Eduardo Medina26 de enero de 2019El FMI mencionó en días pasados que el pronóstico de crecimiento de México se reduciría de 2.5% a 2.1%, según sus estimaciones. El presidente López Obrador se ha proclamado en contra de dicha estimación al señalar que “vamos a sorprender al FMI”.
El optimismo por parte del presidente de México se debe principalmente al hecho de que la moneda nacional se ha apreciado desde que comenzó el año, además de que, pese al complicado entorno internacional, la bolsa de valores ha manifestado un comportamiento estable. Debemos mencionar también el hecho de que el precio de la gasolina no ha presentado alzas. El presidente López confía en que estos indicadores son suficiente para mandar una señal de estabilidad y prosperidad.
Por lo anterior, podemos apreciar dos posturas contrarias, una alentadora y otra mas conservadora, por lo que podemos preguntarnos: ¿Quién acertará?
Para comenzar, debemos tener en cuenta que dado el nivel de globalización que podemos observar hoy en día, difícilmente una economía depende únicamente de sus decisiones internas, el precio del petróleo, por ejemplo, es fijado por el mercado internacional, lo cual puede traer consecuencias positivas o negativas. Las divisas provenientes de este producto no dependen entonces de decisiones directas del gobierno.
Para entender las causas e implicaciones del recorte en las expectativas del FMI, véase El FMI ajusta a la baja su pronóstico de crecimiento económico para México. Podemos decir entonces que dicha perspectiva de desaceleración en la economía mexicana por parte del FMI se debe sobre todo a factores externos; el futuro de la economía nacional depende en gran medida de la manera en que se desarrolle la economía mundial en su conjunto.
Cabe señalar que si bien estos choques externos pueden marcar el rumbo –para bien o para mal- de la economía mexicana, es posible contrarrestarlos en la medida que se conjuguen diversos factores como el hecho de contar con una política fiscal responsable y mantener expectativas inflacionarias estables, así como mantener un tipo de cambio flexible. En este sentido, continuar respetando la autonomía del banco central resulta primordial.
El crecimiento de una economía depende entonces tanto de factores externos, como internos; siendo así, el papel que desempeña hasta el momento AMLO a la hora de generar confianza ha sido de vital importancia, aunque este hecho no garantice por sí mismo un alto nivel de crecimiento. El FMI merece el beneficio de la duda en esta ocasión, ya que su análisis implica a la economía mundial y la dinámica en su conjunto.