Pedro Glavic Maldonado
Esta imagen muestra cómo la vida emerge en el desierto altiplánico gracias al deshielo del volcán Parinacota, cuyas aguas alimentan el Lago Chungará y su bofedal. En este entorno inhóspito, el agua generada por el volcán sostiene un ecosistema único y sorprendentemente diverso.
Andrés Carmona Pérez
Ya caída la tarde, comienza llenarse el horizonte de nubes bajas, tras ellas, el llaima asoma pintado con los colores del atardecer, justo esa tarde con tonos anaranjados
Eric Antifilo Aguilar
La fotografía fue tomada desde orillas del lago Llanquihue en la playa Totoral, Región de los Lagos.
Jonathan Aguilera
Una vista privilegiada al atardecer con la compañía de la Luna.
Nicolas Mendoza Vivallo
Toma aérea que muestra el abrupto contacto entre las lavas de la erupción de 1971 del volcán Villarrica en el valle de Challupén y las viviendas actuales, evidenciando cómo las comunidades habitan el riesgo y se desarrollan junto a los paisajes volcánicos que moldean su entorno.
Pedro Glavic Maldonado
Tras 15 horas de expedición con un grupo de fotógrafos, una breve ventana de buen clima permitió lanzar el dron y capturar esta vista del volcán Llaima al atardecer. Una imagen que refleja la inmensidad del paisaje andino y la recompensa del esfuerzo colectivo.
Alexander Scheinost Cordero
Vista del volcán Ollague acompañado por el cono de escoria Poruñita, ambos reflejados en las someras aguas del salar de Carcote, mostrando la interacción entre volcanismo activo, relieve altiplánico y salares altoandinos.
Patricio Palma Solis
Capturando el momento exacto en dónde se aprecian los rayos crepusculares generando sombras en el cielo al chocar con las dos actuales mamas del volcán Melimoyu (cuatro mamas, en lengua Mapuche). La composición resalta la majestuosidad a la distancia de la estructura del volcán y la belleza efímera de la luz natural.
Gerardo Sanhueza Villavicencio
Fotografía tomada en la época invernal del presente año, mientras realizaba un sendero llamado "lagunas andinas". Los últimos rayos de sol del día bañan de un color cálido las heladas faldas del majestuoso Volcán Lanín.
Oscar Meléndez Belmar
Entre los muros ancestrales del desierto, el Licancabur se eleva como el guardián sagrado del pueblo “Likan Antai”. Su presencia, enmarcada por la piedra, parece abrir un portal hacia la memoria profunda de esta tierra viva y volcánica.
Sarhay Flores Sepúlveda
Esta fotografía nace en Rano Raraku, el volcán dormido donde comenzó la historia tallada de Rapa Nui. Entre laderas verdes, luz suave & el silencio ancestral, permanecen los moái que nunca terminaron su viaje. Este paisaje volcánico & sagrado reúne memoria, origen & fuerza natural: un lugar que sigue hablando, -incluso en quietud-.
Kamilla Barra Araya
Esta imagen es el resultado de 350 fotografías de 13 segundos de exposición cada una, capturadas consecutivamente durante 1 hora y 21 minutos. El apilado nos muestra al Volcán Antuco junto al movimiento de la Tierra, reflejando el polo sur celeste en el cielo nocturno.
Camila Garrido Zúñiga
Fotografía analógica del estrato volcán Llaima, tomada en el Parque Conguillio. En la imagen se visualiza la tierra fértil que emerge silenciosamente del escorial, generando una invasión en él a través del curso de agua que fluye, albergando nueva vida.
José Astroza Arroyo
Esta fotografía muestra el volcán osorno desde una carretera cercana a puerto octay en la región de los lagos, describe muy bien las vistas de miles de personas que habitan cerca de volcanes.
Catalina Toledo Oyarce
Con el martillo de compañero y el volcán san pedro en el horizonte, la toma de muestras se vuelve el mejor momento del estudio.
Manuel Alejando Romero Elgueta
El volcán Rano Raraku es un cono de tobas, formado por volcanismo hidromagmático, con una ladera principal de tonos pardo-amarillos, modelada por erosión marina en tiempos geológicos extensos. Su cráter alberga un humedal con moai completos e inacabados, donde la roca volcánica guarda la memoria ancestral de Rapa Nui.
Francisco Bastías Mercado
Un rayo de sol ilumina un grupo de árboles que lucen sus colores otoñales a los pies del Llaima.
Jonathan Aguilera
Manuel Ceballos
Durante una travesía invernal, intentamos llegar a lo más alto de esta pequeña montaña, 1950 msnm, armados con crampones , piolets y una emoción feroz por contemplar el valle desde las nubes.
Alvaro Igor Santana
La Luna se alza sobre el Osorno mientras la figura de Licarayén parece extender sus brazos para alcanzarla.
Andrea Segura Acevedo
En el altiplano, la luna creciente saluda al volcán San Pedro. Desde hace 310 mil años ella le sonríe y le recuerda su poder. A sus pies, la ignimbrita Carcote, forjada hace 5.7 millones de años, reverencia a la Luna y brilla en todo su esplendor.
Benjamín Omar Palacios Vallejos
La fotografía corresponde al cráter del volcán Anuco, un estrato volcán del Pleistoceno superior, tomada desde su cumbre a 2.987 m.s.n.m. En ella se pueden apreciar la cordillera, laguna Laja y excursionistas reposando junto a fumarolas, evidenciando el estado activo del volcán.
Alvaro Igor Santana
Vista aérea de Ensenada, donde el Lago Llanquihue abraza al imponente Volcán Osorno. Un paisaje del sur de Chile que revela su belleza desde las alturas.
Nicolas Mendoza Vivallo
Panorámica de Temuco con el volcán Llaima en el horizonte. La imagen recuerda que, aunque la vida urbana sigue su ritmo, los volcanes siempre están presentes. El Llaima, uno de los más riesgosos del país, permanece silencioso pero dominante, parte constante y a veces inadvertida del paisaje sureño.
María Paz Salas Vergara
El volcán Llaima es considerado uno de los volcanes más activos de nuestro país. Su nombre, que deriva del mapudungun, significa "resucitado" o "zanja", mientras que el cráter que lo acompaña, es llamado, por la comunidad, como Pichi (pequeño) Llaima.
Matías Clunes Squella
Vista del volcán Calbuco desde la Plaza de Los Niños, Puerto Varas.
Juan Álvarez Silva
Vista desde el Pico del Fraile a 4680 m s.n.m. del domo de lava ubicado al interior del cráter actual del volcán Xinantécatl
Dámaris Sánchez Pinto
En la foto se observa el Cerro Campanario a la derecha y la colada noroeste de la Laguna del Maule, debajo de esta el Cono Andesítico y el contacto la Riodacita Sin Puerto.
Álvaro Cárdenas Maripillán
La majestuosidad geológica del Lascar se alza sobre la estepa altoandina. A sus pies, la vida silvestre prospera, demostrando su resiliencia y guiando la vista hacia la cumbre. Una composición que contrasta la eternidad de la roca volcánica con la vitalidad y delicadeza del desierto.
Cristóbal Pino Ramírez
El Cráter Morada del Diablo se ubica en el Parque Nacional Pali-Aike en la región de Magallanes. Demuestra la fuerza del interior de la tierra y la manera en que los eventos de este origen moldean los paisajes, actualmente cubiertos por vegetación de estepa y demostrando ser fuente de biodiversidad.
Pedro Retamal Cantero
Vista del mítico Volcán Llaima desde el Sendero Sierra Nevada, Parque Nacional Conguillío.
Miguel Corral Fuentealba
Lago Llanquihue y volcán Osorno vista desde Frutillar (Región de los Lagos).
Edwards Céspedes Gárate
Un cráter inmenso cubierto de agua y vegetación forma un paisaje casi surreal. La luz intensa resalta los colores del pasto, las rocas volcánicas y el cielo profundo. La vista transmite quietud, grandeza natural y la sensación de estar frente a un gigante dormido en medio del océano.
Javiera Arenas Bobadilla
La fotografía muestra cómo el relieve volcánico modifica la atmósfera local. El aire asciende por las laderas, formando una nube orográfica que comenzó a adquirir rasgos lenticulares antes de disiparse. El patrón resultante revela la influencia del volcán sobre el flujo y la estabilidad del aire.
Yerik Muñoz López
Diego González Vidal
Estación sismológica de la UdeC monitoreando el volcán Antuco (también se ve la sierra velluda).
Eduardo Morgado
Daniela Sanhueza Abarzúa
Daniela Sanhueza Abarzúa
Daniela Sanhueza Abarzúa
Benjamin Pineda Cuevas
Volcán Llaima y Lago Conguillio rodeados de Araucarias.