Lo primero, claro, es hacer o elegir una foto. Y vale tanto una foto de tu álbum personal y familiar como una foto publicada por algún medio. De lo que se trata ahora es de que nos enseñes a mirarla y a reflexionar a partir de ella. Y para ello nos tendrás que guiar con tus palabras.
Mira esta foto. Es de una de las plazas más famosas y más bonitas del mundo: La Piazza San Marco de Venecia. El texto que la acompaña se publicó el pasado mes de enero en el diario El País. Su autor, el escritor Juan José Millás, tiene una sección fija en el suplemento semanal. Elige siempre una foto publicada en prensa en las semanas anteriores y escribe sobre ella. A ver qué te parece.
LA ACTITUD GENERAL es de desconcierto. Lógico, si pensamos en la situación: he ahí que una plaza mundialmente conocida (la de San Marcos, en Venecia, nada menos) se ha inundado como el pasillo de tu casa cuando el vecino se dejó el grifo de la bañera abierto. Entonces bastó con quitar el tapón de la bañera y el agua corrió hacia su destino final, que eran las alcantarillas. El seguro se hizo cargo de los desperfectos del parqué, que se había hinchado y levantado, y aquí paz y después gloria. La plaza de San Marcos, en cambio, no tiene tapón. Tampoco sabemos quién es el vecino descuidado causante de la catástrofe. De ahí el gesto de aflicción del señor del primer plano de la foto, que es el alcalde de la ciudad y que muy bien podría estar fantaseando con la posibilidad de hallar el desagüe inexistente para dejarlo expedito.
Prestamos poca atención a ese gesto tan cotidiano: el de vaciar la bañera. Sin embargo, cuando escuchamos el plof del tapón y aparece ante nuestra vista el remolino que indica el lugar y la dirección de la fuga, sentimos una suerte de liberación interna, como si con el agua jabonosa se fuera también la parte oscura de nosotros, de la que quedarán algunos restos adheridos en las paredes del sanitario por las que enseguida pasaremos el chorro de la ducha. Sería horrible que el agua sucia permaneciera eternamente ahí, descomponiéndose ante nuestra mirada y ante la de las visitas que vinieran a cenar y solicitaran utilizar el lavabo. Tal vez lo que barrunta Luigi Brugnaro, el regidor, con expresión sombría, sea eso: que el cambio climático haya venido para quedarse.
ACTIVIDADES DE COMPRENSIÓN Y EXPRESIÓN
Hay tres palabras o expresiones del primer párrafo cuyo significado tal vez desconozcas. Si es así, pregunta o busca en el diccionario y propón un sinónimo para cada una de ellas:
Aquí paz y después gloria
Gesto de aflicción
Dejar expedito
El texto describe la imagen valiéndose de una comparación. Lo que ocurre es que la inundación de la plaza y la de nuestra casa son de naturaleza diferente. ¿Cuáles son esas diferencias, según el texto? Fíjate en estas claves:
Causas:
Consecuencias:
Soluciones:
Uno de los párrafos se centra en la descripción de hechos objetivos. Otro, en los sentimientos que estos provocan. Indícalo.
Párrafo 1:
Párrafo 2:
¿Cuál crees que es la intención del autor al elegir esta foto y enfocar así su comentario? ¿Qué te ha parecido?
¿Tienes ya tu foto? Recuerda que también puedes hacerla, si tienes un móvil que lo permita.
Estos días todo, hasta lo más cotidiano, es diferente. ¿Eres capaz de fotografiarlo? Si no lo ves claro, puedes elegir una foto publicada estos días en algún medio o una foto tuya de otro momento.
Sea como sea, antes de ponerte a escribir tienes que observarla muy detenidamente. ¿Qué ves? ¿Qué llama más tu atención? ¿Qué te sugiere? Para ordenar tus ideas puede serte útil ajustarte a esta estructura:
Organiza tu texto en tres párrafos.
En el primero, recoge los datos esenciales de la imagen. Quién ha hecho la fotografía. Dónde. Cuándo.
En el segundo, describe lo que vemos. Céntrate en la foto. Llévanos de la mano a esos detalles que quizá se nos escapen. Ayúdanos a mirarla.
En el tercero trae la foto a nuestro presente y ayúdamos a pensar a partir de ella. Da tu opinión sobre lo que allí vemos y relaciónalo con lo que quieras.
Ponle un título.
Relee lo escrito. Corrige aquello que te parezca mejorable. Dáselo a alguien de confianza para que te diga si el texto resulta claro, ameno e interesante. Pásalo a limpio, acompañado de la foto, claro. ¡Ya puedes hacer clic en "enviar"!