Nuestra motivación es la gente y su bienestar, nos preocupamos por investigar situaciones de vulnerabilidad de individuos y grupos históricamente marginados y de todas aquellas personas que son víctimas de alguna forma de opresión o restricción del disfrute efectivo de sus derechos desde una óptica humanista. Nos mueven los datos, las cifras y las estadísticas de las personas agredidas por causa del odio o de la discriminación fundadas en el origen, la raza, el género, la identidad u orientación sexual, la religión, la discapacidad, entre muchas otras categorías que hacen de estas personas blanco directo de agresiones, amenazas o exclusión. Y trabajamos en idear proyectos de formación y de seguimiento a las organizaciones que abran sus puertas para cambiar sus políticas, y dar la seguridad y confianza que sus integrantes necesitan.
Tenemos que dar vuelta al status quo. La realidad es que en pleno siglo XXI cientos de miles de personas en todo el mundo sufren a diario de agresiones y discriminación, no sólo por la falta de leyes y de voluntad política, sino en todos los aspectos de su cotidianidad, en sus escuelas y universidades, en trabajos, en clubes deportivos, iglesias, restaurantes, centros comerciales, prácticamente en casi cualquier espacio de socialización gente como tú y como yo puede ser violentada por causa de un odio irracional a "ser diferente". Pero ha quedado demostrado que la violencia combatida con más violencia solo trae tragedias y amplía las brechas de la diferencia. Por lo que nos proponemos abordar esa realidad desde la educación, acercar información útil y necesaria para el cambio, nuestro deseo es generar la empatía y la comunión en ambientes donde antes parecía imposible hablar de la diversidad, promover cambios políticos en escalas macro y micro, con reglas claras y equitativas, y con la voluntad de incluir personas, independientemente de sus diferencias, y nunca excluir.