Hay sitios a los que es obligado volver, aunque cerca haya muchos otros que todavía no conoces. Ultramar, en Pontevedra, es uno de esos sitios.
¿Y qué castizo no ve en carta un bocadillo de calamares y no lo pide? Pues ya está dicho casi todo.
Muy amables, aunque tardaron un poco más de lo previsible (al menos esta vez), productos de primera calidad, muy bien elaborados y presentados. Para peregrinos que lleguen a Pontevedra, para después de un paseo por el casco antiguo (increíble de bonito) o después de una tarde de compras, totalmente recomendable y a muy buen precio, 20 euros por persona, tomando 1906, la reserva de Estrella Galicia que tanto gusta.
El local llama la atención por estar situado en un antiguo hospicio, al lado del Museo de Pontevedra. Puedes pedir platos más tradicionales, como el chuletón de vaca gallega, o unas costillas al estilo más puramente americano, que las vimos servir y tenían una pinta estupenda; o hacerlo un poco más exótico por aquello de variar. Nosotros nos decantamos por una mezcla de los dos estilos, y pedimos:
Unos gyozas de gambas con puerro salteado, que están tan ricos como oriental es la receta
El General TSO's chicken, para dos personas, en donde la pechuga de pollo se acompaña con salsa Hoisin... para chuparse los dedos
Y... redoble de tambor, los calamares fritos en pan de leña, un bocata de calamares, rebozados con harina de garbanzos, acompañados de mayonesa de ajo negro y con ralladura de lima, que se te saltan las lágrimas sólo con verlos. IM-PRESIONANTES.
Gyozas de gambas
con puerro salteadoGeneral TSO's chicken
Pechuga de pollo salteada al wok con salsa Hoisin y bol de arroz glutinosoCalamares fritos con pan de leña
ajo negro asado y piel de limaMilhoja "brutal" de hojaldre
y crema de vainilla bourbonEl remate lo hicimos con un postre obligado: el milhojas de la casa que en su nombre lleva el calificativo de "brutal" y no es para menos.
En fin, que si estoy ya pensando en la próxima vez que vaya por Pontevedra es, entre otras cosas, para repetir en esta taberna de Pepe Vieira que nos deja las estrellas Michelin a tiro de piedra.