Ingredientes:
Una barra grande de pan de pueblo
Un litro de leche (y un poco más)
Cuatro huevos
Canela en rama y molida
Miel
Azúcar moreno (o blanca)
La piel de una naranja
Esencia de vainilla
Sal
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Calentamos la leche con la piel de la naranja, la canela en rama, dos cucharadas soperas de miel y un poco de canela molida. Calentamos a fuego medio y cuando hierva, dejamos reposar hasta enfriar.
Cuando la leche esté fría, batimos tres huevos, pero ojo, tipo James Bond: batidos pero no agitados, sin hacer espumas, en otras palabras, y mezclamos con la leche. Añadimos una pizca de sal y media cucharada de vainilla.
Cortamos el pan en dados y los bañamos en la leche y el huevo, durante un mínimo de 15 minutos. Tienen que empapar bien.
Para hacer las torrijas usaremos un molde de magdalenas grandes, con un poco de mantequilla o aceite, y los rellenaremos con el pan, presionando lo justo para que se cohesionen y no se deshagan. Mientras, precalentaremos el horno a 170º.
Una vez preparados todos los moldes, batiremos el cuarto huevo, y con un pincel, untaremos todas las torrijas, antes de hornearlas durante 20 o 25 minutos, pendientes de que no se quemen.
Dejaremos enfriar antes de desmoldar, y rebozaremos en una mezcla de canela y azúcar, además de “regarlas” con un poco de leche adicional.
Podéis acompañarlas con un refresco, un café, una copa de vino dulce... como prefiráis y más os gusten, porque gustaros, os van a gustar.