El valle del río Aragón presenta una gran riqueza botánica gracias a su clima y relieve.
Las aguas del río Aragón potencian el crecimiento de grandes árboles y plantas como junquillos, aliagas, espliegos, manzanillas y plantas de floración muy temprana que anuncian el final de los largos y crudos inviernos jacetanos.
Un gran abanico de aromas y colores estacionales, un "santuario" que debemos proteger de modernas infraestructuras y de la especulación urbanística.