La proclamación del 16 de mayo como Día Internacional de la Luz ha supuesto la continuación de un trabajo coordinado entre sociedades científicas del campo de la óptica repartidas por diferentes países. Esta colaboración, cuyos objetivos educacionales y de desarrollo cumplen con los estándares que persigue la UNESCO, dio lugar, hace tres años, a la celebración de un Año Internacional de la Luz y de las Tecnologías basadas en la luz. La instauración ahora de un Día mundial dedicado a este tipo de energía y a todas sus aplicaciones supone que cada año se recuerde la importancia que tiene el estudio de esta ciencia y seamos conscientes del papel esencial que desempeñan sus tecnologías para la humanidad y el conjunto del planeta.
Un reconocimiento internacional desde las Naciones Unidas que marcaría el comienzo del Día Internacional de la Luz.
El trabajo conjunto de la comunidad científica de la óptica destinado al beneficio de la humanidad.