Mi más sincero agradecimiento
Desde que juré mi cargo en el Cuerpo Nacional de Policía en 2009, mi vocación por la seguridad y la investigación me ha llevado a especializarme en la búsqueda y localización de personas desaparecidas. Actualmente, me encuentro en la recta final del Grado en Criminología y Ciencias de la Seguridad, una formación que ayuda y complementa mi experiencia en el campo. Además, como voluntario en una Unidad Canina desde 2012, dedico mi tiempo y esfuerzo al trabajo con perros especializados en búsquedas de desaparecidos, contribuyendo con compromiso y pasión a la sociedad. Mi objetivo siempre será seguir creciendo y aportar mi conocimiento desde la humildad al que quiera cogerlo, no soy peor ni mejor que nadie, ni creo que en este ámbito funcione el ser autodidacta, todos aprendemos de todos, incluidos los caninos.
Perros y más perros, me siento obligado a dar las gracias a toda esa gente que de forma inconsciente ha hecho que me resulte tan apasionante este mundo de la detección de cadáveres, personas que, sin saberlo, el simple hecho de poder escuchar sus relatos, intercambiar experiencias, compartir opiniones y las típicas batallitas que nos contamos los perreros, hacen que cada día esta disciplina sea para mí, de lo más interesante, picándome más y más la curiosidad por investigar y conocer sobre procedimientos, metodologías y cuestiones que son de gran interés en el terreno que procuramos movernos de forma eficaz y eficiente. Todos esos entrenamientos que compartes con grupos de profesionales, sean militares como UME, ONGs de voluntarios, Cuerpos Policiales y demás compañeros de especialidad que han contribuido tanto en mi aprendizaje como en la de mis perros, compartiendo sus “muestras” o intercambiándolas como si de los antiguos cromos de futbol se tratase, a todos ellos gracias. Y por supuesto especial mención desde el más riguroso respeto, a todas aquellas personas que donan su cuerpo a la ciencia y sin saberlo hacen posible este mundo tan complicado y paralelo entre la vida y la muerte, que tanto nos queda por aprender a los que nos dedicamos a ello.