ASTURLEONÉS (y sus variantes)
El asturiano, o bable, tiene sus raíces en el latín vulgar que se hablaba en el noroeste de la península Ibérica tras la caída del Imperio Romano. Durante la Edad Media, se desarrolló como lengua del Reino de Asturias y posteriormente del Reino de León, de donde derivan las variantes leonés y zamorano. Estas formas lingüísticas compartieron un tronco común, pero evolucionaron con rasgos fonéticos, morfológicos y léxicos propios debido al aislamiento geográfico y la influencia de otras lenguas vecinas.
En la actualidad, el asturiano conserva un papel importante en la vida cultural y educativa de Asturias, con presencia en medios de comunicación, literatura y asociaciones de defensa de la lengua. El 91% de la población asturiana está a favor de incluirlo en el sector educativo según la III Encuesta sociolingüística de Asturias. Las variantes leonés y zamorano, con una estimación de 50.000 hablantes según el "II Estudiu sociollingüísticu de Lleón" (cifras totales de las dos provincias), aunque menos estandarizadas, siguen vivas en el habla cotidiana de muchas localidades de León y Zamora, y son objeto de estudios lingüísticos y de iniciativas de recuperación cultural.
EL EXTREMEÑO
El extremeño, o castúo, se desarrolló también a partir del latín vulgar traído por los romanos, mezclado con aportes de lenguas prerromanas y con influencias árabes durante la Edad Media. Se caracteriza por su gran diversidad interna, con distintos modos de hablar que reflejan la topografía rural y la historia de Extremadura, incluyendo rasgos que no se encuentran en el castellano estándar.
Aunque el castellano ha predominado como lengua oficial y vehicular desde hace siglos, el extremeño ha mantenido un espacio en la tradición oral, en la literatura popular y en la cultura local. Investigadores y asociaciones han documentado esta lengua y promueven su difusión a través de talleres, publicaciones y jornadas que buscan revalorizar este patrimonio lingüístico poco conocido fuera de la región. Actualmente, según el Informe sobre la lengua extemeña de 2024, de los 1.059.501 habitantes, 30.000 hablan portugués raiano o la fala, y únicamente un 1% habla extremeño, la mayoría en la zona norte de la comunidad.
EL ARAGONÉS
El aragonés se originó en los valles pirenaicos del Reino de Aragón, conservando muchas formas del romance medieval del norte peninsular. Durante la Edad Media, fue lengua administrativa y literaria en ciertos documentos aragoneses, aunque gradualmente perdió terreno frente al castellano. Hoy se encuentra fragmentado en distintos dialectos y su número de hablantes es reducido, concentrándose en áreas rurales y montañosas.
A pesar de su situación vulnerable, el aragonés esta viendo un renacimiento gracias a asociaciones culturales como el Consello d'a Fabla Aragonesa o Ligallo de Fablans de l'Aragonés, publicaciones periódicas, y proyectos educativos que buscan reforzar su conocimiento y uso.
La información disponible sobre las lenguas y variedades regionales de España, como el asturiano, el leonés, el extremeño o el aragonés, es escasa y fragmentaria. Su recogida resulta compleja debido a la diversidad de zonas geográficas, la variabilidad del uso social y la ausencia de datos sistemáticos en censos oficiales.
Gran parte de los conocimientos actuales proviene de estudios y encuestas realizados por organismos oficiales, asociaciones culturales y académicas de las respectivas comunidades autónomas, mientras que en el Instituto Nacional de Estadística (INE) apenas existen registros específicos sobre estos hablantes. Por ello, las cifras y descripciones que se presentan son estimaciones basadas en investigaciones sociolingüísticas, informes institucionales y trabajos de documentación cultural.
Fuente: elaboración propia a partir de datos del Ministerio de Cultura (Diversidad Lingüística), Academia de la Llingua Asturiana, II Estudiu Sociollingüísticu de Lleón (2007), Instituto de Estudios Extremeños, Gobierno de Aragón (Departamento de Educación y Cultura) y Asociación Cultural para la Lengua Aragonesa.