Traductor: Lamar Fría
Estaba lloviendo, o cerraron un poco antes, o
primero ni siquiera había que llevar un florete, por primera vez
todavía no tenía florete, no lo compramos, estaba diluviando espantosamente,
y cuando llegamos con mi padre, ya había cerrado la tienda de deporte,
fui a esgrimir sin tener florete, todos lo tenían
excepto yo sólo, tal vez los demás tampoco, tal vez
había, quien no lo tenía, además de mí, yo en todo caso
recuerdo que sólo yo no lo tenía, no importa
es completamente innecesario por cierto, el entrenamiento fue sin ello, al menos
al principio, o si ya tienes florete, te lo han comprado, entonces
puedes cogerlo, por ende no es un problema, debes practicar los
mismos movimientos, ya sea que tengas un florete o no, pasa la misma
estupidez, no es estupidez de verdad, sólo digo,
había que hacerlo, con los mismos movimientos, pero cómo te
ves cuando pasas adelante sin nada, me refiero a sin un arma
prácticas el paso adelante, lo aprendes, y luego sigue la práctica
hasta el infinito, pero la segunda vez ya logré el florete, lo conseguí,
fuimos a esa tienda de deporte de nuevo en el bulevar y el
ya se me olvidó en qué esquina, creo que es Király,
esperando que siga abierta, y lo compramos
finalmente un florete de práctica muy hermoso, podría curvarse lindo,
apuñalas cualquier cosa, se dobla, luego se detiene, rebota de regreso, mientras
tanto vibra igual, mucha vibración, es como en la serie de
televisión de Robin Hood, solo que no se dobla allí, pero
penetra, o pretende penetrar, exterminando hábilmente,
no notas nada, donde penetró, donde
no, es como si realmente estuviera empujando, aunque entra solo en la
axila y se hundió o resbaló, también hay florete que
se desliza en una vaina, y luego sigue inmediatamente el
grito de muerte, y listo, este tipo de actor ya está muerto,
está tirado ahí, pero no realmente, porque hay un
botón en el extremo de la hoja, evita pinchazos, si
no habría ningún botón, el florete estaría afilada, perforaría, luego
no se doblaría, realmente penetraría, perforaría al varón, pero
no pincha, es buena construcción, deslizante y flexible, yo tenía
uno flexible, maleable, tal compramos en Körút, alrededor Mayakovsky
o cerca, esto lo llevé a entrenar, digamos que fue lo mejor
de todo, llevando el florete, uno camina armoniosamente
con su arma en la calle Izabella como Robin Hood, vendría
el enemigo habría sido perforado inmediatamente, a pesar del botón,
a pesar de que hay un botón al final de la hoja,
lástima que no había muchachas, fui con mi arma, pensé
que me veía bien, no había chicas en el entrenamiento,
ni pelota, ni entrenamiento de fútbol, sino entrenamiento de esgrima,
uno de los niños trajo una pelota de goma y antes de entrenar
empezamos a jugar al fútbol, la verdad es que preferíamos haber jugado al fútbol,
todos querían jugar al fútbol, y nos pusimos a desempeñarlo fanáticamente, cuando
el entrenador entró y nos jodió como el demonio, qué
es lo que está tramando aquí, pero no tramaba nada, solo
jugamos al fútbol, confiscó la pelota, es entrenamiento de esgrima, gritó,
sala de esgrima, cierto, gritó, no sé si se lo devolvió, ósea la
pelotilla a ese niño, y luego paso adelante, en todo
en el entrenamiento practicamos el paso adelante, apenas podía pararme,
apenas pude levantarme al día siguiente, yo no tengo ganas,
del paso adelante, le dije a mi padre, le dije lo que
si, que no tengo ganas, y de qué tienes ganas,
preguntó, no sé por qué me hace preguntas, sabe muy bien
lo que me apetece, la esgrima es una cosa seria, dijo, bueno
podría ser, el arma era buena de efectivamente,
fue bueno que tenía un arma, así que fui con orgullo
seriamente en la calle Vörösmarty, o Izabella, o aún Vörösmarty,
porque los Simonyies allí granjeaban, a quienes todos/los que tenían miedo, incluso
yo, la pandilla de la calle Vörösmarty, y eso fue así
que ya no tenía miedo cuando lo llevaba bajo la axila
mi florete, entonces no tuve miedo ni un poco, pero adredemente
a las ocho de la tarde o cuando, después del entrenamiento en Vörösmarty
iba de camino a casa y pensé, vete a la mierda
ven, Simonyi, no te atreves ahora, porque marcha,
rompe, fondo y ya está listo, pero por supuesto no llegó
el Simonyi, ninguno de los chavos, y mi padre me
dijo que está bien, vamos, ya no sé
cuál era su nombre oficial, reclutador o selector, pero vamos
al reclutador de fútbol de Fradi, y me llevó, y eso me
cambió la vida un poco. Me he cambiado. Así
cambia, no los enumeraré ahora, seguro que no los
achuntaría. Yo no inventé nada por total, y
ellos tampoco a mi. Tuve mi florete durante años, lo guardé
detrás de un armario en el rincón. A veces lo saqué, hacer robinhood un
rato, luego, una vez que lo bajé al sótano, no sé por qué. No
sé lo que se podría haber hecho con él. Entonces de repente desapareció
de ahí, lo botamos o qué, es una explicación posible.
Felices por las veredas,
corrían entusiasmados.
Levantando polvaredas,
de príncipes disfrazados.
Una gran puerta se abrió
y los ojitos brillaban.
Nada los interfirió,
con gran emoción miraban.
Las caritas sorprendidas,
todo con ansias tocaban.
Puertas y muchas salidas…
¡Como se maravillaban!
Ese piano los atrapó,
a sentarse ni llegaban.
Tu hermano se escapó,
soñaba que lo tocaban.
A orillas de tu cama,
el vestido te esperaba.
Dibujabas en piyama,
la imagen te alentaba.
Y llegó tu cumpleaños,
una torta apareció.
La familia y los niños,
hasta un príncipe entró.
En sus mentes ese sueño,
sin esfuerzo sonreían.
Atesoran un ensueño,
cómplices los dos reían.
Miraban por la ventana,
todo eso los divierte.
Los pastos con gran nevada,
un pariente lo advierte.
Cascada de vida,
en tiempos de inocencia,
felicidad perdida,
en madurez de conciencia.
Bellos prados de rosas,
de juventudes vigorosas,
fealdad rígida de cosas
de ancianidades temblorosas.
Espejo que cambia de rostro,
espectro de viejos tiempos,
donde se miraba Cagliostro,
en hecatombes de sagrados campos.
Sonrisa de Santa Muerte,
maestra de vida y señora,
cuando se acaba la suerte,
deviene de vida una aurora.
El mar es un gran amigo,
que me ha llevado a varios destinos,
hoy aquí y mañana allá,
sin rumbo fijo ni destino.
Desde popa a proa,
mil gaviotas me han saludado,
con cien delfines he jugado
y con muchos amaneceres me he levantado.
Noches de luna,
surcando las aguas,
bajo gobierno del señor del tridente,
que nos mandaba tormentas frecuentemente.
Así fue y ha sido mi vida,
ahora en tierra viviente,
lejos de las mareas azules,
frente a una farola resplandeciente.
Cantos de las alondras
que entre las caricias de las mariposas
están borrando las tempestades del pasado
con sed de un presente de colores
seduciendo al corazón.
Caricias del viento
con himnos de promesas eternas
que esperando a los amantes del amor
juegan con las estaciones del tiempo.
Rosales de las nubes
que endulzando al invierno
se llevan las heridas de los viejos
en días sin son.
Secretos del cielo
cartas de la vida
que anhela la alegría y la melancolía
de los viajeros eternos que enamoran a la luna y las estrellas.
El palpitante fervor de una esperanza me hará volver en las alas de un pájaro
a revivir los vírgenes sueños embelesados en los lunares de tu cuerpo.
¡Ya nada más!
Hay atardeceres sin abrir el esplendor de su belleza invitándome a recoger en tus
muslos tu embravecido orgasmo cuando se vierta…
¡Ya nada más!
Ese armónico vigor femenino, infinito placer enardecido de tus labios…
¡Ya nada más!
Alborozo renaciente deseo, agasajado animal en penumbras, desnudes de entregas
derrochadas, desperezado silencio nocturno desgarrando la carne…
¡Ya nada más!
Mujer… mezcla desigual de ávida estrella, luz acunada en la maravilla de la
creación humana, Providencia gracia divina concedida, santificado trance extremo
del espíritu, altivez relente, mágica gentil sublevación de dioses errantes,
irreemplazables, gótica primavera marina, fosforescente excelsitud luciente isla
extendida en los encrespados crines del apocalipsis…
¡Ya nada más!
Mujer… autoritaria razón adversa al universo, leyenda otoñal postergada en el
tiempo, esbelto mundo incompresible, pestaña germinada a vivas lágrimas,
peligro lunar ineludible, furioso ileso rugido selvático…
¡Ya nada más!
Mujer… pétalo de flora silvestre, brisa embriagada de palmares, oleaje fragante de
espuma, cataclismo reflejado en espejos revertidos del poniente, aurora austral…
¡Ya nada más!
Sumido en vaguedades errantes del destino presiento que he de volver en las alas
de una monarca mariposa a revivir los impetuosos momentos salvajes en la crueldad
de tu sexo…
¡Ya nada más!
Podría contarte que vine sólo a amar
y esa no sería toda verdad,
que en una cama fría
no hay hueco para soñar
con ver algún día
el Sol de Virginia retoñar,
o el Gran Cañón del Colorado
bañado en un atardecer dorado.
Y claro, eso sería mentir
o ser el fantasma que jamás fui.
En cambio, sonrío al escribir sobrio
que caminaré sereno en el centro
de la media luna fértil,
que entre el Tigris y el Éufrates
sabré porqué el Edén no estuvo allí,
sino aquí, y entonces se dibujará en mí
una sonrisa de lunes creciente;
ver desde el aire el Iguazú,
sentarme a meditar
a las faldas del Kailash,
que la tormenta nos encuentre
durmiendo en plena noche
en el interior de la Pirámide de Keops,
oír cómo ruge la masa de agua caer
ante las Cataratas del Niágara,
ver las nieves del Kilimanjaro,
rodearte entre mis brazos
evocando cuentos y leyendas
ante la luna llena iluminar los frisos
del Mausoleo del Taj Mahal,
hacer escala en Rusia y anidar en Moscú,
un par de días o tres,
caminar por la Muralla China y mirar al cielo
a ver si el satélite nos capta
o si todo eran mentiras
de sapo y lengua bífida;
ver a la Hélade emerger,
recibir la bendición en Delfos
y que el Acrópolis nos diga
si la vida es sueño o no;
cruzar en barco el Atlántico
y atracar directos en Salar de Uyuni
para mirar arriba y no saber
qué es el cielo y qué es el mar;
amarnos mientras la brisa
en las palmeras de Phra Nang hace el remor,
auscultar los mares en Australia
y oler la Tierra del Fuego,
robarle al Sáhara una pizca de su arena
e ir de Istambul a Samarcanda
y jugar a comparar arquitecturas
como dos expertos entre bóvedas
entre historias, turquesas y leyendas;
conversar desde una cama,
quizá en la Índia quizá en alta mar,
cómo sería al tacto la textura de unos dedos
que tocan ahora una columna, una begonia
de los Jardines Colgantes de Babilonia…
y perdernos allí, en esa ceremonia,
como dos amantes que se han cansado
de buscarse… y que al fin se han encontrado.
Podría contarte que vine sólo a amar,
y esa sería
exactamente
toda la verdad.
Cada día estoy pensando,
Los individuos a veces no valoramos,
Las muertes causadas cada año,
Y porque es que tengo tanto tío borracho.
Cada día estoy cuestionando,
Que le falta a este yo,
Intrincado en tantos ámbitos,
Pero que en ninguno le pegó.
Queriendo desmantelar de mis ojos,
Entrando en la capsula temporal,
Modificando la serie televisional,
Que pasan y repiten a la misma hora.
No deseo que la tierra me coma,
Pretendo que el cielo me absorba,
Con dulces cantos que vislumbre,
La plena luz de mi aura.
Veo veo … ¿Qué ves?
Al Don Pirulero.
Estate atenta,
el mundo al revés.
OTROS JUEGOS…
Viene la farolera,
con su ronda redonda.
Todos de pie,
nadie queda afuera.
OTROS JUEGOS…
El pinche infaltable,
lo mejor, el ring raje.
Mucha inocencia,
era inigualable.
OTROS JUEGOS…
Inolvidables payanas,
lindos los tantos.
Piedras sagradas,
risas muy sanas.
OTROS JUEGOS…
Mucha inocencia,
sueños compartidos,
lindos, infantiles.
Padres con presencia.
OTROS JUEGOS…
Veredas tranquilas,
muchas familias.
Nada de maldad,
portafolios, no mochilas.
Con burbujas fino, delicioso,
Apetecible al mejor paladar;
Para placentero y feliz estar:
Tomarse un vino, es fabuloso.
Vino delicado y espumoso.
Esta bebida te hace suspirar.
Y el espíritu te hará vibrar,
Tira al diablo lo doloroso.
Amigo, te espero, hoy brindemos,
Deseos tengo de emborracharme,
Y las copas con placer chocaremos,
Solo afecto debes hoy prestarme,
En los brazos de Baco estaremos;
Estoy dispuesto a embriagarme.
En las orillas del mar
hay una humilde casita
pequeña, pero bonita
que no se puede comprar.
Tiene su buen propietario
trabaja de sol a sol...
es mi amigo el caracol
¡Hoy salió a comprar el diario!
Se encuentra de vacaciones
se tomó un día de franco,
aunque tiene que ir al banco
a cobrar jubilaciones.
Como ven tiene sus años
cumple el catorce de abril...
¡Ya está un poquito senil
y anda siempre a los regaños!