Cuando el hombre aprendió a dominar el fuego, se abrió ante él una senda que marcaría no sólo su progreso como especie, sino también su vida en comunidad y el desarrollo de núcleos sociales y civilizaciones. Hoy en día, la humanidad sigue recorriendo este camino evolutivo marcado por la luz, a partir de la cual ha ido surgiendo toda una serie de tecnologías en campos muy dispares, desde la medicina a la astronomía, desde la agricultura hasta la economía, … y, así, un sinfín de aplicaciones que se abren paso en nuestro en devenir a un ritmo cada vez más acelerado. Tal es la importancia que tiene la luz en nuestras vidas que su reconocimiento a nivel global se ha acentuado desde el pasado 16 de mayo con la celebración del primer Día Internacional de la Luz.