Jasmín es la co-protagonista de la película de animación de Disney de 1992, Aladdin, sus dos secuelas y serie de televisión animada. Es la hija del Sultán de Ágrabah. Vive en el palacio con la única compañía de su tigre Rajah. Ella debe casarse antes de su próximo cumpleaños, pero ella no quiere hacerlo con un arrogante miembro de la realeza, si se casa, quiere que sea por amor. Ella, cuando huye del palacio para no casarse, conoce a Aladdín, de quien se enamora por que es un buen muchacho. Aladdín se hace pasar por un príncipe para impresionarla, pero ella lo amaba tal y como es.
Jazmín es un personaje de varias capas; Increíblemente independiente y fuerte en muchos aspectos. No tiene miedo de decir lo que piensa, no importa a quién se enfrente; Ya sea su padre, Jafar o algún otro villano que corrompa a Agrabah, Jasmine no dudará en defender lo que es correcto, sobre todo por la seguridad de los demás en contraposición a sí misma. Este aspecto de su personaje es muy explorado en la serie de televisión, donde se demuestra que Jasmine es muy gobernante de Agrabah junto a su padre, en contraposición a la princesa estereotipada que simplemente se sienta alrededor en el banquillo. Se le muestra que participa en la mayoría de las disputas y conversaciones políticas, a menudo da sugerencias sobre cómo hacer que la paz (que, a menudo, sale exitosa) y se demuestra que tiene la misma cantidad de respeto que su padre gana.
Aparte de esto, Jasmine es extremadamente compasiva y cuidando si hacia su reino, su familia, sus amigos, y especialmente Aladdin, a quien ella trata como un mejor amigo, así como un amante. Juntos, los dos comparten un vínculo fuerte, siempre abierto a las tendencias y los ideales del otro, y siempre buscando el uno al otro. Ella también es una influencia pesada en la vida de la rata de la calle anterior y por lo general se erige como su principal motivación en la reforma de sí mismo para mejor.
Era una princesa de larga cabellera negra y hermosos ojos café. Lamentablemente, no era feliz, porque según las leyes de su pueblo se acercaba la edad en que debía casarse, pero ella no deseaba unirse a un hombre si no estaba enamorada. Eso la llevó a huir del palacio y fue así como conoció a Aladdín, el amor de su vida. Esta hermosa pareja vivirá un sin número de aventuras que la llevará a luchar contra los siniestros deseos de Yafar, el malvado consejero del Sultán.
Cuando Jasmín huyó de su palacio, ella veía de otra forma ya que nunca salió de los muros de aquel lugar, todo le parecía raro y amenazador. Jasmín ni siquiera sabía que la gente común y corriente tenía que pagar por las cosas, los supo cuando tomó una manzana de un puesto de frutas y se la dio a un niño hambriento. Aladdín apareció a tiempo para rescatarla del furioso vendedor. Jasmín agradeció mucho a Aladdín por haberla salvado, pero en aquel momento llegaron los guardias del palacio, seguidos por el vendedor de frutas, para detener a los jovenes ladrones. Fue entonces cuando la princesa se dió a conocer y los guardias la liberaron, pidiéndole disculpas por haberla confundido. Yafar, había ordenado atrapar a Aladdín.
Este horrible brujo deseaba únicamente quedarse con el reino y ocuapar el lugar del Sultán. Pese a sus intentos, Jasmín no logró sacar a Aladdín de de la prisión. Yafar tenía un plan muy bien armado y no hacía caso a las órdenes de la princesa.
Yafar, disfrazado como un viejo prisionero lo ayudo a escapar y encontrar grandes riquezas. Fuera de prisión, Aladdín fue llevado por el anciano hacia el desierto, y al llegar a una enorme caverna le exigió que buscara una lámpara y se la trajera. .Dentro de una cueva, Aladdín encontro una simpática alfombra mágica que lo condujo hasta la lámpara, pero en aquel instante la cueva se cerró y Aladdín quedó atrapado en ella.
Fue entonces cuando, quitándole el polvo, la lámpara comenzó a brillar y de ella salió un enorme Genio, quien se puso al servicio de Aladdín. De inmediato pensó el la princesa Jasmín "¡Quiero ser un príncipe!", declaró "para poder pedir la mano de la princesa". Esa noche, el apuesto príncipe llevó a su amada a pasear en la alfombra mágica. Jasmín se enamoró perdidamente de él, pero al regresar al palacio, el Sultán, que estaba bajo los poderes de Yafar, le órdeno casarse con el malvado brujo.
Afortunadamente, Aladdín rompió el hechizo y Yafar huyo rápidamente..., llevandose la lámpara magica, que luego su fiel loro, había logrado robar. "¡Ahora soy tu amo!", gritó el hechicero cuando apareció el Genio. "¡Conviérteme en un majestuoso Súltan, en un poderoso hechicero, y entierra a ese tonto ladrón en el desierto, lejos de la princesa!"
No pasó mucho tiempo cuando Yafar se apoderó del palacio, obligando a Jasmín a servirlo en todo. Pero Aladdín no se quedó tranquilo y, regresando al palacio, enfrentó al brujo. Fue tanta la ambición de Yafar que pidió como último deseo ser un Genio, sin darse cuenta de que poco a poco desaparecería dentro de otra lámpara que sostenía Aladdín.
Aladdín pidió su último deseo y liberó para siempre a su amigo el Genio. Y así con Yafar prisionero de la lámpara, la princesa Jasmín pudo escoger a su príncipe por esposo.