En la cultura Chiripa, la tradición Yaya-Mama hace referencia a un conjunto de esculturas líticas y a un estilo religioso vinculado a ellas, presente al menos desde la etapa Chiripa Tardía. Dichas esculturas, halladas en el sitio arqueológico de Chiripa, muestran figuras sobrenaturales con rasgos humanos que se interpretan como representaciones de divinidades masculinas y femeninas, acompañadas por símbolos de serpientes y vegetación.
La Venus de Willendorf es una figura femenina del Paleolítico Superior, esculpida en piedra caliza y cubierta con ocre, destacando por la exageración de rasgos sexuales como senos, vientre y caderas. Se interpreta como un símbolo de fertilidad y abundancia, además de haber servido como objeto portátil o amuleto.
La ausencia de rostro y pies refuerza su carácter simbólico y ritual.
La cultura Chiripa, desarrollada en el Altiplano boliviano entre 1350 a.C. y 200-100 d.C., edificó viviendas con muros dobles de adobe, una técnica distintiva de su arquitectura. Estos muros generaban un espacio interno hueco al que se accedía por medio de aberturas o ventanas. Se considera que esta característica cumplía una doble función: brindar aislamiento frente al clima frío del altiplano y servir como área de almacenamiento de objetos.