Nacido a mediados del siglo XIX en Estados Unidos, el jazz es un género musical expandido globalmente a lo largo de todo el siglo XX. Su comienzo es curioso cuanto menos: las personas esclavas de origen africano, residentes en zonas del sur de Estados Unidos, tenían por costumbre manifestar sus tradiciones cantando y tocando diferentes tipos de tambores. A causa de restringir por ley esta habitual rutina, recurrieron a la percusión mediante las palmas de las manos y el batir de los pies para disfrutar de sus fiestas y su música. No obstante, la prohibición no tuvo vigor en la llamada Place Congo de Nueva Orleans, en la que los esclavos tenían libertad para reunirse, cantar y acompañarse de verdaderos instrumentos de percusión artesanos. Aun así, el jazz no sólo tuvo influencia en la música tradicional de estas gentes.
El ragtime procede del piano del sur y centro de los EEUU, con apogeo entre 1890 y 1917, pianistas de bares y tabernas, como Scott Joplin, negro músico de Texas establecido en Sedalia, Missouri. Famoso fue su rag Maple Leaf Raf (1899), de estilo sincopado en 2/4 acentuando los tiempos débiles con la mano derecha, no era melancólico como el blues sino siempre alegre. Dio origen al estilo stride bass (grandes saltos del bajo con la mano izquierda) en el que destacaron James P. Johnson y Fats Waller. Por ej Twelfth Street Rag, o Down Home Rag. Es el estilo de los 90. Se une a esto el smear del trombón, glissandos de deslizamiento que se cruzaba con el estilo de las bandas callejeras y el piano de pedales del ragtime.
No existe una fecha de comienzo del jazz como música definida y autónoma. Se lo suele ubicar entre 1895 y 1917, año en que el término jazz se generalizó y en el que la Original Dixieland Jazz Band realizó sus primeras grabaciones. Además parece claro que el jazz temprano surgió en muchos lugares de los Estados Unidos, no sólo en Nueva Orleans.
Una aportación importante a destacar fue el minstrel, espectáculo que mezclaba elementos de la opereta con números musicales basados en los “cantos de las plantaciones”. Se generalizaron a partir de 1820, interpretados por actores y cantantes blancos que actuaban con la cara tiznada. Su música se basaba en las óperas inglesas.
A partir de la Guerra de Secesión, surgieron importantes cambios en la vida musical de la zona. En 1865, los esclavos fueron declarados libres y pudieron gozar de sus derechos. Esto dio lugar a la aparición de nuevos estilos como el ragtime, en el sur de los Estados Unidos, en Saint Louis (1870), que fueron los antecedentes del jazz que hoy conocemos.
En Saint Louis existía la costumbre de acompañar los funerales con música de banda. Lo hacían de forma lenta, triste y pausada al ir al cementerio y alegre al volver, provocando que la gente fuera bailando tras ellos. Tanta popularidad adquirieron estas bandas que se las empezó a contratar en los burdeles para tocar música de baile. En 1917 las autoridades cerraron el barrio de burdeles de Storyville de Nueva Orleans, donde actuaban, y las bandas emigraron al norte, a las ciudades de Chicago y Nueva York, donde fueron contratadas por clubes que en su mayoría eran propiedad de las mafias, iniciándose así la expansión del jazz.