Autores: Aurelio Mendoza Garduño, Silvia Graciela Pérez Morales, María De Jesús Rivera Martínez
Durante más de 15 años, se han empleado los museos como recurso didáctico para enseñar Historia, lo que ha llevado a desarrollar nuevas ideas y propuestas didácticas.
Por ejemplo:
Creación de material educativo como hojas de exploración
Guiones de visita
Folletos
Trabajos de investigación sobre el acervo museográfico.
La Cedulitis es una enfermedad peculiar que afecta a los visitantes de museos, caracterizada por pasar por alto los objetos expuestos, enfocándose únicamente en copiar información de las cédulas museográficas. Su propagación puede darse por contagio, imitación o influencia de profesores.
Para combatir, erradicar o limitar el impacto de la cedulitis existe una solución didáctica: Recorrer los museos con los alumnos, junto con la siguiente serie de pasos:
Visitarlo previamente.
El maestro de Historia debe ser el guía de sus propios alumnos.
Visualizar el tipo de alumnos con los que lo vamos a visitar.
Visualizar los espacios de desplazamiento, los puntos de visita.
Elaborar un guion de visita, hoja didáctica o guía de visita, etc.
Cuidar todos los puntos de la secuencia didáctica
Un alumno que visita un museo con su maestro convertido en guía puedo conocerlo y explorarlo con otros ojos.
Se puede conocer nuevos espacios, es decir, fuera del museo:
Centros históricos
Iglesias
Monumentos
Conventos y zonas arqueológicas cercanas o lejanas.
— Preparar una ruta a seguir, considerando un grupo de hasta 40 alumnos, realizar visitas previas a lugares cercanos para ajustar la organización y el manejo del tema y del grupo.
— Identificación de espacios y consideración de factores externos que puedan afectar la visita, como clima y distracciones.
— Selección de lugares que permitan introducir, aclarar o reforzar temas vistos en clase, así como asignación de investigaciones a los alumnos semanas antes de la salida.
— Planificación de tiempos de traslado, manejo de grupo y recordatorio de llevar credenciales y equipos necesarios.
— Revisión de los espacios museográficos adecuados y elaboración de un guión de visita con objetivos claros.
— Enfatizar el papel activo de los alumnos durante la visita, organizados en equipos y responsables del discurso en cada punto.
— Considerar la diferencia entre el manejo de grupo en el aula y en el museo, así como la importancia de cuidar los tiempos didácticos y prever imprevistos.
— Programar visitas cortas los fines de semana, donde se revisen de 3 a 7 sitios de interés histórico.
— Para visitas largas, que excedan las 12 horas, se recomienda aprovechar los fines de semana y buscar hoteles cercanos a los lugares a visitar. Se deben planificar los tiempos con precisión y distribuir a los alumnos en habitaciones cuádruples o triples.
— Se sugiere trabajar con grupos de no más de 40 alumnos para optimizar la experiencia, aunque en la realidad pueden ser más, especialmente en la Educación Media Superior. Se debe asegurar que el discurso y la selección de objetos y sitios a visitar sean interesantes y atractivos.
— Es importante revisar periódicamente el trabajo y solicitar la elaboración de trípticos que resuman lo más relevante del tema investigado, para distribuir entre los alumnos antes de la salida.
— Se recomienda que algunos alumnos se dediquen a tomar fotos de los lugares visitados y se enfatiza que la participación en la actividad es opcional.
— Se destaca que los docentes de historia tienen diferentes estilos para generar conciencia histórica en sus alumnos y que cada visita a un museo es una aventura única.
— Al final del viaje, se debe recordar a los alumnos conservar los trípticos y compartir las fotos, ya que deberán elaborar un blog al final del ciclo escolar para documentar su experiencia.
Conclusión
La lectura nos enseña que los espacios históricos al aire libre, no solo son herramientas didácticas, sino también espacios que enriquecen y complementan lo que enseñamos en clase. Son áreas de exploración que pueden generar vocaciones en antropología e historia. Aunque los museos pueden seguir siendo relevantes tanto con como sin tecnología, el desafío persiste en enseñar a los alumnos a observar, interpretar y apreciar su contenido, con la esperanza de curarlos de la "cedulitis".
Los docentes debemos acercar a sus alumnos a estos espacios para que puedan disfrutarlos y apropiárselos plenamente.
Referencias
Aurelio Mendoza Garduño (2013), et al., Enseñar Historia en museos ya a cielo abierto, página 896 del texto: Cuarto Encuentro Nacional de Docencia, difusión y enseñanza de la Historia 2013.pdf