Para cada enfermedad existen diferentes tratamientos. En esta página podrás conocer en qué consiste cada uno de ellos, pero recordá que la mejor información la obtendrás en tu visita al urólogo.
Como primera línea de tratamiento deberemos implementar conductas que ayuden a evitar que aparezcan enfermedades urológicas o, si estas ya están presentes, tratarlas con cambios en el estilo de vida para mejorar la salud urinaria.
Dieta: Incluir alimentos ricos en antioxidantes y evitar alimentos que irriten el tracto urinario. Se recomienda consultar a un especialista en nutrición.
Ejercicio: Mantener una rutina de ejercicios para mejorar la salud general y la función urinaria. Tanto para mantener un peso adecuado como para fortalecer la musculatura pelviana.
Hidratación: Beber suficiente agua para mantener el tracto urinario saludable, eliminando así la mayor cantidad de impurezas en la orina.
Hábitos miccionales: La vejiga es un órgano que se adapta a nuestro comportamiento y se acostumbra a trabajar de una forma u otra. No retener la orina más tiempo de lo normal ni acostumbrar la vejiga a orinar a cada rato es una buena forma de adaptar nuestra vejiga a trabajar de manera correcta.
Es un pilar fundamental para la salud del tracto urinario y muy efectivo en el tratamiento de la incontinencia urinaria, la urgencia y el prolapso genital. Se realiza con un especialista en kinesioterapia del suelo pélvico, quien indicará una serie de ejercicios y terapias con electrodos en sesiones semanales.
Ejercicios de Kegel: Son ejercicios especiales que fortalecen los músculos del suelo pélvico para mejorar la incontinencia urinaria y prolapsos. No son fáciles de aprender por lo que deben ser realizados bajo la indicación de un especialista fisioterapeuta.
Terapia física: Tratamientos especializados complementarios a los anteriores, para mejorar la función del suelo pélvico. Se utilizan electrodos para estimular el desarrollo de fibras musculares, mejorando la velocidad de contracción, la fuerza y resistencia. Pueden ser electrodos superficiales o intracavitarios (se colocan en ano o vagina).
Consiste en la introducción de un pequeño catéter o sonda, para extraer la orina de una vejiga que no logra vaciarse de manera natural. Esto significa que el paciente, o un cuidador, debe vaciar su vejiga colocando un pequeño tubito por la uretra. Puede parecer algo muy complicado o doloroso, pero con la ayuda de un profesional y la práctica adecuada se aprende muy rápido y fácil. También suele generar rechazo por parte de los pacientes, pero una vez que uno se adapta, se aprecia un enorme beneficio en la calidad de vida ya que disminuye en gran medida las infecciones urinarias, el riesgo de litiasis, protege los riñones y evita la incontinencia.
En urología se utilizan diferentes medicamentos o fármacos para controlar diversas patologías y condiciones anormales.
Antibióticos: Para tratar infecciones urinarias como la cistitis y la pielonefritis. Siempre es importante realizar un cultivo previo a comenzar un tratamiento y no abusar de los antibióticos, ya que su uso indiscriminado pueden causar daños graves a la salud.
Medicamentos prostáticos: Utilizados para mejorar el flujo urinario en casos de hiperplasia prostática benigna. Puede ser un tratamiento de muchos meses y hasta de muchos años.
Terapias hormonales: Utilizados para el tratamiento del cáncer de próstata. Bloquean la producción hormonal para que el cáncer detenga su crecimiento. Pueden provocar efectos secundarios como disminución del deseo y potencia sexual, pérdida de fuerza muscular y cansancio.
Agentes quimiolíticos: Son sustancias para el tratamiento de cálculos renales. En algunos casos pueden disolver las piedras, que luego se eliminan por la orina.
Antimuscarínicos: Se utilizan para el tratamiento de la incontinencia de orina, bloqueando las señales de "urgencia" y aumentando el tiempo de retención. A veces generan efectos indeseados como resequedad de boca y constipación. Su uso en ancianos debe controlarse muy de cerca.
Otros: Hay muchos otros medicamentos, como por ejemplo para el tratamiento de la disfunción eréctil, la eyaculación precoz, el dolor pélvico, la mala contracción de la vejiga, etc.
A los urólogos se les conoce como los "cirujanos del riñón", pero realizan cirugías de toda la vía urinaria, tanto masculina como femenina, y de genitales masculinos (y a veces también genitales femeninos). Hay un gran número de procedimientos quirúrgicos que se realizan en urología, algunos muy complejos. Se suelen realizar bajo anestesia local, anestesia raquídea o general.
Cirugía ambulatoria: Son procedimientos de corta duración que suelen realizarse bajo anestesia local o una pequeña sedación, en la que el paciente ingresa al quirófano y luego de la cirugía puede retirarse tras un breve período de recuperación.
Cirugía abierta o convencional: La más habitual y en la que se realiza una incisión en el abdomen o por debajo de las costillas por ejemplo. Se utiliza para ciertos tipos de cáncer, próstatas de gran tamaño, malformaciones de nacimiento o grandes cálculos renales.
Cirugía laparoscópica: Menos invasiva, con pequeñas incisiones en el abdomen, y utilizada para el tratamiento de tumores de riñón y próstata, reparar daños de la vía urinaria o extraer litiasis de dificil acceso.
Cirugía robótica: Una forma avanzada de cirugía laparoscópica que ofrece mayor precisión y capacidad de imitar movimientos de la mano humana. Requiere una formación y destreza específica por parte del urólogo.
Son procedimientos mínimamente invasivos donde se utilizan cámaras y artefactos pequeños, ingresando al organismo por orificios naturales como la uretra, o por pequeñas incisiones. Se suelen realizar bajo anestesia raquídea (en la espalda) o anestesia general.
Cistoscopía: Inserción de una pequeña cámara través de la uretra para examinar la uretra, vejiga y próstata. Permite utilizar instrumentos como pequeñas pinzas par tomar biopsias de la vejiga, extraer pequeños cálculos o remover catéteres. Pueden ser rígidos o flexibles.
Ureteroscopía: Similar a la anterior, pero en este caso podemos ingresar al uréter y recorrerlo en toda su extensión para examinarlo y poder extraer cálculos atascados en el trayecto ureteral. También pueden ser rígidos o flexibles.
Nefroscopía: Método por el cual se accede al interior del riñón para remover cálculos de gran tamaño. En este caso se accede por una pequeña incisión en la espalda por debajo de las costillas.
Litotricia: Es el método por el cual se fragmentan las litiasis (o piedras) grandes para poder extraerlas más fácilmente. Dependiendo en qué lugar está la litiasis, o qué instrumento de los anteriores utilicemos, será el nombre del procedimiento: cistolitotricia, ureterolitotricia o nefrolitotricia. Puede ser litotricia neumática utilizando una varilla metálica impulsada por aire comprimido, o puede ser litotricia láser que fragmenta y "pulveriza" las piedras utilizando distintos generadores de rayos láser. Es importante saber que hay ocasiones en las que no se puede sacar todo el cálculo, por lo que es probable que se requiera más de una intervención.
Resección transuretral (RTU): Este tipo de cirugía se utiliza para operar la próstata y tumores de la vejiga, pero se realiza ingresando a través de la uretra con un equipo llamado cisto-resectoscopio. Tiene mejor recuperación que la cirugía abierta. Para hacer la resección o "cortar" se puede utilizar electricidad monopolar, electricidad bipolar, vapor de agua, y también hay distintos tipos de rayos láser.
Estos son tratamientos destinados a problemas que no se pueden resolver de manera convencional, o que requieren algún tipo de equipamiento especial.
Terapia de ondas de choque de baja intensidad: Utilizada para tratar la disfunción eréctil mediante la mejora del flujo sanguíneo al pene. Se utiliza un dispositivo similar a un ecógrafo que genera ondas que estimulan el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos. No es doloroso.
Litotricia extracorpórea con ondas de choque: Proceso por el cual se rompen cálculos renales mediante ondas de alta energía que se generan en un aparato que se apoya en la espalda y se transmiten por el cuerpo hasta romper las piedras, las cuales se eliminan por la orina. Puede generar algunas molestias por lo que se hace con anestesia raquídea.
Radioterapia: Se utiliza para el tratamiento de tumores malignos como el cáncer de próstata. Se realiza un número de sesiones en las que se irradian Rayos X de alta energía para destruir células cancerosas en la próstata, ganglios, metástasis y otros. No es un procedimiento doloroso, pero puede dejar algunas secuelas que a veces pueden ser muy molestas.
Braquiterapia: Método por el cual se implantan "semillas radiactivas" directamente en la próstata para tratar el cáncer. Estas semillas emiten radiación continua para ir eliminando las células cancerosas igual que la radioterapia convencional, pero desde el interior del tumor. Su aplicación puede ser dolorosa si no se realiza bajo anestesia o sedación.