La corteza prefrontal es una región importante en el cerebro humano, ubicada en la parte anterior del lóbulo frontal. Al ser parte del lóbulo frontal, esta zona interviene en el comportamiento social y en la conducta que posee cada individuo, por eso es una de las regiones que interviene en la formación de la personalidad. Además, entre sus otras funciones se incluyen la atención, la capacidad para controlar las emociones que incluyen agresión, así como también participa en la planificación, resolución de problemas, tomas de decisiones y en las recompensas.
Se subdivide en tres subregiones principales, que son:
Corteza prefrontal dorsolateral: Esta área proporciona la base cognitiva para diferentes patrones del comportamiento, orientación y razonamiento. Además, esta región también ayuda en la planeación, la organización general y temporal de actividades (es decir rutinas diarias) y en el cambio de una tarea a otra. Las lesiones de esta región pueden llevar a la incapacidad de organizar múltiples actividades en un orden con sentido. También, en la dificultad para cambiar entre las actividades, así como para adaptarse a los cambios de reglas. Debido a su proximidad con el centro cortical primario para la producción de la vocalización y el lenguaje (área de Broca), esta región se encuentra involucrada en la mediación abstracta de la expresión verbal del lenguaje.
Corteza prefrontal orbital: Esta área se encarga de la integración de información cognitiva, motivacional y emocional, y está relacionada con la función de comunicación y la empatía. También, participa en el control de impulsos, el procesamiento emocional y la cognición social. Gracias a estas ricas conexiones con el hipotálamo, la región orbitaria juega un papel de suma importancia como mediador en la sensación de recompensa al comer y la autorregulación. Además, es capaz de ignorar distracciones y ayudar a mantener la atención en ciertas tareas. La corteza orbitofrontal está estrecha y ampliamente conectada con las estructuras mediales del lóbulo temporal y talámicas mediales, responsables del procesamiento y consolidación de la memoria. Igualmente, esta corteza se activa de forma constante en los procesos de adquisición de memoria. Ello hace de la corteza orbitofrontal una región crítica para la formación de memoria. También, está conectada con cortezas motoras, asociativas y polimodales, con cortezas límbicas y con estructuras subcorticales responsables de funciones relacionadas con estos sistemas. Todo ello convierte la corteza orbitofrontal en una región nodal de la red neuronal responsable de seleccionar, unir y analizar, en base a la memoria, hechos pasados y actuales, que permiten organizar y decidir la conducta más adecuada.
Corteza prefrontal medial: Esta área participa en procesos como la motivación, la memoria espacial, la coordinación bimanual, los movimientos autoiniciados y la concentración. Sirve como el “área de inspiración” razón por la cual las lesiones de esta región pueden llevar a la apatía y pérdida de concentración. Además, algunos estudios indican que una porción de esta región (la corteza cingular) está involucrada en la percepción de dolor, mientras que la región ventromedial está involucrada en la toma de decisiones y la memoria.
Además, la corteza prefrontal se divide en áreas de Brodmann, que son numeradas como 8, 9, 10, 11, 44, 45, 46 y 47. Estas áreas se encuentran en la superficie lateral del cerebro y están interconectadas con otras regiones corticales y subcorticales