Ingredientes
Un kilo de mejillones frescos
Tres cucharadas de curry verde en polvo
Una cucharadita de espirulina en polvo
165 ml de leche de coco
65 ml de vino blanco
Aceite de oliva
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La receta la hemos hecho con curry en polvo, pero si tuviéramos pasta de curry también podemos hacerlos y seguro que quedan igual de ricos. ¿Las cantidades? Dos o tres cucharadas, dependiendo un poco de cuánto nos guste el picante.
Empezamos mezclando en un bol las tres cucharadas de curry, la media cucharada de espirulina en polvo, el vino blanco y un poco de leche de coco. La espirulina le va a dar un toque verde súper apetitoso. Mezclamos bien y dejamos reposar para que espese.
Mientras, limpiamos los mejillones frotándolos unos con otros, ayudándonos con un cuchillo para raspar las conchas por fuera, y quitando las barbas tirando de ellas. Antes de comenzar, volvemos a enjuagar los mejillones para quitarles los últmos restos que pudieran tener adheridos.
En una cazuela grande y con tapa echamos un chorrito de aceite de oliva y la pasta de curry verde. Lo cocinaremos a fuego medio durante un minuto. El curry verde desprenderá su aroma. Añadiremos el resto de la leche de coco y seguimos cocinando durante otro minuto más.
Añadimos ahora los mejillones, mezclamos bien, subimos el fuego al máximo y tapamos la cazuela. Dejamos a fuego máximo y vamos moviendo la cazuela y removiendo los mejillones, hasta que estén todos abiertos (aproximadamente, uno o dos minutos).
Podemos servirlos en un plato sopero con el caldo que han soltado, o comerlos uno a uno directamente de la cazuela dependiendo de los comensales y el hambre que tengamos.
Están muy buenos.