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Estudio de la fitorremediación como método de descontaminación de una zona minera
Estudio de la fitorremediación como método de descontaminación de una zona minera
Los seres humanos somos seres complejos capaces de cultivar y criar nuestros propios alimentos. Por ello, en busca siempre de nuestro propio beneficio hemos sobreexplotado los recursos que nos ofrece nuestro planeta, como nuestro suelo, y además, hemos contaminado el medioambiente. Cada vez tenemos menos suelo apto para la agricultura y más suelo contaminado. Unos de los mayores contaminantes del suelo son los metales pesados, en especial en las zonas mineras. La minería es una de las actividades antropogénicas que más degradan y contaminan el suelo, el agua y la biota¹. Los contaminantes de la minería son principalmente metales pesados. Estos se encuentran de forma abundante en la corteza terrestre. Sin embargo, el suelo tiene la capacidad de retenerlos y, además, no son biodegradables.
A pesar de que la tecnología avanza a pasos agigantados, se utilizan pocos recursos para solucionar el problema de la contaminación del suelo con metales pesados. Por ello, en vez de buscar y aplicar soluciones, como la actividad minera aumenta, la situación se agrava aún más. Muchos de los métodos que se emplean para descontaminar el suelo de metales pesados, ya sean fisicoquímicos, como la extracción con disolventes, térmicos, como la incineración, o incluso biológicos, como las biopilas², degradan más el suelo y causan la pérdida total de su fertilidad. Convierten el suelo en inerte y no apto para la agricultura, y, además, resultan muy costosos. Además, contaminan de forma no despreciable la atmósfera con los gases que se emiten durante los procesos de descontaminación.
La fitorremediación es un conjunto de tecnologías que utilizan los procesos bioquímicos de algunas especies vegetales para extraer los metales del suelo y acumularlos, degradarlos o volatilizarlos. Es un proceso ecológico, barato y efectivo que no degrada el suelo. En áreas mineras, frena la erosión y la lixiviación, de manera que se evita contaminar zonas adyacentes, ríos y aguas subterráneas, entre otros, mientras reduce la contaminación de metales pesados. Además, como aumenta la materia orgánica del suelo, fomenta que haya mayor biodiversidad y con ello, una mayor estabilidad del suelo. Muchas de las plantas utilizadas en técnicas de fitorremediación están modificadas genéticamente. En este proyecto, se utilizan especies que han crecido en un área minera contaminada para estudiar cómo han adquirido de forma natural la capacidad de vivir en suelos con altos niveles de contaminación.
Los objetivos de este proyecto son:
Estudiar la contaminación por arsénico en la antigua mina Mónica de Bustarviejo, en Madrid.
Observar si las plantas de la zona son capaces de acumular dichos metales.
Concretar en qué órganos de las plantas se acumula el arsénico.
Estudiar la posible sucesión ecológica secundaria que se ha producido en la zona.
La hipótesis planteada es que las especies vegetales que crecen en los alrededores de la mina de Bustarviejo contaminada por arsénico son fitorremediadoras.
Este proyecto se encuadra en el Objetivo nº 15 y nº 3 de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, relativos a Vida de Ecosistemas Terrestres y Salud y Bienestar, respectivamente. En este proyecto se estudia una posible solución a la contaminación por arsénico en la antigua zona minera de la mina de Bustarviejo en Madrid. Los alrededores de la mina se encuentran degradados debido a la presencia de este metal, que para los seres humanos tiene graves consecuencias en la salud. En países en vías de desarrollo, el arsénico contamina el agua por su lixiviación. Si se reduce la contaminación en el suelo no sólo se ayuda al medioambiente y al ecosistema, sino a nuestra salud también, y se recuperan terrenos degradados e improductivos.
Para realizar este proyecto nos hemos inspirado en el trabajo de Sarra Arbaoui, investigadora del Instituto Agronómico Superior de Chott Mariem, Túnez, sobre Hibiscus cannabinus y su capacidad para acumular arsénico y otros metales. Además, quería investigar sobre soluciones ecológicas para intentar resolver los graves problemas de degradación del medio ambiente.
Se puede leer el trabajo de Sarra Arbaoui en el siguiente enlace (pág. 65)
Este proyecto no podría haberse llevado a cabo sin algunas personas a las que nos gustaría agradecer su apoyo y la ayuda que nos han brindado. En primer lugar, agradecemos a la doctora Micaela Carvajal, del Departamento de Aquaporinas del Instituto de Investigaciones CEBAS-CSIC, habernos dado la oportunidad de realizar allí los análisis. Nuestro agradecimiento especial a María Gómez-Molina, que nos ayudó en la preparación de las muestras, además de enseñarnos todas las instalaciones y resolver nuestras dudas.
También agradecer a nuestras tutoras, Ana y Manoli, habernos dado la oportunidad de trabajar en este proyecto y toda su ayuda. Nos han enseñado todo lo que hemos necesitado y nos han proporcionado el material para resolver nuestras dudas.
A Ana Blanco, por hacernos la portada.
Finalmente a nuestras familias, en especial a nuestros padres, por habernos acompañado en todos los viajes a la mina y a Murcia, además de apoyarnos en este proceso. A nuestros amigos, que han seguido nuestro proceso y nos han dado el apoyo y los ánimos suficientes, sobre todo a Adrián Bardón, que nos ha acompañado a la mina, además de darnos su ayuda y compañía cuando lo hemos necesitado.