La devoción a la Virgen del Rosario de la Basílica de Santo Domingo sigue plenamente viva en Guatemala y constituye una de las expresiones marianas más fuertes de la religiosidad del país.
La Basílica sigue siendo un santuario mariano de referencia en la Ciudad de Guatemala, visitado diariamente por devotos. La imagen recibe culto permanente, especialmente en el altar mayor, donde se conserva con solemnidad. Los novenarios y rezos del Rosario son parte constante de la vida parroquial y de los fieles.
Cada año, en el mes del Rosario, la imagen se convierte en el centro de una de las fiestas religiosas más concurridas del país. Miles de personas participan en misas, procesiones, alfombras y actividades culturales en su honor. La procesión de la Virgen de Plata sigue siendo uno de los momentos más esperados, con gran despliegue de fe popular. La devoción no se limita al ámbito religioso: ha pasado a ser parte del patrimonio cultural de Guatemala. Las Cofradías y hermandades mantienen tradiciones centenarias, transmitidas de generación en generación. La Virgen del Rosario es un símbolo de identidad guatemalteca, que une lo religioso con lo histórico y lo artístico.
A nivel personal y familiar, el rezo del Rosario sigue siendo una práctica común en hogares y comunidades. Muchas personas acuden a la Virgen del Rosario en busca de consuelo, milagros e intercesión, lo cual mantiene actual su papel de protectora. Su figura sigue inspirando arte, música, literatura y expresiones populares en el país.