Para comprender la importancia de la placa base, tenemos que remontarnos a la aparición del primer PC, el IBM 5150 que se dio a conocer el 12 de agosto de 1981. Lógicamente este primer ordenador era mucho más simple que los que todos tenemos en nuestras casas hoy en día.
Los primeros ordenadores se basaban en una arquitectura muy simple, y el firmware del procesador incluía la mayoría de las funciones que hoy en día realiza la placa base. El problema que planteaba esto era que cada vez que se quería cambiar algo era necesario reescribir el firmware, lo que hacía el proceso muy complejo y costoso. De esta forma, si un usuario quería cambiar un elemento de su PC se tenía que cambiar el firmware por uno que contenía la información necesaria para que pudiera funcionar.
No fue hasta finales de los años 80 que se creo el concepto de placa base tal y como los conocemos hoy en día, su creadora fue la ingeniera de IBM Patty McHugh. IBM bautizó esta placa base como Planar, se trataba de un modelo básico que contenía la CPU y la RAM. Con la aparición de la placa base se simplificaba mucho el cambiar un componente, pues solo era necesario instalar un nuevo driver, sin tener que cambiar todo el firmware.
Con la llegada de la placa base, los usuarios podían cambiar los componentes de su ordenador de una forma muy sencilla, tan solo hacía falta tener unos pocos conocimientos básicos
En la década de 1990 se descubrió que aumentar la cantidad de soportes para periféricos en el PCB era muy rentable, con ello, los periféricos de baja velocidad como ratones, teclados, puertos serie, etc., se integraron en las placas base. A finales de la década de 1990, se comenzaron a incluir elementos relacionados con audio, video, redes y funciones de almacenamiento. Las funciones para tarjetas gráficas y juegos en 3D se incorporaron algo más tarde.