Por: Justina Gilberti
En las góndolas argentinas, Tregar dejó de ser una marca difícil de encontrar. Leches, yogures, quesos, dulce de leche y otros productos comparten espacio con algunos de los productos más tradicionales de la industria láctea. Detrás de esa presencia hay una empresa que continúa siendo familiar y de capital nacional, con su principal actividad productiva concentrada en Gobernador Crespo, una localidad santafesina de poco más de cinco mil habitantes.
El contraste entre ese origen y el lugar que ocupa hoy es lo que vuelve llamativo su crecimiento y permite considerarlo un fenómeno lácteo. Tregar no avanzó dentro de una industria que crecía de manera sostenida ni aprovechó un periodo especialmente estable de la economía argentina. Lo hizo mientras el sector lácteo atravesaba años de cambios, empresas históricas perdían terreno y el consumo se modificaba al ritmo de las crisis económicas.
Rodrigo Alzueta, gerente general de Tregar, resume la explicación en una proporción: “50 y 50”. Para él, la mitad del crecimiento responde a las decisiones que tomó la propia empresa y la otra mitad, a las oportunidades que fue dejando un mercado en transformación. Su respuesta fue sencilla, pero obliga a preguntarse qué tuvo que pasar dentro y fuera de Tregar para que una empresa familiar pudiera aprovechar esas oportunidades.
El caso de SanCor permite entender una parte de ese fenómeno. La cooperativa, que durante décadas ocupó un lugar central en la industria láctea argentina, fue reduciendo su operación en medio de una crisis que se extendió durante años. Su retroceso significó la caída de una empresa histórica que modificó el reparto del mercado y abrió espacios que otros jugadores comenzaron a disputar.
Pero el cambio no ocurrió solamente entre las empresas. Las sucesivas crisis económicas también modificaron el consumo y volvieron al precio un factor cada vez más importante al momento de elegir una marca. Al mismo tiempo, detrás de cada producto que llega a una góndola hay una cadena que comienza en los tambos, continúa en las plantas industriales y atraviesa la distribución antes de llegar al consumidor. Crecer en este mercado supone poder responder en cada uno de esos eslabones.
Según Jorge Giraudo, Director Ejecutivo del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), Tregar lo hizo de manera “excelente” al ampliar su escala y diversificar su oferta. Hoy supera los 300 productos y comercializa en todo el país, una dimensión difícil de asociar con una empresa cuya producción sigue concentrada en una localidad santafesina de poco más de cinco mil habitantes.
El recorrido de Tregar se dio, entonces, en medio de una industria que también estaba cambiando. Mientras algunos de sus protagonistas históricos retrocedían y los consumidores modificaban sus decisiones de compra, nuevos jugadores empezaron a ganar espacio. Tregar fue uno de ellos. Lo que comenzó como una empresa familiar de alcance regional terminó convirtiéndose en un competidor nacional dentro de uno de los sectores más tradicionales de la economía argentina.