VIJANERA
LUGAR : SILIÓ
MUNICIPIO: MOLLEDO
PROVINCIA: CANTABRIA
FECHA: primer domingo de ENERO
La Vijanera (a veces también Viejanera, Vejanera, Bejanera o Vejenera) es una mascarada de invierno que se desarrolla en la localidad española de Silió, en Cantabria, el primer domingo de cada año. En el caso de que esta fecha coincidiese con Año Nuevo se traslada al siguiente. Debido a su popularidad y tradición está declarada como Fiesta de Interés Turístico Nacional.1 Desde 2021 está declarada como bien de interés cultural etnográfico inmaterial.
La fecha de este rito en algunos puntos como Silió era siempre el 31 de diciembre, aunque en los pueblos cercanos se alargaba hasta mediados de enero. Su origen es incierto ya que comparte similitudes con mascaradas del resto de Europa en zonas escasamente romanizadas. De hecho en la península estas tradiciones se encuentran por lo general en zonas de montaña donde los cultos paganos relacionados con la naturaleza se mantuvieron más tiempo. Tiene rasgos que también aparecen en las calendas de enero romanas, que coincidían desde el 153 a. C. con el inicio del año y fueron adquiriendo cada vez más importancia durante época imperial. A esta se la llamaba ianuaria, pues estaban dedicadas al dios Jano (Kalendae Ianuariae), de donde procede al parecer el nombre de Vijanera (Dies Januaria > Dijanera > Vijanera).3
Esta fiesta primitiva se ajusta mucho a lo que el folclore cántabro ha conservado, teniendo probablemente un origen pastoril. Jano, dios idealizado con dos caras, representaba la dualidad (el bien y el mal, lo viejo y lo nuevo, etc.), pero además era el dios protector de los rebaños.4
En los países célticos las mascaradas, en las que los participantes se disfrazaban de diversas clases de animales, eran frecuentes y esto también sucedía en el norte de España, como queda reflejado en el celo en combatir esta práctica por parte San Paciano, obispo de Barcelona, en el siglo iv. A través de su obra perdida dedicada al paganismo Cervulus (o Cervus) denunciaba la mala costumbre de estos pueblos paganos de disfrazarse en figuras monstruosas de animales, las más ordinarias de ciervos, de cabras y de bueyes. 5 Panciano se refería a la fiesta llamada Hennula Cervula, una especie de bacanal que se celebraba el día primero del año y que fue común a las ciudades más notables del Imperio romano.6
La lucha de la Iglesia contra esta costumbre de los pueblos de la cordillera Cantábrica tenía toda su vigencia en el siglo vi. Por San Martín de Braga conocemos que en ese siglo una de las celebraciones paganas que aún persistían era la fiesta de las calendas, atribuyéndola un origen demonológico y llegando incluso a promover un cambio de calendario que retrasase el comienzo del año al día 25 de marzo.5