Nace en Madrid en 1934. Poco después se traslada a Barcelona donde comienza a pintar a la edad de 15 años. De vuelta a Madrid en 1951 sigue pasando grandes temporadas en Sitges donde trabaja con intensidad.
Hasta el año 1976 pasará largas estancias en la Galicia Atlántica, donde se funde con el océano y el paisaje y se confirma en su vocación. La presencia o la ausencia del mar es una fuente de inspiración en la obra de Esther Ortego, así como la búsqueda de la autenticidad del ser frente a la máscara, aunque será en el mar Mediterráneo donde se siente pintora por primera vez.
Se expresa en múltiples disciplinas plásticas, especialmente grabado y pintura al óleo, técnicas que va depurando a lo largo de los años. Sus óleos, muy numerosos, evolucionan desde escenarios dominados por los rojos y negros intensos, pasando por los azules marítimos, y culminando con colores profundos, menos empastados, pero conservando el dramatismo que produce su técnica de arrastrado de la pintura y dejando entrever profundos estratos dibujados con grafito en las piezas de sus últimos años. Su pintura es inclasificable, aunque son evidentes las influencias de los pintores expresionistas alemanes y de Bacon y Dubuffet, con quien se identifica como “outsider” con el Art Brut.
En su entrega a la pintura como forma de vida es donde radica su trayectoria artística, que tiene más que ver con lo subjetivo y la introspección en busca de su identidad, consiguiendo representar todo un mapa de emociones con las que el espectador se identifica. Su última obra está fechada en 2007. Muere en Madrid en 2012.