La pluma autómata pelea con la hoja en blanco sólo un instante. finalmente, el robot impone la metáfora por la metáfora misma.
No busquen nada aquí. No hay trazos definidos, ni suaves momentos, ni sabiduría empaquetada.
Beban sin moderación, beban con ganas versos luminosos y oscuros de la contradicción misma.
Es, en esa trama amorfa, que el Dragón no cuida de axioma o carencia. Surge el canto de un poeta devastado por el aburrimiento.
Un día la Bestia quiso endechar y lo hizo sin esfuerzo. El resultado fue energía pura, una voz sin filtro, ni fin, ni pretensiones.
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