La función cognitiva humana más avanzada reside en la corteza prefrontal (PFC); juega un papel central en la acción y creatividad en la realización de actividades complejas, desarrollo de las operaciones de pensamiento formal, regulación de emociones, comportamiento social y toma de decisiones.
Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades cognitivas de orden superior que permiten a las personas realizar tareas complejas, autorregular el comportamiento, tomar decisiones y resolver problemas. Estas funciones son esenciales para el control de los procesos psicológicos y conductuales y desempeñan un papel crucial en la adaptación a un entorno cambiante. Las funciones ejecutivas son necesarias en muchas situaciones de la vida cotidiana y son esenciales para el éxito en áreas como el trabajo, la educación y las relaciones.
El desarrollo de las funciones ejecutivas se extiende desde el primer año de vida hasta el final de la adolescencia y debe verse como un proceso de múltiples estados en el que diferentes funciones maduran en diferentes momentos (Cassandra y Reynolds, 2005). La gran cantidad de estados implica que existen diferentes períodos sensibles.