DOMINIO PERIGLACIAR
DOMINIO PERIGLACIAR
Este dominio se localiza en las márgenes del dominio glaciar y comprende todas las áreas de clima frío en donde la temperatura crítica de 0 ºC, induce a frecuentes ciclos de hielo/deshielo. Aquí el régimen pluviométrico asegura una constante presencia de agua. En estas condiciones la gelifracción es el mecanismo de preparación del material fundamental.
Ocupa en la actualidad entre un 15 y un 16 % de la superficie emergida, incluye una ancha franja en el Norte de Eurasia y el extremo meridional de América, se puede clasificar con el área de los climas ET y Dd de Köeppen. (ET se refiere al clima de tundra)
En contraste del glaciar (en donde las acciones modeladoras se realizan de forma directa sobre la roca) aparecen suelos y vegetación, aunque de forma escasa, intermitentes y poco desarrollados; para variar el carácter abiótico del medio en el cual se desarrolla el relieve.
El sistema morfogenético que actúa es uno de los que alcanzan mayor eficacia modeladora global y se caracteriza por tener una intensa y generalizada actividad de los procesos mecánicos de meteorización (como la gelifracción), por un significativo papel de las disoluciones y por una ausencia de procesos de alteración. Respecto a la dinámica de vertientes hay una generalizada y diversificada actividad de las acciones gravitatorias, un extenso funcionamiento de los desplazamientos de masa de tipo solifluidal asistidos por la arroyada estacional y la presencia de algunas modalidades específicas de removilización de partículas. Todos estos procesos de preparación y desplazamiento, capaces de transformar con rapidez la morfología de los interfluvios, aportan una voluminosa carga a cursos de agua de régimen contrastado, dotados de una gran capacidad de evacuación; en determinados casos la nieve semipermanente y el viento desempeñan también un papel relativamente importante en esta labor evacuadora.
El sistema morfogenético periglaciar muestra numerosas variantes según la mayor o menor importancia de su componente nival, una densidad de la siempre escasa cubierta vegetal y la presencia o ausencia de hielo en el interior del suelo (pergelisol, mollisol). Se suele dividir este dominio en dos subdominios: el periglaciar de desierto de gelivación y el periglaciar de tundra, en donde cada cual presenta un paisaje morfológico bien distinto el uno del otro.
Dentro del dominio periglaciar existen varios tipos de variedades: el desierto de gelivación, se encuentra en altas altitudes, no existe vegetación y los procesos dominantes son la crioturebación y la criolastia la tundra, con climas más suaves y húmedos la zona de transición, con bosque pero con permafrost.
Se desarrolla entre los 60º y los 75º de latitud, ocupando las franjas costeras del ártico y la antártica, siendo dominado por las masas de aire polar continental, marítimo y ártico (se dan frecuentes tormentas ciclónicas). La estación invernal es larga y rigurosa; no existe la presencia de un verdadero verano, aunque sí una estación muy corta, algo más suave. Sus precipitaciones son siempre en forma de nieve. En la clasificación Koeppen corresponde al grupo ET. (Temperatura media del mes más cálido es inferior a 10 ºC y superior a 0 ºC)
Lugares representativos de este tipo de este clima son: la vertiente ártica de Norteamérica, Europa y Siberia, la costa de Groenlandia y la costa antártica.
Este sistema morfogenético es uno de los que alcanza una mayor competencia modeladora. Los procesos de meteorización mecánica son eficaces, en especialmente la gelifracción o crioclastia (descrita anteriormente). Posee más períodos de alternancia hielo/deshielo, más activos en primavera y otoño. La disolución sólo actúa eficazmente sobre las calizas. El estado del agua impide que se desarrollen con eficacia otros tipos de procesos de preparación del material. Hay importante presencia de nieve más o menos abundante, una escasez de la cubierta vegetal (sea tundra o en la de gelivación), y una presencia o ausencia de hielo en el suelo. En el modelado de las vertientes se presenta gran variedad de fenómenos, tanto en masa como por elementos, producto de la crioclastismo (acumulación de piedras) y la solifluxión (acumulaciones de barro). Los efectos del crioclastismo varían dependiendo de las características del material afectado.
Si la congelación es brusca, prolongada y acentuada se abren grietas de hielo que ejercen fuertes presiones laterales, hasta el punto de provocar cabalgamientos entre ellas. Todo ello conlleva la distribución organizada de zonas de piedras y vegetación. La tundra presenta abultamientos de césped almohadillado llamados hummocks, de planta poligonal rodeados por bandas de piedras. Es en este dominio donde aparecen los pipkrakes vistos en la crioclastismo, dominado por la presencia de hielo.
La solifluxión es dominada por la presencia de hielo en el suelo, que es descongelado durante el verano, lo que proporciona grandes cantidades de agua líquida. Se puede distinguir entre bloques canalizados, mantos de barro y coladas de bloques que se deslizan por pendientes débiles. La vegetación de tundra puede dificultar el desplazamiento del fango. En las pendientes abruptas se puede desgarrar la cubierta vegetal.
Referente a los elementos del periglaciar se puede distinguir tres grandes grupos de modelados:
Presentan cuatro tipos fundamentales: las vertientes de gelifracción, las de gelifluxión, las que tienen rellanos goletz y las que tienen canales de aludes.
Son las formadas por los desbordamientos de los ríos árticos durante las avenidas estivales. Estas llanuras son más anchas de lo habitual a causa de la zapa de los hielos flotantes y las redes de lechos anastomosados ligadas al régimen de deshielo. En ellas se encuentran lagos, pantanos y turberas, separados por barreras arenosas o limosas. Durante el invierno se forman lentejones de hielo de segregación en las zonas cubiertas de agua. Los cerros de tundra más estables se llaman hidrolacolitos o pingos. Sus depresiones pueden unirse formando valles de alas y drenajes arrosariados. Los glacis de acumulación son un elemento de enlace con las llanuras. Están formados por conos detríticos coalescentes, poco potentes y notablemente rectilíneos.
Este sólo tiene importancia en la zona de contacto con el dominio glaciar. Se formula en huecos y acanaladuras debidas a la corrosión, campos de piedras pulidas, afacetadas y pequeñas dunas de arena mezclada con nieve, siendo la acción eólica más original la decantación de loess, constituida por polvos limosos procedentes de los desiertos fríos y la denudación de las morrenas.