Fenómenos Cadavéricos Tardíos según Eduardo Vargas Alvarado
Son aquellos procesos que ocurren después de las primeras horas tras el fallecimiento y que llevan a la descomposición y transformación del cuerpo. Estos procesos están influenciados por factores ambientales, biológicos y químicos, que producen ciertos olores específicos y pueden proporcionar información crucial en el ámbito de la medicina forense.
Autólisis
La autólisis es el primer paso en la degradación del cuerpo y ocurre cuando las células comienzan a destruirse a sí mismas debido a la falta de oxígeno. Esto sucede porque las membranas celulares dejan de funcionar correctamente, permitiendo que las enzimas intracelulares se liberen y degraden los tejidos. Este proceso es más evidente en órganos ricos en enzimas, como el hígado y el páncreas. En esta fase no intervienen las bacterias provenientes del exterior.
Comienza liberación de compuestos químicos volátiles (como aminas, sulfuro de hidrógeno, cadaverina y putrescina), los cuales van en aumento con la putrefacción. Estos olores resultan claves para los perros REHU, que pueden detectar cuerpos ocultos en espacios cerrados, bajo tierra o sumergidos en agua.
Putrefacción
La putrefacción es la descomposición del cuerpo debido a la actividad de bacterias anaerobias que normalmente habitan en el organismo. Durante este proceso se liberan gases de descomposición (como el metano, amoníaco y sulfuro de hidrógeno), lo que genera la hinchazón del cadáver y un característico olor fétido.
Las etapas de la putrefacción incluyen:
✔️Periodo cromático o coloración verde abdominal: Generalmente aparece en la parte inferior derecha del abdomen (fosa ilíaca derecha) entre las 36 y 48 horas post mortem debido a la proliferación de bacterias en el tracto intestinal. También se da en algunos cuerpos y se incluye en este periodo la visualización de la red venosa, también llamado efecto medusa. A medida que avanzan estas fases, la concentración de compuestos volátiles se incrementa, facilitando la detección olfativa.
✔️Periodo enfisematoso o hinchazón cadavérica: Ocurre a medida que los gases producidos por la actividad bacteriana se acumulan dentro del cuerpo, normalmente pasadas 72 horas del fallecimiento. La piel comienza a despegarse debido a la acción enzimática y bacteriana a modo de colgajos y el cuerpo se hincha de forma desproporcionada, observándose normalmente en el abdomen, en los labios, en el escroto y en su caso la vulva. La acumulación de gases en el cuerpo, potencia la emisión de olores, aumentando la distancia a la que los perros pueden captar la señal olorosa.
Es bastante inusual pero hablamos que también se dan casos en los que la persona fallecida puede encontrarse embarazada, y debido a la acumulación de gases que ocupan este periodo, hacen que se produzca un prolapso en el útero, provocando la expulsión total o parcial del feto, esto se conoce con el nombre de “parto post mortem”.
En esta fase, los perros detectores de restos humanos tienen su punto de mayor eficacia, ya que los olores que emanan del cuerpo en descomposición son extremadamente intensos y pueden desplazarse a grandes distancias, incluso bajo tierra o en estructuras cerradas. El desprendimiento de la piel y la formación de ampollas facilitan la fuga de compuestos odoríferos, aumentando la capacidad de detección. En los casos raros de parto post mortem, la expulsión del feto genera una nueva fuente de olores en descomposición, lo que podría atraer la atención del perro y aumentar la probabilidad de localización.
✔️Periodo colicuativo o licuefacción de los órganos: En las últimas fases de la putrefacción, los tejidos internos comienzan a degradarse en un estado semilíquido, el cuerpo cambia de color a tonos acaramelados entre las 2 y 4 semanas para posteriormente colores negruzcos o pardo azulado. En esta fase las uñas y los pelos se desprenden. Provoca el hundimiento de los tejidos, los gases se trasforman en líquido. Esta fase puede durar hasta 10 u 11 meses.
Los gases se transforman en líquidos y se filtran en la tierra, lo que puede hacer que los perros tengan que trabajar en zonas donde el olor ha sido absorbido por el suelo y no está en suspensión aérea, por lo que debería de ser una búsqueda más minuciosa, de ahí la importancia de conocer y predecir lo más acotado posible en qué estado podría encontrarse ese posible cadáver, para escoger una metodología u otra de búsqueda.
La caída del cabello y uñas no afecta la detección, ya que los perros buscan la firma química del proceso de descomposición y no estructuras físicas específicas.
✔️Esqueletización o reducción esquelética: sucede en entre los 2 y 5 años, siempre teniendo en cuenta los factores externos como alimañas, condiciones ambientales, insectos, carroñeros…, todo ello hace que se adelante o retrase el proceso. Los órganos más blandos van desapareciendo y permanecen los más resistentes, como tejidos fibrosos, ligamentos y cartílagos que hacen que los huesos permanezcan unidos, aunque también desaparecerán, poco a poco y junto a la masa formada por los líquidos del anterior periodo, se van adhiriendo a los huesos, esta capa se llama putrílago. El tiempo es muy variable y es la fase final para la destrucción total del cadáver.
En esta fase la detección se vuelve más compleja, ya que la fuente principal de compuestos volátiles desaparece progresivamente. La detección depende quizás más de los olores residuales que puedan quedar impregnados en el terreno que en los propios huesos.
El putrílago, es una sustancia viscosa que cubre los huesos en las primeras fases de esqueletización, puede seguir emitiendo compuestos detectables. Los perros REHU bien entrenados pueden identificar restos óseos enterrados o dispersos en el ambiente, incluso después de varios años.
La acción de carroñeros y alimañas puede influir en la dispersión de restos por el terreno, lo que puede extender la zona de detección y requerir una búsqueda más amplia y minuciosa para lograr recuperar la mayor cantidad de restos humanos posibles.
📌 Importancia de estos procesos en la medicina forense y en la detección canina: con el estudio de los fenómenos cadavéricos tardíos se puede estimar el intervalo post mortem (IPM), es decir, el tiempo transcurrido desde la muerte, y determinar también las condiciones ambientales en las que ha permanecido el cuerpo.
Podemos concluir según esto que la efectividad de los perros en la detección varía según la cantidad de compuestos volátiles liberados del cadáver.
La mayor eficacia estará durante la fase enfisematosa y colicuativa, que es cuando los olores cadavéricos son más intensos.
En la fase de esqueletización, donde los restos han perdido gran parte de su rastro químico, será uno de nuestros mayores desafíos para la eficaz detección de nuestro perro.
El entrenamiento es la clave casi para todo, y en este caso concreto la exposición del perro a distintos tipos de restos (tejidos blandos, líquidos, huesos secos) mejorará el rendimiento de éste en todas las etapas.
Los equipos de búsqueda deben tener en cuenta estos factores para maximizar el rendimiento del perro y utilizar estrategias adecuadas según la fase de descomposición en la que se estime que se encuentra el cadáver.