Pasado el día del Cristo, toca madrugar para deleitarse con un completo festín alrededor de todo el pueblo. No hay fiesta que desprenda tanto desparpajo como es la de la diana en este pueblo de Genicera.
Lo principal es agasajar a los invitados con una delicatesen en cualquier punto de tu hogar, preferentemente los corrales puesto que es donde más gente entra. Aquí se sirven todo tipo de alimentos: embutido, morcilla, callos, patatas alioli, pimientos, pastas, galletas, chocolate, bizcocho, y un largo etc.
Comienza por lo general a las 09:00 de la mañana en la casa solariega y termina también por lo general a las 15:00 con un empache de dilatadas dimensiones en la casa vecina a la ya citada, donde algún valiente va a la Casa Escuela a terminar de coronar el festín. Aquí, algunos curiosos aprovechan para echar un vistazo a las casas, pero no necesariamente los nuevos, porque si no ha pasado nada en ella, ya se encarga algún vecino en encontrar algo de lo que delatarte. Todo el evento va acompañado por músicos de toda índole que tocan desde jotas y pasodobles a las más actuales canciones que suenan en nuestra radio.
Llegada la década de los años 70, fue despampanante la visita del obispete Vitalinus Papa in Forcao Movil escoltado por los vecinos de esta localidad, quien santiguó esta y todas las fiestas de Genicera habidas y por haber.
Contó esta fiesta con un periodo de inactividad por una serie de sucesos que la llevaron a suspenderse durante unos años, pero a pesar de ello, algunos vecinos la realizaban de forma clandestina cuando volvían de la fiesta del Cristo.