Esther Ortego
(1934-2012)
(1934-2012)
Esther Ortego nació en 1934 y murió en 2012. Pintó incesantemente desde los quince años hasta que sus condiciones físicas se lo impidieron: a los 73 años dejó los pinceles que ya no podía sostener y esperó a la muerte en silencio en el encierro de su casa, que le sobrevino cinco años más tarde. Pero no solo pintó, también esculpió, escribió prosa y poesía, sobre arte, sobre su tiempo, diarios, opiniones, reflexiones... Fue una notable grabadora y realizó también esmaltes y esculturas.
En la obra plástica de Esther encontramos tanta calidad, autenticidad y vigor que la hace acreedora del reconocimiento que no tuvo en vida, por tratarse de la obra de una mujer que nació y creó desde unos postulados que estaban fuera de los asimilables a la época en que ella desarrolló su creación. Esther fue una mujer irreductible, de una fidelidad inquebrantable con su proceso creativo, con su mundo de anhelos y con su propio vivenciarse como mujer y como creadora en una sociedad que no ofrecía sino exiguos márgenes para la realización de un proyecto vital femenino que no pasase por el matrimonio y la familia.
Ella se sentía ajena a su tiempo y a su espacio. Su entorno inmediato y el mundo social del momento le quedaban pequeños y el destino femenino esperado le era ajeno. Luchó dentro de su mundo familiar y del mundo artístico por mantenerse fiel a sus principios y alcanzar, al mismo tiempo, la autonomía financiera que le permitiera sostener su proyecto, lo que logró de forma muy precaria.
Al morir Carmen Ortego Luezas, hermana de la artista, antes de poder formalizar su voluntad de dar un destino al legado artístico de su hermana, se constituye la Asociación Oceánida, cuyo fin es visibilizar y difundir la obra de artistas, que como Esther Ortego, dejaron un legado sumergido en el fondo de las aguas y merece ser sacado a flote.