A partir de los resultados obtenidos y su análisis posterior, se extraen las siguientes conclusiones:
El suelo de la zona de la mina de Bustarviejo tiene altos niveles de arsénico, entre otros metales pesados.
El valor máximo medido en las muestras de suelo analizadas es 475 veces más alto del valor máximo normal (40 mg·kg-1).
En los ejemplares de Lavandula stoechas y Pinus sp. se observa que el arsénico se acumula en la parte aérea de las plantas, por lo que se trata de ejemplos de fitoacumulación.
El proceso de acumulación de arsénico en el ejemplar de Dianthus lusitanus continúa después de trasplantar el ejemplar a la tierra muy contaminada.
Las especies Dianthus lusitanus y Lavandula stoechas son probablemente hiperacumuladoras de arsénico, es decir, pueden acumular arsénico en concentraciones mayores que 1000 mg·kg-1.
Las especies Origanum majorana y Thymus vulgaris, que no proceden de la zona y, por tanto, no están adaptadas a estas condiciones de contaminación por arsénico, no son capaces de germinar y, si lo hacen, solo sobreviven pocos días.
Por tanto, se confirma la hipótesis inicial de que el suelo de la zona minera estudiada contiene altos niveles de arsénico y que las plantas que crecen en esa área no solo están adaptadas a esas condiciones, sino que acumulan arsénico en sus órganos y, por tanto, disminuyen la contaminación del suelo. De esta forma, reducen los niveles de contaminación, de forma que, con el tiempo, la zona podrá ser colonizada por otras especies.
Cuando la mina estaba en funcionamiento, sus efectos sobre el suelo produjeron la pérdida total de la cubierta vegetal. Desde que cesó la actividad minera en 1890, en la zona ha tenido lugar una sucesión ecológica secundaria, en la que diferentes especies vegetales se han adaptado a los elevados niveles de contaminación y se han ido sucediendo en el tiempo hasta la etapa actual, en la que, en la zona menos contaminada hay cantuesos, árboles (pinos) y arbustos y en la zona más contaminada crecen musgos, leguminosas, gramíneas y otras especies de herbáceas anuales.
Hay que destacar que las especies que crecen en esta área son autóctonas y que también se encuentran en zonas próximas, con suelo sin contaminación de metales pesados.
Se propone investigar cuál es el mecanismo molecular y/o celular mediante el que las especies autóctonas estudiadas, Dianthus lusitanus y Lavandula stoechas, que normalmente crecen en zonas no contaminadas, son capaces de vivir en la zona minera y de acumular arsénico. Habría que hacer un estudio comparativo de los genomas y/o las proteínas de ejemplares normales y de la zona minera para ver si ha ocurrido en estos últimos alguna mutación que explique que sean fitorremediadoras. También se propone analizar si estas especies acumulan otros metales pesados, aunque lo más probable es que también acumulen zinc, el otro contaminante importante de la zona, y si se pueden emplear como fitorremediadoras en la descontaminación de otras zonas degradadas por la actividad minera en el pasado.