Existen bastantes tipos de placas base, que más allá de realizar una misma función, se diferencian muchas veces en el
tamaño; esto es para poder integrarlas en ordenadores de diferentes dimensiones.
ATX. Es el tipo de placa base más extendido y está orientado a ordenadores con torres de grandes dimensiones. El tamaño de estas placas es de 30,5 x 24,4 cm y permite incluir bastantes puertos y ranuras de expansión.
E-ATX. Este tipo de placa base es similar al ATX, pero tiene un tamaño bastante más grande. Normalmente se encuentra en ordenadores de grandes dimensiones, ya que su tamaño es de 30,5 x 33 cm. Se suelen utilizar en ordenadores de alto rendimiento y vienen con aún más puertos y ranuras de expansión.
Micro-ATX. También similar al ATX, este otro tipo de placa base cuenta con un formato más compacto, pero no sacrifica demasiados puertos y ranuras de expansión. Sus dimensiones son de 24,4 x 24,4 cm y se suelen utilizar en ordenadores con torres un poco más pequeñas.
FlexATX. Estas placas base también son más pequeñas que las ATX, pero a diferencia de las Micro-ATX, que tienen un formato cuadrado, estas cuentan con unas dimensiones de 22,9 x 19,1 cm. Suelen utilizar en ordenadores económicos.
Mini-ITX. Las placas base Mini-ITX son aún más pequeñas que las Micro-ATX y tienen unas dimensiones de 17 x 17 cm. Suelen utilizarse en ordenadores pequeños y no sacrifican demasiados puertos. Eso sí, son recomendables si en el futuro no quieres ampliar los componentes.
Nano-ITX. No es muy común ver este tipo de placa base, ya que sus dimensiones son de 12 x 12 cm y únicamente se utilizan en dispositivos muy compactos.
Pico-ITX. Estas placas base tampoco se suelen ver de forma habitual. Sus dimensiones son de 10 x 7,2 cm y están orientadas a dispositivos ultracompactos.