Ingredientes
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Pelamos los dientes de ajo y los cortamos en trozos muy pequeños. Lo mezclamos en un mortero con la manteca, la sal gorda, el tomillo y el orégano, y un poquito de aceite. Untamos el cochinillo por la parte de dentro (el costillar) y lo colocamos en una bandeja de horno o en una fuente de barro, con la piel hacia arriba (también se puede poner en la rejilla y con la bandeja por debajo para recoger la grasa que vaya soltando).
Mientras preparamos el unto y el cochinillo, precalentamos el horno a 150 o 160º. Añadimos un vaso y medio de agua y las hojas de laurel a la fuente, sin mojar la piel del cochinillo.
Finalmente, antes de meterlo en el horno, pinchamos la piel del cochinillo con un tenedor o una aguja, y lo untamos con un poco de manteca de cerdo. Si no se pincha, se formarán bolsas de aire y es posible que la piel no quede crujiente.
Metemos el cochinillo en el horno y lo vamos regando con la grasa que va soltando. Si durante la primera hora y media de horno se quedara sin agua, hay que añadirle más.
Si alguna parte se empezase a quemar, se cubrirá con papel de plata, pero nunca se le debe dar la vuelta al cochinillo. Los últimos quince o veinte minutos, subimos la temperatura a 190º, para que la piel quede crujiente y dorada. En total, en el horno, entre dos horas y media y tres.