Fiestas de San Antón
por María Soledad Puche López
por María Soledad Puche López
BARRIO Y FIESTAS DE SAN ANTÓN
¡Hasta San Antón Pascuas son! reza el dicho popular, hasta el 17 de enero que es el día grande de San Antonio Abad.
Me gusta fijarme en esta fecha por su sabor añejo y tradición que se plasma desde el mismo inicio de su existencia como barrio. Se originó como nudo de población en tiempos bajo medievales por lo que en época moderna siglo XVI, figura ya al igual que Santa Lucía como barrio de extramuros. Se ubicaba en el camino de salida hacia Murcia y en sus veredas se cultivaban pequeños huertos. A finales de este siglo, asimismo, se da cuenta del enclave de una ermita dedicada a San Antón en medio de la huerta.
San Antonio Abad es figura y devoción muy ligada a la hospitalidad así sobre la fecha arriba expuestas el siglo XVI, consta la donación gratuita del llamado pan de pobres que se distribuía precisamente en su día. Por otra parte, en el clima de auge conventual que caracteriza la Cartagena del siglo XVIII, el en el que prosperaron las instituciones religiosas, -expansión manifiesta tanto en las ya establecidas como en la creación de otras nuevas-, se autorizó por real despacho de Carlos III la creación de la Orden de San Francisco de Paula en el enclave de San Antón. Su carácter era de orden mendicante y la cofradía llamada divina Pastora aguí ubicada, destacó por su menester asistencial.
El desarrollo de San Antón como barrio estuvo siempre ligado al aumento de su población que no dejó de crecer durante toda la etapa moderna en el siglo XVIII, acorde con el embellecimiento urbano procurado por Carlos III. Se hizo el Paseo de la Alameda que se iniciaba al final del barrio de San Roque para unirse a este hermoseando la salida norte de la ciudad.
A día de hoy, apenas podemos seguir disfrutando de la fiesta de este barrio que merece gozar de mayor y mejor atención por parte del municipio al que pertenece. La fiesta del San Antón forma parte de la cultura popular cartagenera y alguna feliz consecuencia deberían tener este hecho felicidad de Cartagena por tu día de San Antonio Abad cuida y mima este barrio tuyo que tantas alegrías nos ha dado.
El elemento religioso
Las parroquias se constituyen a partir del siglo XVIII, en el centro religioso de la ciudad, siendo los recintos idóneos para la vivencia de momentos cumbres en las familias, relacionadas con su ciclo vital tales como bodas y entierros[7] .Esto es debido a que algunos de los fundamentos de la organización social en el siglo XVIII, eran de tipo religioso. Incluso las agrupaciones que suponían la otra cara de la estratificación social, -marcada por las jerarquías- , tales como el corporativismo en sociedades y cofradías, tenían también este carácter.[8]
La existencia de numerosas cofradías y congregaciones ha de interpretarse no sólo como corporativismo sino también como convivencia, confraternización de bienes espirituales sufragados por todos.
La Romería
Hay noticia de que en el siglo XVIII, junto a las ya existentes, también muy populares, se incorporan otras como la del Monte Calvario en 1783, y las de San Antonio Abad y Quitapellejos, que son nuevos barrios y que “en un principio pudieron constituir una forma de integración en la estructura vital de la ciudad”.[9] En primer lugar habría que señalar que el factor religioso actúa como integrador de un sentido colectivo, aglutinador vecinal de una intensa oferta lúdica y cultural, repleta de actividades.
La Romería tuvo su origen en el año 1842, y su instauración fue promovida por los mismos vecinos del barrio.[10] Fue posterior de la que acaecía desde 1793 en el Barrio de la Concepción o Quitapellejos, -(aunque siendo esta última más antigua se perdió)-. El trayecto se orientaba hacia el camposanto propio de este barrio, y fue tradición que a su vez se perdió y desde hace algunos años volvió a recuperarse.
Es el romero sinónimo de peregrino que realiza un trayecto en honor u homenaje a una figura de devoción que suele tener carácter religioso.
Hay que subrayar su carácter colectivo, al participar en ella un variado personal , numerosos grupos, favorece el espíritu solidario pues las gentes que en ella participan suelen prestarse apoyo o auxiliarse.
La culminación o fin del trayecto suele celebrarse con una misa de campaña al aire libre, sita junto al paraje de la ermita y continúa con el apartado gastronómico pues llega el momento de degustar o compartir las viandas, a la hora de comer, en la que los romeros devienen en comensales al aire libre, muchas veces con la elaboración del alguna paella gigante.
Participan personas, caminantes a pie, jinetes y carruajes. El elemento caballista tiene personalidad propia en la romerías de San Antón y San Fulgencio.
Otro de los elementos característicos casi imprescindibles en estas romerías que se desarrollan en este período es la participación musical de las Cuadrillas de Animeros. tan presentes en el ciclo festivo de Navidad.
La Eucaristía
En los días en que se honra al patrón en cada caso, -San Fulgencio. San Antón y Santa Florentina-, la eucaristía se hace solemne. Se trata de misas concelebradas en que se aglutina a los vecinos y el mismo acto eucarístico precede a la proclamación de la fiesta en cada caso al grito de¡Viva San Antón!.
Es decir las eucaristías constituyen por así decirlo en el aperitivo de la fiesta que a continuación queda expresada en el júbilo de los participantes y es la motivación desencadenante el programa de fiestas que le sucede.
En el caso de San Antón, inmediatamente después tiene lugar el bautizo y bendición de las mascotas, y que en el tiempo enlaza con el aperitivo material, tal como lo entendemos desde acudir al baile vermú que organiza el casino o el de dirigirse a degustar a las muchas puntos (barras, puestos) que se ofertan una tapa de pulpo a la plancha u otras viandas.
Apuntes Gastronómicos
En San Antón también se dan degustaciones señaladas que abarcan tanto aperitivos como dulces. Los rollicos de San Antón tenían un carácter ritual, al tomarse el día de San Antonio Abad, tanto como lo era el comerse la mona el lunes de Pascua o los platos de bacalao en las vigilias.[11] Pero como decimos los elementos gastronómicos en su día son bastante variados. Destaca el pulpo hecho a la plancha. El consumo de este cefalópodo era y sigue siendo muy popular por ser abundante en la pesca de roqueo que era muy del gusto de los cartageneros.
En esta época los embutidos están en todo lo suyo, por ser la propia de la matanza, así que pueden degustarse o despacharse en crudo o a la plancha, lomos, morcillas y longanizas. Tanto unos como otros acompañados de un cestito de buen pan de campo y por supuesto de habas. San Antón ha sido entorno de huerta y en nuestro campo se cultivan las más variadas en verduras , se recolectaban o cultivaban pésoles y habas, además de acelgas y bajocas, cebollas y patatas.
La procesión.
Procesiones y rogativas venían ya realizándose sobre desde el período bajomedieval con el que se solemnizaban acontecimientos importantes fuesen festividades o relacionados con tiempos o eventos naturales como la cosecha; eran frecuentes las rogativas para que cesaran o dieran un respiro las intensas sequías que tanto atañen a esta zona.[10]
Desde su puesta en marcha, las procesiones han sido participativas y tuvieron carácter interestamental. Suponían un llamamiento solidario en que desfilaban juntos gentes de diversas posiciones sociales para resaltar el valor de la paz, la justicia y el orden la fe y el fervor .[11]
Tienen lugar el día de celebración del santo y su recorrido original y básico se hace en el propio recinto de la iglesia. Suelen ser vespertinas y en efecto, en los tres casos de los que nos ocupamos tienen lugar por la tarde.
[1] MERINO ALVÁREZ. 1981, págs. 414 y467
[2] MONTOJO MONTOJO. 1986b, pág. 265
[3] HENARES DÍAZ, 1986, pág. 290
[4] RUIZ VINADER, 1999, pág . 39
[5] HENARES DÍAZ, 1986, págs. 281-282.
[6] MONTOJO MONTOJO,1986a, pág. 304
[7] HENARES DÍAZ, 1986, pág. 290
[8] MONTOJO MONTOJO,1986b, pág. 270
[9] MONTOJO…1986b, págs. 271-272
[10] RUIZ VINADER, 1999, pág...41
[11] MARTÍNEZ….1995, págs. 44-45