Mi experiencia en la Institución educativa Rural La Trinidad, ha estado llena de retos, felicitaciones, tristezas, alegría y sobre todo acompañamiento de todos los docentes. He sido testigo durante más de 10 años, los cambios que han ocurrido en esta institución, y me alegra saber que han sido para avanzar. Me siento agradecido por ser parte de está maravillosa familia, donde he podido crecer y mejorar siempre. Doy gracias por permitirme conocer a las personas que he podido conocer, porque han sido seres fenomenales. De verdad que está institución merece existir y dar enseñanzas durante muchos años más.
THOMAS VALENCIA (GRADO DECIMO 2025)
Me siento afortunada de ser parte de la familia IERLAT. Aunque solo llevo un año en este colegio, siento que es mi segundo hogar, ya que desde un principio mis compañeros y profesores fueron muy amables conmigo. Este colegio me ha dejado muchas enseñanzas, y no se trata solo de una rutina de ir a estudiar y ganar el año, sino de una historia que se construye día a día y que me deja muchos recuerdos. Cada profesor y compañero ha dejado una huella especial en mi corazón, y este colegio no es solo una institución para aprender, sino un segundo hogar donde puedo compartir, luchar, inspirarme y superarme a mí misma. Lo más importante es que todos somos una familia y estamos unidos para seguir adelante, llevando siempre en alto el nombre de nuestra institución. Estoy orgullosa de haber sido parte de su historia.
ESTEFANIA CUESTA LÓPEZ (PRESIDENTA ESTUDIANTIL 2025)
Desde que llegué a esta institución en quinto grado, cargaba más sueños que certezas y más preguntas que palabras. Era un pelado que caminaba los pasillos sin saber que, con el tiempo, cada rincón del colegio se convertiría en un espejo de mi crecimiento. Hoy, al culminar mi bachillerato, miro hacia atrás y siento cómo cada paso, cada risa y cada dificultad fueron afinando al Mauricio que se despide, pero que nunca se va del todo.
Este lugar me vio correr con el uniforme grande, me vio aprender a soñar con los ojos abiertos, me vio caer, levantarme, competir, cansarme en las canchas, y aun así insistir una vez más porque algo dentro de mí —esa mezcla de terquedad, esperanza y ganas de salir adelante— siempre quiso más. Aquí fue donde aprendí que la disciplina no se impone: se elige. Que estudiar no es una obligación, sino una puerta. Y que el carácter se forja entre responsabilidades, amigos, profes regañones, otros que se vuelven guía, y esos días donde uno siente que la vida misma lo está poniendo a prueba.
Entre cuadernos, partidos, amaneceres fríos caminando al colegio y almuerzos rápidos para seguir la rutina, fui encontrando mi propia voz. Este colegio no solo me formó académicamente; me enseñó a pensar, a cuestionar, a entenderme a mí mismo. A reconocer mis fallas, aprovechar mis talentos y sostenerme incluso cuando parecía que no daba más. Me enseñó a ser agradecido, incluso con aquello que en su momento dolió, porque hoy entiendo que cada desafío fue parte de mi transformación.
A mis compañeros, gracias por ser familia en los días largos y cómplices en nuestros pequeños triunfos. A mis profesores, gracias por creer incluso en las versiones de mí que yo todavía no alcanzaba a ver. A la institución misma, gracias por darme un espacio para crecer… pero sobre todo, por darme un hogar mientras aprendía a ser yo.
Hoy recomiendo esta institución no solo por su educación, sino porque aquí no se forman estudiantes: aquí se forman historias. Y cada historia, cuando se vive con entrega, deja marcas que ninguna distancia ni ningún futuro pueden borrar.
Me llevo recuerdos que pesan bonito, aprendizajes que me sostienen, y un amor sincero por este lugar que me acompañó desde mi infancia hasta el inicio de mi vida adulta. Gracias por tanto. Gracias por todo. Aquí queda una parte de mí, y se lleva una parte de ustedes este Mauricio que sigue adelante, con el corazón lleno y la mirada puesta en lo que viene, pero sin olvidar de donde viene.
Y si me pidieran recomendar una institución educativa, sería La Trinidad, de verdad que si quieren un lugar donde la diversión, la disciplina y el aprendizaje se unan. Este es su lugar indicado.
Andrés Mauricio Cardona Quintero (GRADO ONCE 2025)