Uno de sus aportes más notables fue la construcción de arquitectura ceremonial, como el Templete Semisubterráneo, diseñado con bloques de piedra cuidadosamente trabajados. Este tipo de edificación no solo revela un dominio técnico de la piedra y del espacio, sino también una planificación social y religiosa colectiva que sentó las bases para desarrollos arquitectónicos posteriores, como los de Tiwanaku.
En el ámbito agrícola, los Chiripa supieron adaptar sus técnicas a un ambiente de altura, utilizando terrazas para el cultivo y posiblemente sistemas de irrigación básicos. Cultivaban productos como la papa, el maíz y la quinua, todos fundamentales hasta hoy en la dieta andina. Su conocimiento de los ciclos agrícolas y del clima se integraba a una cosmovisión que valoraba la fertilidad y el equilibrio con la naturaleza, lo que hoy inspira prácticas agroecológicas y de soberanía alimentaria en comunidades campesinas del altiplano.
Asimismo, la producción cerámica de Chiripa refleja una tecnología avanzada para su tiempo. Utilizaron el modelado manual y técnicas de cocción que permitieron la creación de vasijas decoradas con formas simbólicas, muchas de ellas asociadas a rituales religiosos. Este saber técnico-artístico tiene continuidad en las actuales comunidades artesanas, que mantienen tradiciones ceramistas heredadas de sus antepasados.
También utilizaron herramientas elaboradas en piedra y hueso, como cuchillos, punzones y agujas, lo que demuestra un conocimiento práctico del entorno natural y una capacidad de transformación de materias primas para la vida cotidiana. Estas herramientas fueron fundamentales para la caza, la confección de textiles y otras labores comunitarias.
Un aspecto menos visible pero fundamental fue el desarrollo incipiente de la metalurgia, especialmente en el trabajo con cobre y sus aleaciones. Aunque aún en una fase temprana, los Chiripa ya comenzaban a experimentar con el moldeado de metales para la elaboración de objetos utilitarios y ornamentales. Este conocimiento metalúrgico sería perfeccionado por culturas posteriores como Tiwanaku y los incas, y sentó las bases de una tradición metalúrgica andina que perdura en la orfebrería y el trabajo del bronce artesanal contemporáneo.
Chiripa poseían conocimientos astronómicos básicos, posiblemente observando los astros para orientar sus rituales y el calendario agrícola. Esta relación entre el cosmos, la agricultura y lo sagrado sigue viva en muchas comunidades andinas que celebran rituales como la Willka Kuti y otras ceremonias vinculadas al calendario lunar y solar.