Durante el periodo Formativo Inicial (1500–1000 a.C.), en la actual península de Taraco (La Paz), la cultura Chiripa ya mostraba signos de organización social y religiosa. En esta etapa, conocida como Chiripa Temprano, se construyó una plataforma artificial sobre la que se levantaron viviendas hechas de adobe y piedra, con pisos preparados y muros enlucidos. Estas casas estaban organizadas alrededor de un pequeño patio hundido, considerado uno de los primeros ejemplos de arquitectura ceremonial pública del altiplano andino.
Además del centro ceremonial, también se ocuparon zonas cercanas como Llusco y Santiago, lo que demuestra que la población se expandía más allá del montículo principal. Los entierros de este periodo se realizaban debajo de las casas, en forma sencilla, sin cerámica u ofrendas acompañantes.
En cuanto a la cerámica, se utilizaba arcilla mezclada con fibra vegetal y mica. Muchas piezas eran ollas de cuello corto o medio, algunas con asas, y de colores oscuros como negro, gris y café. Aunque en menor cantidad, también se encontraron vasijas decoradas con engobe rojo y bruñido brillante. Esta cerámica es una de las evidencias más importantes para conocer el modo de vida de la gente de Chiripa.
La fase Chiripa Temprano nos muestra cómo, desde tiempos muy antiguos, las comunidades andinas comenzaron a organizarse, construir espacios colectivos y desarrollar sus propias expresiones culturales, muchas de las cuales influirían en civilizaciones posteriores como Tiwanaku.
Durante la fase Chiripa Medio (1000–800 a.C.), se observa un crecimiento importante de la población y una ampliación del uso del espacio en la península de Taraco. El montículo ceremonial fue intensamente ocupado con nuevas construcciones, y también se habilitaron zonas cercanas como Llusco, Alejo y Santiago, donde se edificó un recinto semi-subterráneo cuadrangular con cimientos de piedra y piso de yeso. Esto indica que las actividades ceremoniales y sociales, antes concentradas en el centro de Chiripa, comenzaron a extenderse a otras áreas.
En este periodo, la cerámica muestra avances en la técnica. Se elaboraba con pasta más refinada y materiales como mica, cuarzo y feldespato. Los colores predominantes eran el café, el negro y el gris, con algunas piezas bruñidas o decoradas con líneas incisas o pintura crema sobre fondo rojo. Las ollas de cuello mediano, cuencos, jarras y tazones fueron las formas más comunes, muchas con bordes redondeados o engrosados, y algunas con agarraderas horizontales.
En cuanto a la organización social, las comunidades comenzaron a formar pequeñas agrupaciones o aldeas cercanas al lago y a zonas agrícolas. Aunque no había una jerarquía clara entre estos asentamientos, sí se notan formas de cooperación y cierta cohesión local. La economía se basaba en la agricultura en terrazas, el pastoreo y la pesca, sin uso de camellones como en otras culturas de la región.
Entre los sitios más representativos de esta fase están Lakaripata, con un templo semi-subterráneo cuadrangular; Kholluhumachipata, que posiblemente tuvo una plaza comunal; y Punta Kahuani, con estructuras ceremoniales. En cambio, sitios como Chigani Bajo muestran espacios habitacionales pero sin arquitectura pública destacada. Los entierros continuaron realizándose cerca de las viviendas, como parte de la vida cotidiana.
Esta etapa representa un momento clave en la consolidación de formas comunitarias de vida, donde los rituales, la producción cerámica y la ocupación del espacio reflejan una sociedad más compleja, aunque aún descentralizada, que sentó bases para el desarrollo posterior de otras culturas del altiplano.
La fase Chiripa Tardío (800–100 a.C.) representa un periodo de consolidación política, social y ceremonial en la región del lago Titicaca. Las comunidades de la cuenca comenzaron a desarrollar una organización más compleja, en la que se fortalecieron los vínculos ideológicos, económicos y sociales entre distintos grupos del altiplano. Esta etapa marca el auge de una identidad compartida que se expresa a través de la arquitectura, la cerámica y los rituales.
En el montículo ceremonial de Chiripa, se construyeron las llamadas “casas altas”, un conjunto de 14 viviendas rectangulares dispuestas alrededor de un patio central. Estas edificaciones fueron levantadas con adobe y cantos rodados, y algunas incluían cámaras para almacenar productos. En este periodo también se construyó un templete ceremonial y un patio hundido, que indican el uso ritual intensivo del sitio. Las enterramientos se mantenían dentro de las viviendas, a veces acompañados por ofrendas.
Fuera del montículo, sitios como Kholluhumachipata, Turinapatauyo y Huanchuyu continuaron siendo habitados, aunque otros asentamientos fueron abandonados. La mayoría de estas comunidades contaban con plazas y patios hundidos para actividades comunales, algunas con estelas decoradas con iconografía religiosa vinculada al estilo Yaya Mama. Este arte ceremonial incluye imágenes de rostros humanos, serpientes con cabezas dobles o lenguas bifurcadas, animales en perfil, y símbolos como la cruz ajedrezada, todos con profundo valor espiritual y social.
En esta etapa, los asentamientos se organizaban en agrupaciones de tres o cuatro pueblos que compartían lazos familiares y gestionaban colectivamente la producción de alimentos. Aunque no existía un poder central fuerte, sí se observa una creciente integración entre las distintas comunidades, especialmente en lo económico y ritual. La economía seguía basada en la agricultura, la ganadería y la pesca, con una relación cada vez más estrecha entre los pueblos productivos y los centros ceremoniales.
La cerámica de Chiripa Tardío alcanza un alto nivel técnico y estético. Se utilizaban pastas con cuarzo y desgrasantes vegetales, y predominaban los colores café y rojo. Las formas más comunes eran los cuencos de base plana, las ollas de cuello corto o medio, los jarrones de cuello largo y las “trompetas” cerámicas decoradas con incisiones y modelados. Por primera vez, la decoración pintada se vuelve más común, destacando los diseños en crema sobre rojo, así como motivos en negro o café oscuro sobre fondo rojizo.