El Dragón está condenado a purgar sus faltas, por imposición del Evo, con una atroz serie de pruebas; al término de las cuales recuperaría unos pocos años de vida arrebatados tempranamente por la ginebra en un bolichón de Liniers. Entre sus sagas se cuentan: convertir a sus antigas amantes, recobrar el Santo Grial y destruir al monstruo del capitalismo. Pero esta es otra historia, que no se cuenta aquí -por ahora-.
Algunas veces el Dragón se llamó Adrián Bet o el Fantasma, pero esos nombres minúsculos no revisten importancia.
Los de abajo son divertimentos hechos, entre saga y saga, entre porra y mandoble.
Feliz estaría la Bestia si quiseras, en vuestra merced, bajarlos libremente para ponerlos en vuestra biblioteca virtual.
Para ello entrad en la página respectiva mediante el pulso de alguna de la imágenes o link que le sigue: