Durante las Misiones de Semana Santa, se celebró un encuentro reflexivo con los jóvenes en la comunidad rural de La Trinidad, Dolores Hidalgo, Guanajuato. La mañana del sábado comenzó con una caminata a una montaña cercana. Como parte de la experiencia, se pidió a cada joven que colocara una pequeña piedra en su zapato, para sentir, aunque fuera de forma significativa, el dolor y la carga que Jesús soportó al llevar la cruz al Monte Calvario, por amor a todos nosotros.
Al llegar a la cima, los jóvenes reflexionaron sobre su fe y el sacrificio de Jesús por la humanidad. A pesar de la incomodidad, la esperanza en la Resurrección los movía a cada paso. En la cima, con vistas al pueblo y a las montañas, meditaron sobre la victoria de Cristo sobre la muerte.
Antes de descender, una segunda actividad profundizó su reflexión. Por parejas, caminaron por un sendero rocoso y desigual, con los ojos vendados. Tuvieron que confiar en su compañero y en la cinta guía, que simbolizaba a Jesús como la luz de la esperanza en un mundo oscurecido. La experiencia fortaleció su fe y profundizó su determinación.
Cada joven hizo un compromiso personal: llevar la luz de la Resurrección a sus hogares y convertirse en un faro de esperanza para sus familias.
— Alfonso Genera
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Jóvenes de la comunidad de La Trinidad en la cima de la montaña durante su reflexión de Semana Santa.
Jóvenes participando en las actividades preparadas para ellos.
Tras un tiempo de reflexión especial, las jóvenes y los jóvenes estaban listos para bajar de la montaña, renovados en la fe y la esperanza.
La Capilla de La Trinidad, el corazón de las Misiones de Semana Santa.