Una tradición que se lleva registrando desde 2015 pero que ya se celebraba desde hace muchos años atrás es el magosto, costumbre heredada de los celtas para prevenir los catarros en esta fría localidad.
Aquí, los vecinos reunidos en la Casa Escuela salen y entran mientras en el corral se calientan al fuego las castañas. Ansiosamente los vecinos van de aquí para allí con esperanzas de que estén listas y mientras nadie mira, los que revisan al “carbonero“, le cogen alguna castaña de dentro del tambor para calentarse las manos y deleitarse el gusto.
A veces también, se realizan bailes para pasar el rato y otros prefieren disfrazarse de esta nueva costumbre de Halloween y asustarnos con sus macabros trajes. Adultos y niños conviven en este lugar para matar el hambre y llegar cenados a casa con la excusa de que “llevaron algo más de picoteo“.
Suele celebrarse en los días del mes de noviembre ya que el frío se comienza a hacer patente en este valle de la Montaña Central Leonesa.