Históricamente los saberes y proyectos pedagógicos han transitado, para su conformación, por los vaivenes y problemáticas de los contextos en lo que se emplazan la educación y formación. En el presente histórico se sitúan los temas emergentes –desde el género, lo ambiental y la interculturalidad, entre otros– como instancias que posibilitan generar otras lecturas y trabajos formativos que acojan contenidos educativos vinculados con la incidencia de problemáticas sociales, las cuales se han visto redobladas en el marco de la pandemia por Covid-19.
En ese contexto, el grupo académico "La Seminaria. Espirales culturales y pedagógicas" se conformó el 22 de junio de 2022 a partir de los encuentros sentientes de profesorxs con los temas emergentes sobre género a comienzos de la pandemia –desde el enfoque “academia activada” de Marisa Belausteguigoitia–, a partir de los cual buscaron consolidar y amistar espacios para analizar y pensar dichos emergentes con sus comunidades estudiantiles, en contextos intersemestrales.
Particularmente, el trabajo de "La Seminaria..." se orienta a reflexionar los vericuetos académicos y docentes para transtocar las situaciones de género que atraviesan lxs actores educativos, así como el desarrollo de estrategias alternativas para recuperar la voz de la comunidad estudiantil de pedagogía –al retomar los temas culturales que les preocupan en el contexto de nuevas problemáticas sociales–.
Cabe señalar que el posicionamiento de "La seminaria..." se retoma de las “Pedagogías en espiral”, de Marisa Belausteguigoitia, en la medida que les ha permitido generar –en propuestas de cursos y conversatorios intersemestrales– un movimiento que produce diversos ángulos de análisis para apreciar no sólo el entramado entre sujetxs y prácticas de género, también la toma de la palabra que posibilite “destejer los ordenamientos culturales” (Belausteguigoitia, 2012: 25) del sistema sexo-género.
Por otra parte –en el marco de su historía– "La seminaria..." asume su fuerza en lo colectivo y en el movimiento, lo que le ha permitido ubicarse desterritorializada para resistir posturas e institucionalidades que cierran filas con su cotos epistemológicos. De ahi que la fuerza que interpela y mueve a este grupo es la nómada, atendiendo la lectura de Deleuze y Guattari –que realiza Ana María Martínez de la Escalera–:
El colectivo nómada 'pone de manifiesto otras relaciones con las mujeres, con los animales, puesto que todo lo vive en relaciones de devenir' (360). Devenir y diferencia son las condiciones de posibilidad del nómada y de su pensamiento nómade. Así el guerrero es un devenir como lo es la mujer nómada, ambos a la vez son un devenir animal, imperceptible de parte de los estados y su aparato de poder. El devenir y su diferencia son maneras de superar las dualidades antagónicas. Tiene razón Deleuze cuando sostiene que 'la máquina de guerra es de otra especie, de otra naturaleza, de otro origen que el aparato de Estado'. (360) Por ello el nómada no es el enemigo del ciudadano, del habitante del estado, es siempre un otro incognoscible que se nombra a sí mismo como otro, en su propio vocabulario no sólo para la comunicación, sino ante todo para el ritual, para el baile, para la comida, para el caminar. De condición de posibilidad, el nomadismo se convierte una y otra vez en una política en sí misma de la alteridad. (Martínez, 2020: 18 –epub–)
Considerando la historia y el posicionamiento de "La seminaria...", sus integrantes han conformado como táctica y estrategia de análisis la inscripción de la cultura, para recuperar –a nivel metodológico– las significaciones del sistema sexo-género que inciden de forma sustancial en las prácticas y representaciones que los y las actoras educativas que sociabilizan en sus contextos y cotidianeidades.
Lo anterior le ha permitido al grupo reconocer que dichas prácticas posibilitan no sólo conformar un nuevo espacio epistémico para lo educativo, sino acoger un tema emergente y transversalizarlo –curricularmente– a partir de sus implicaciones in-disciplinadas, “en tanto que su análisis sería del todo inasumible para cualquier postura académica pura” (Lozano, 2010: 153); esto último pretende reconocer límites en la selección y renovación de los contenidos disciplinares, si no se acoge las experiencias situadas de los y las actoras educativas. En términos de su didáctica, La seminaria acoge el trabajo dialógico y comunitario al reconocer, recuperar y cuestionar –con y desde la comunidad estudiantil– fuentes y referentes en los que se ha asumido la tensión del sistema sexo-género en procesos culturales, los cuales inauguran la posibilidad de pensar y replantear tematicas/experiencias cercanas a ellxs en el presente.