En este apartado vas a poder encontrar información acerca de los diferentes estudios que te pueden llegar a solicitar para llegar al diagnóstico lo más rápida y efectivamente posible.
También podrás tener una idea de qué se siente y cómo ir preparado para que el estudio se realice de manera correcta.
Es lo primero que se hace en la consulta inicial. Siempre. No hay mejor estudio diagnóstico que una buena historia clínica. El urólogo va preguntarte todos tus antecedentes y síntomas, cómo y cuándo comenzaron y todo lo referente al problema que estás teniendo. De esa entrevista surgirán los estudios complementarios necesarios para seguir con el diagnóstico.
Complementario a la Historia Clínica e igual de importante. Fundamental para constatar sitios de dolor, lesiones de piel, enfermedades de transmisión sexual o nódulos palpables en el cuerpo. Aquí entra el famoso tacto rectal para la evaluación de la próstata, pero por lo general no se realiza en la primera consulta. Puede que el médico te solicite que descubras la región genital para examinarte, lo que a veces puede generar pudor, pero es fundamental para un correcto diagnóstico.
Se solicitará una "muestra" para ser estudiada en un laboratorio. Esta muestra puede ser de sangre, orina, semen o cualquier otra sustancia o secreción que requiera ser analizada. Se comparan los resultados obtenidos con los valores normales correspondientes y de esta manera se pueden comenzar a determinar distintos diagnósticos diferenciales. Generalmente se le pide al paciente que asista en ayunas y/o que lleve la primera orina de la mañana. La sangre se extrae de una vena, de preferencia en el brazo, con una jeringa y una aguja, lo que suele generar un leve dolor en el sitio de punción. Para el estudio de secreciones se suele realizar un hisopado del sitio enfermo para tomar una muestra, lo que puede generar un leve dolor localizado.
Es lo que habitualmente se le hace a las mujeres embarazadas para controlar la gestación. En urología se utiliza para estudiar distintos órganos como la vejiga, la próstata, los riñones, el abdomen y los testículos. Ayuda a identificar cálculos (o piedras), quistes, tumores y otras anormalidades. No es doloroso, suele ser rápido y por lo general requiere una mínima preparación, como por ejemplo tomar un litro de agua una hora antes de realizarlo.
Este estudio es más complejo y permite visualizar órganos y estructuras que son inaccesibles con una ecografía, brindando imágenes más detalladas. Es muy útil para identificar tumores o litiasis. Se realiza con un equipo específico llamado TOMÓGRAFO, en el cual el paciente se recuesta en una camilla especial que se mueve a través de una estructura con forma de anillo. Por lo general es de corta duración y no es doloroso. En ocasiones se puede solicitar que la tomografía se realice con contraste. Esta es una sustancia que se puede administrar por vía oral, es decir que el paciente debe tomarla como cualquier líquido, o puede administrarse a través de una vena, lo que requiere la punción con una aguja, y esto sí podría causar un leve dolor localizado. En caso de ser alérgico al YODO hay que avisar.
Más complejo que los anteriores estudios de imágenes. Sirve para ver órganos y estructuras con la mejor definición posible. Se utiliza para hacer diagnóstico diferencial o para confirmar una sospecha o diagnóstico dudoso. Es similar a una tomografía, pero requiere más tiempo, a veces más de una hora. También puede solicitarse la administración de un contraste oral o por vena. Aquí no se utiliza el yodo, sino otro tipo de contraste llamado gadolinio.
Como su nombre lo indica, este estudio sirve para evaluar cómo es el flujo de orina habitual del paciente. Es decir, si el "chorro" de orina es fuerte o débil, si es continuo o intermitente, o si es rápido o lento. Nos da una idea de cómo orina el paciente en su vida diaria. No es un estudio doloroso ya que el paciente debe orinar en un recipiente como lo hace habitualmente. Debe beber abundante liquido y tener muchas ganas de orinar antes de realizarlo. A veces se dificulta porque puede generar un poco de pudor o incomodidad, por lo que es importante ir relajado.
Este es un estudio endoscópico. Significa que se debe ingresar al organismo con una pequeña cámara a través de un orificio natural, en este caso la uretra (por donde sale la orina), para ver "en directo" en una pantalla, diversos órganos y estructuras como la uretra, la próstata y la vejiga. Permite identificar lesiones, pólipos, sitios de sangrado, cálculos y otras alteraciones. No requiere preparación previa y generalmente se utiliza un anestésico local, aunque a veces puede realizarse con anestesia general o sedación por lo que puede requerirse ayuno de 8 horas y estudios prequirúrgicos. No suele ser doloroso, pero sí puede ser bastante incómodo y generar intensos deseos de orinar. Luego del estudio es normal sentir ardor o ver sangre en la orina, pero suele durar uno o dos días y no es nada grave.
Es parecido a la cistoscopía, solo que en este caso no se introduce una cámara por la uretra, sino un líquido de contraste (yodo) para poder visualizarla en toda su extensión junto con la vejiga a través de una radiografía simple. El contraste hace que "se pinten" los órganos en una radiografía y de esta manera poder identificar alteraciones estructurales como estrechamientos, malformaciones, divertículos, fístulas o reflujo. Se realiza con anestesia local, suele ser bastante rápido y, al igual que la cistoscopía, no suele ser doloroso, pero sí puede ser incómodo o molesto.
Este también es un estudio invasivo, pero aquí no se utiliza una cámara. Para realizar una urodinamia se colocan dos catéteres o sondas muy pequeñas a través de la uretra, hasta llegar a la vejiga. También se coloca un pequeño balón de aproximadamente 2 cm en el ano. Esto suele generar incomodidad y rechazo tanto en hombres como en mujeres, pero es de gran importancia para que el estudio salga bien. Todo se conecta a una computadora y el paciente se sienta en un inodoro que abajo tiene un recipiente para recolectar la orina. Se divide en dos etapas: una en la que se llena la vejiga y el paciente va diciendo cuando tiene ganas de orinar, si aparece dolor o si se escapa la orina; y otra etapa en la que se le pide al paciente que orine voluntariamente. Todo se registra en una gráfica que después interpretará el urólogo. Es un estudio que puede llevar varios minutos, no suele ser doloroso, pero sí puede generar algo de incomodidad y pudor.
Es la toma de una pequeña "muestra" de tejido o líquido que se analiza por un médico especialista en anatomía patológica, para confirmar o descartar enfermedades malignas como un cáncer. Esa pequeña porción de tejido o líquido se obtiene generalmente por punción, aspiración, cirugía ambulatoria o cirugía endoscópica. Habitualmente se realiza bajo anestesia local o sedación.
Existen muchos otros estudios, los cuales es mejor conocerlos en una visita al urólogo, ya que son bastante más complejos que los que aquí se describen. Suelen utilizarse para estudiar cosas muy puntuales y específicas, las cuales el urólogo te explicará con todos los detalles. Algunos ejemplos son: PET, GAMMAGRAFÍA, CENTELLOGRAMA, URETEROSCOPÍA, PIELOGRAFÍA, VIDEOURODINAMIA, entre otros.