenazas en el entorno y les confiere una ventaja en términos de supervivencia. Son una característica más común en presas que en depredadores. Sin embargo, algunos depredadores tienen ojos en posiciones intermedias que les proporcionan una combinación de campo de visión amplio y percepción de profundidad.
La mayoría de los depredadores tienen ojos frontalmente situados. Esta disposición ocular es una adaptación que maximiza la capacidad de los depredadores para cazar con eficacia, ya que les permite evaluar con precisión las distancias y coordinar movimientos rápidos y precisos.
La visión binocular frontal ha representado gran éxito evolutivo. Los ojos están orientados hacia adelante, lo que proporciona una mayor percepción de profundidad y distancia; crucial para estimar la distancia a la que se encuentra una presa o un objeto. Esta capacidad es especialmente importante para la caza y la captura de presas en depredadores. También permite enfocar un objeto específico con mayor precisión, lo que es útil para la caza, la manipulación de objetos y otras actividades que requieren una mayor atención a los detalles. La visión binocular frontal está asociada con una mayor coordinación de los movimientos oculares y una mejor percepción de la profundidad, lo que es fundamental para la locomoción en entornos complejos y terrenos variados.
Algunos animales han evolucionado a visión especializada, con adaptaciones específicas para mejorar su visión. Por ejemplo, los caballos tienen una visión monocular con ojos en los lados de la cabeza, lo que les proporciona un campo de visión muy amplio para detectar depredadores. Sin embargo, también tienen un pequeño rango de visión binocular directamente enfrente de ellos para evaluar distancias. Las águilas tienen una visión extremadamente aguda, con una densidad de células fotorreceptoras en la retina mucho mayor que la de los humanos. Esto les permite ver presas pequeñas desde grandes alturas y largas distancias con gran precisión. Los gatos tienen una visión nocturna excelente debido a un alto número de bastones en sus retinas y una capa reflectante llamada tapetum lucidum que amplifica la luz disponible. Esto les permite cazar en condiciones de poca luz. Los peces de aguas profundas tienen ojos adaptados para ver en condiciones de muy poca luz en las profundidades oceánicas. Algunas especies tienen ojos tubulares que amplifican la luz disponible, permitiéndoles detectar bioluminiscencia. Los pulpos tienen ojos con pupilas en forma de W, lo que les permite adaptarse rápidamente a diferentes niveles de luz y mejorar la percepción del contraste bajo el agua, facilitando la caza y el camuflaje.