El objetivo principal de las licencias es garantizar a los fabricantes del programa los derechos de propiedad intelectual, tanto patrimoniales como morales. Esto asegura que el autor obtenga los beneficios económicos por explotar el producto, y mediante la licencia ceda algunos derechos al usuario mientras conserva otros.
El contrato de licencia le explica al usuario final cómo puede utilizar el software, cuáles son las restricciones, los tiempos de uso, si tiene la capacidad de modificarlo o redistribuirlo y las tarifas que se deben pagar por él.
En Colombia, las licencias de software se tipifican según el uso final y las libertades que el autor otorgue de su producto. Así, existen estos tipos de licenciamiento de software que debe conocer:
• De ubicación, corporativa o de volumen: es el tipo de licencia que generalmente adquieren las empresas dado que estipula un número de equipos en los que puede ser instalado y utilizado el programa dentro de la misma compañía. El software con esta licencia no puede venderse ni cederse a terceros bajo ninguna circunstancia.
En la ley colombiana, el software es considerado como una obra protegida por derechos de autor. Esto implica unos derechos exclusivos de naturaleza moral y patrimonial, que le otorga al autor la potestad de disponer del programa como desee, dentro de los términos legales.
El Centro Colombiano de Derechos de Autor indica frente a este tema que:
“Cualquier persona que pretenda utilizar una creación protegida, deberá contar, salvo las excepciones legales, con la autorización previa y expresa del autor, de sus derechohabientes o de los titulares de los derechos patrimoniales en el caso de tratarse de una obra sobre la cual operó la transferencia de los mismos. Sin su consentimiento, la utilización de la obra podría llegar a ser calificada judicialmente como ilícita por vulnerar derechos sobre la creación protegida, siendo probable la aplicación de sanciones de tipo civil y penal”