Se trata una franquicia formada por las heroínas de varias películas, en su mayoría princesas. Sin embargo, hay diferencias importantes entre las princesas clásicas y las modernas, según la época que vivió la compañía. En la era dorada de la animación, las protagonistas adoptaban el papel de damisela en apuros que eran rescatadas por el príncipe. Blancanieves tomó una manzana envenenada, mientras que Aurora (La Bella Durmiente) se pinchó con la aguja de una rueca como parte de una maldición. Aunque nadie recuerda expresamente a los príncipes, se convertían automáticamente en el héroe de estas cintas.
Algo parecido ocurrió con la Cenicienta. Esta joven sólo quería vivir una noche como una princesa, pero el príncipe se quedó enamorado y la buscó para casarse con ella. Historias de amor que terminan siendo felices y comiendo perdices como los cuentos infantiles. Se repetían los mismos patrones prácticamente, hasta que llegó Ariel. Tuvieron que pasar muchos años para encontrar una princesa tan desobediente como la Sirenita. Ariel sólo siente curiosidad por el mundo exterior y un día se enamora de un humano al que salva. Hace un pacto con Úrsula, a pesar de las advertencias de su padre.
En esta nueva etapa de Disney, las princesas no son modélicas ni quieren serlo. Buscan aventuras, tienen otros intereses y el amor queda en un segundo plano. Así que además de Ariel, entre las más conocidas se encuentran Bella, Jasmín, Pocahontas y Mulán. Como puedes ver, estas protagonistas oponen resistencia a los convencionalismos del matrimonio y buscan la manera de tener libertad de elección. Disney dio un paso más en las siguientes películas, donde el matrimonio ni se contempla como con Mérida o Vaiana.