INTRODUCCIÓN
INTRODUCCIÓN
En la Tierra existen diferentes dominios morfoclimáticos en los que actúan varios agentes erosivos, aunque pueda predominar uno de ellos, y como consecuencia aparecen diferentes formas de relieve.
La división morfoclimática de la Tierra se ha revelado como una tarea difícil y aún provisional. Las razones de esta dificultad son: el escaso número de trabajos sistemáticos sobre el tema; la diferenciación entre la división morfoclimática y la climática, en contra de lo que pudiera pensarse; los límites morfoclimáticos son con frecuencia muy imprecisos, existiendo numerosas zonas de transición.
En este caso hablaremos de Zona fría, caracterizada por la presencia dominante del hielo, y dividida en dos dominios: glaciar (hielo siempre presente) y periglaciar (existe una presencia estación del agua en forma líquida).
El clima polar se caracteriza por tener casi permanentemente temperaturas por debajo de 0 °C; y escasas precipitaciones. La humedad en el aire es inexistente y el viento suele ser bastante intenso. El clima polar se da principalmente en los dos polos, alcanzando unas condiciones más severas en la Antártida, ya que, las temperaturas son más frías que las del Polo Norte, llegando a alcanzar los -70, -80 y hasta -89,2°C . El clima de las zonas más altas de las principales cordilleras del planeta se parecen mucho al polar, pudiéndose dar en las cumbres del Himalaya, de los Andes o de las montañas de Alaska. Los medios naturales de la zona fría o medios polares se sitúan entre el Círculo Polar Ártico y el Polo Norte y entre el Círculo Polar Ártico y el Polo Sur.