hace referencia a la rapidez excesiva del habla. Dicha rapidez se caracteriza por la omisión de sonidos y sílabas, lo que a su vez tiene como consecuencia una dificultad importante para comprender lo que la persona intenta expresar.
ETIOLOGÍA
Puede estar ocasionado por distintos factores, entre los que se encuentran los esquemas emocionales de afrontamiento a situaciones de estrés, los estilos de crianza, la presencia de estímulos estresores en los contextos próximos, o también puede presentarse como una de las manifestaciones de condiciones médicas, discapacidad, trastornos de ansiedad, etcétera.
ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN
Reducir el flujo del habla del niño.
Adecuar su función respiratoria.
Aumentar la movilidad de la zona oral al hablar, para agilizar la articulación.
Implicar a los padres en las sesiones y brindarles estrategias para reforzar el habla pausada del niño, por ejemplo, darle tiempo suficiente para responder, evitar repetir sus palabras tal como las pronuncia, hacer ejercicios de respiración y relajación en casa