Una de las tradiciones que más mostraban la cultura del hambre era la de los Torrenos. Esta curiosa festividad se realizaba en tres días diferentes para tres públicos diferenciados: en año nuevo los casados, el día de reyes los niños y en noche buena los mozos.
En ella se pedían por las casas pocillos con alimentos variados como eran algunos garbanzos, alubias, aceite, huevos, tocino, chorizo u otros parecidos. Era distinguido el caso de los casados, ya que en su caso, en casa del varón, se entregaba una cola de ganado y posteriormente se reunían todos en la llamada casa de La Fusina para ingerir dichos alimentos adquiridos.
En el caso de los niños y mozos, estos igualmente salían a pedir, pero en vez de ir a La Fusina, se juntaban todos en casa de uno de los niños para deleitarse con la comida que recibieron.